Aves a la sombra

La avutarda común, especie esteparia amenazada cuyo hábitat gaditano coincide con el necesario para producir energía solar.

Aves a la sombra

 12 junio, 2020  Raquel Benjumeda 

Gobierno recuerda que la avalancha de parques solares proyectados en la provincia de Cádiz debe respetar las mermadas poblaciones de pájaros esteparios

Ecologistas piden ordenar el sector para evitar burbujas especulativas

Cada año, técnicos medioambientales de la Junta de Andalucía analizan la evolución de las poblaciones de aves endémicas vulnerables y en peligro de extinción cuyas vidas están ligadas a los suelos rústicos de pasto, trigo y girasol. Las estrategias diseñadas para conservar y recuperar especies, la mayoría carentes de planes nacionales de consolidación, lejos de mejorar con la despoblación del medio rural, regresan.

La provincia de Cádiz, con 240.000 hectáreas de espacio verde protegido, un tercio del territorio, es una de sus áreas de campeo. Podría considerarse que, dado el alto grado de protección del territorio, la viabilidad de estas aves goza de buena salud, pero no es así. Donde echan a andar sus pollos es suelo fértil de escaso valor ecológico y alto valor agrícola, como pastizales y fincas de cultivo herbáceo, un hábitat que sufre acoso sistemático en los últimos cuarenta años (regadío, cultivos leñosos, productos agroquímicos, cosechadoras, caza furtiva, tendidos eléctricos, aerogeneradores, edificaciones, cambio climático…).

En estos extensos canchos desprotegidos y expuestos a la radiación solar se proyecta el cultivo de la energía renovable: cerca de un centenar de parques solares instalarán paneles fotovoltaicos que cubrirán unas 25 mil hectáreas de suelo gaditano capaces de producir 12 mil megavatios (1 megavatio necesita entre 2 y 3 hectáreas de superficie), energía renovable suficiente como para vender excedentes.

La sombra que van a generar puede comprometer definitivamente el futuro de estas especies asustadizas pero ligadas a la actividad agrícola. El Ministerio de Transición Ecológica ha enviado a la Junta de Andalucía instrucciones ecológicas en las que se exponen los principales impactos ambientales asociados a la construcción de estas instalaciones, las deficiencias de proyectos evaluados y las medidas imprescindibles para autorizar plantas de energía solar, como la búsqueda de suelos alternativos a los terrenos que coinciden con los hábitats de avifauna esteparia en regresión. De momento, y pese a la solicitud de moratorias solicitadas por grupos ecologistas hasta la aprobación de un Plan de Ordenación Territorial y Tecnológico, según ha informado la delegación de Agricultura, los permisos solicitados para la puesta en marcha de las plantas solares se están autorizando.

Avutarda común, ave terrestre cuyo volumen y envergadura la sitúa al límite de la capacidad de volar. Imágenes: Seo Birdlife.

Avutarda Común (Otis tarda)

Distribuida por el Valle del Guadalquivir, con un núcleo principal en las campiñas de Sevilla y otro de menor entidad entre las provincias de Córdoba y Jaén, la avutarda ha ido desapareciendo de territorios donde su presencia ha estado documentada, como Doñana, Jerez o la comarca de La Janda.

Sin estrategia nacional para su conservación, la avutarda cuenta con un plan de actuación europeo que tiene como objetivo devolver las poblaciones existentes a niveles de 1979. Los objetivos establecidos recogen un incremento de la población de La Janda en un 4 por ciento para 2020 pero tras la desaparición de Jorge, el último ejemplar avistado en Tahivilla (Tarifa), no ha vuelto a anidar ninguno de su especie.

Pese a su volumen y envergadura -es una de las aves voladoras más grandes de la península Ibérica, 190-260 centímetros-, son extremadamente silenciosas y vulnerables, pues la naturaleza las ha situado al límite de la capacidad de volar. En la nota informativa del Gobierno se recuerda que uno de los principales elementos en la instalación de un huerto solar, la línea de alta tensión que conecta la planta fotovoltaica con la red eléctrica, supone también uno de los principales impactos sobre la biodiversidad, pues «implica la pérdida y destrucción de hábitats de flora y fauna y la fragmentación del territorio».

Sisón común, emparentado con la avutarda, lleva años amenazado por la reducción de barbechos y el aumento del regadío.

Sisón común (Tetrax tetrax)

Agregado en bandos que pueden ser numerosos, ocupa hábitats abiertos: cultivos cerealistas, pastizales y dehesas. Amenazado durante los últimos años por el incremento del cultivo del olivar, el regadío y la reducción de barbechos, necesita terrenos despejados para alimentarse y desarrollar el cortejo.

Hasta la fecha no se ha aprobado una estrategia nacional para su conservación, aunque existe un plan de acción europeo que persigue reducir la amenaza de la especie y evitar extinciones locales. Sin embargo, el grupo de Ecologistas en Acción Andalucía, que considera «innegable la consolidación de la energía descarbonizada», denuncia que los efectos negativos de las plantas solares no pueden ser ignorados y teme que finalmente el modelo «beneficie a los grandes inversores y especuladores nacionales y extranjeros en detrimento del acceso a las energías limpias por parte de la ciudadanía, contradiciendo de esta forma los planteamientos de una transición justa», ha explicado para este medio Daniel López Marijuán, responsable del Área de Residuos y Cambio Climático.

En 2018 en Andalucía se habían instalado 900 megavatios, distribuidos en pequeñas instalaciones de entre tres y doce megavatios. En 2019 se conectaron a la red otros 900 megavatios. En solo un año se ha puesto en producción más potencia que en la última década, según datos de la Agencia de la Energía. Se da por hecho que la energía fotovoltaica en España, que según el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, pasará de los actuales 4,8 GW a 36 GW en 2030, aunque hay analistas que pronostican llegar hasta 46 GW.

La ganga ibérica está reducida al territorio andaluz, donde se proyectan parques solares, lo que supone un riesgo para sus poblaciones, según estudios de la Junta.

Ganga ibérica (Pterocles alchata)

Especie prácticamente circunscrita en Andalucía, ligada a los arenales y marismas, los estudios señalan que la concentración en un solo núcleo es un riesgo para las poblaciones, dado que cualquier evento catastrófico podría enterrar la especie en la región.

Las comunidades autónomas carecen de instrumentos para regular esta irrupción de parques fotovoltaicos y restringen su intervención a los aspectos ambientales o paisajísticos. Para Ecologistas solo hay dos opciones: «dejar que la iniciativa privada elija los suelos donde ubicar las plantas solares o establecer una mínima planificación con criterios de sostenibilidad ambiental y mayor seguridad jurídica». Entre las recomendaciones establecidas por la UNEF, Unión Española Fotovoltaica, se recoge mejorar la integración de las especies locales y proteger su hábitat natural «pero dejan al margen el cogollo del problema: la necesidad de regular la implantación de este imprescindible recurso energético para que no se nos vaya de las manos».

El aguilucho cenizo se ha adaptado como pocos a la actividad humana. Se alimenta de topillos, ratones y aves granívoras que amenazan los cultivos de cereal.

Aguilucho cenizo (Circus pygargus)

Otra de las indicaciones recogidas por la UNEF son los cerramientos de seguridad de plantas fotovoltaicas para proteger los materiales de las instalaciones de rateros. Campos de cultivos que ahora no tienen fronteras pasarán a convertirse en fincas valladas con mallas metálicas permeables de 2 metros de altura y pasos de 20×20 centímetros cada 20 metros para promover el tránsito de la fauna terrestre de la que se alimenta, por ejemplo, el aguilucho común, ave cuya viabilidad está estrechamente ligada a las grandes extensiones cultivadas de trigo y cebada, donde, a falta de los grandes herbazales que conforman en otros lugares su hábitat predilecto, instala los nidos. A cambio de alojarse en los cultivos, el aguilucho cenizo elimina grandes cantidades de topillos, ratones, langostas y aves granívoras, que constituyen sus presas habituales.

Sin estrategia nacional de conservación, la Unión Europea apuesta por incrementar sus poblaciones reproductoras existentes y mantener las campañas de salvamento de pollos mediante acuerdos con propietarios de fincas, lo que choca con la Política Agraria Común de promover cultivos alternativos al hábitat de las esteparias y, sobre todo, con el precio del alquiler de la hectárea a las empresas de energías renovables, que oscila entre 1.500 y 1.800 euros anuales.

Ave de pequeño tamaño, prefiere marchar a volar y esconderse entre la vegetación antes que levantar un vuelo rápido, con batidos profundos y una arrancada potente.

Alondra ricotí (Chersophilus duponti)

En el Plan de Recuperación y Conservación de Aves Esteparias como la alondra ricotí, pájaro pequeño y estilizado, restringido a la Península Ibérica y el norte de África, se han definido una serie de medidas enmarcadas en varias líneas de trabajo, como la catalogación que permita determinar en qué momento una especie puede disminuir de categoría en el Catálogo Andaluz de especies amenazadas, la gestión del hábitat orientada a mejorar los territorios que las especies requieren y la reducción de la mortalidad no natural, principalmente, electrocución y colisión con aerogeneradores y tendidos eléctricos.

La Agencia de la Energía ha calculado que en Andalucía hay disponibles 809.000 hectáreas para parques solares, un espacio similar a la provincia de Almería, que podrían producir 273.000 megavatios (el doble de toda la energía que se produce actualmente en España.

En la actualidad, en la región se están desarrollando 13.000 megavatios, producción suficiente para evacuar energía. El reciclaje del empleo de aceites minerales necesarios para el funcionamiento de los transformadores y que suponen un riesgo para la contaminación del subsuelo, así como el método de extracción de agua necesaria para limpiar la superficie de las células fotovoltaicas son datos que se desconocen, aunque según estudios ecologistas, el consumo por megavatio es de 20 toneladas de agua, muy por debajo del consumo en plantas termosolares (500 toneladas por megavatio).

En los términos municipales de Jerez, Vejer, Arcos y Medina Sidonia han puestos sus intereses los inversores y promotores de las energías renovables. El alcalde de Medina Sidonia, Manuel Fernando Macías, que reconoce haber atendido numerosas consultas desde que ocupa el cargo, ha manifestado que «en la actualidad no existe ninguna planta solar pendiente de establecerse en nuestro territorio», un municipio que ingresa importantes cantidades económicas en concepto del impuesto de bienes especiales que reporta la instalación de aerogeneradores para la producción de energía eólica. «Entiendo que siempre y cuando se respeten los requisitos de impacto ambiental y paisajístico no debe haber problema para su puesta en funcionamiento per, la realidad, es que a día de hoy no tenemos ninguno».

Algunos de los proyectos de planta solar fotovoltaica en la provincia de Cádiz

  • Planta fotovoltaica Patría 1 (26 MW), subestación de seccionamiento y línea aérea de interconexión (Chiclana).
  • Planta fotovoltaica Patría 2 (26 MW), subestación de seccionamiento y línea aérea de interconexión (Getares, Algeciras).
  • Planta fotovoltaica Navavuelos-Parralejos (Medina Sidonia y Vejer).
  • Planta fotovoltaica Arcos 1 (49.990,00 KWP, 40.200,00 KWN) (Medina Sidonia).
  • Planta fotovoltaica Arcos 1 (50 MW) (Vejer).
  • Planta fotovoltaica Arcos 1 (50 MW) (Alcalá de los Gazules).
  • Planta fotovoltaica Arcos 2 (Medina Sidonia).
  • Planta fotovoltaica (45 MW), subestación y línea de evacuación aérea (Chiclana, Puerto Real y Medina Sidonia).
  • Planta fotovoltaica Puntalejo (25 MW) (Vejer).
  • Planta fotovoltaica Alya (41 MW) (Alcalá de los Gazules).
  • Planta fotovoltaica Puntalejo (49 MW) (Alcalá de los Gazules).
  • Planta fotovoltaica Los Alcornocales 1 (Tarifa).
  • Planta fotovoltaica Señora de La Oliva (Vejer).
  • Planta fotovoltaica El Zumajo (Nuevo Parralejo) (220 KV) (Vejer).
  • Planta fotovoltaica Zumajo 1 (Vejer).
  • Planta fotovoltaica Zumajo 2 (Vejer).
  • Planta fotovoltaica Basir (Medina Sidonia).

La alimentación, de problema a solución

Daniel López García – Biólogo y doctor en Agroecología, coordinador técnico de la Red de Ciudades por la Agroecología
08/06/2020 – 23:06h

Una imagen de la huerta valenciana PER L’HORTA

El sistema alimentario se ha situado en el centro del debate sobre la respuesta social a la pandemia COVID-19. La posibilidad de una zoonosis como origen, la mayor mortalidad en personas con dietas inadecuadas, el incremento en la demanda en ayuda alimentaria, la dificultad de proveer de dietas adecuadas a familias vulnerables. El papel que confieren las instituciones internacionales a la alimentación sostenible y saludable abre un nuevo horizonte.

En la gestión de la pandemia COVID-19, la provisión de alimentos y su calidad ha saltado al centro del debate local e internacional. Algunos sectores se han apresurado a decir que nuestros sistemas alimentarios han resultado exitosos, otros matizan esta afirmación. Se ha multiplicado el número de personas demandantes de ayuda alimentaria, el descenso del gasto alimentario familiar indica un peligroso empeoramiento de la dieta que nos hace más vulnerables en una situación de rebrote y este sistema alimentario ha promovido a lo largo del estado de alarma que, mientras los precios que percibían las personas agricultoras se reducían, los que pagan las y los consumidores se elevaban.

Es impresionante la bolsa de nuevas personas demandantes de ayuda alimentaria, en países como el Reino Unido las familias en situación de privación alimentaria se han multiplicado por cuatro durante las semanas de emergencia; entidades como Cáritas señalan que la demanda de asistencia en España se ha triplicado en las grandes ciudades; y las redes ciudadanas autoorganizadas para abastecer de alimentos se han multiplicado, cubriendo los huecos que deja un sistema de asistencia pública completamente desbordado. El sistema alimentario global no ofrece seguridad alimentaria para los grupos sociales empobrecidos.

Hay otros lados del problema. Numerosas voces hablan de un descenso en el gasto alimentario familiar en estas semanas que va de la mano de un empeoramiento de la dieta, falta de acceso a alimentos frescos y mayor consumo de procesados, algo totalmente en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las malas dietas causan enfermedades relacionadas con la mala alimentación, que le cuesta al sistema sanitario español casi 2.000 millones de euros al año. Esta mala alimentación nos ha hecho más vulnerables al coronavirus y nos deja en peores condiciones de afrontar posibles rebrotes. El sistema alimentario global no ha asegurado alimentación de calidad, saludable, y sostenible; y mucho menos para los grupos sociales vulnerables.

Además, un sistema alimentario en buen estado no puede suponer una reducción constante de los ingresos de las pequeñas y medianas explotaciones agrarias (la inmensa mayoría). El sistema alimentario globalizado, mediante el desigual reparto de valor en la cadena alimentaria, fuerza al sector agrario a manejos agresivos. La inequidad en el reparto de riqueza está en el origen de desertificación y pérdidas de suelo fértil por erosión; o en la contaminación de acuíferos por nitratos o pesticidas. También, y por el mismo reparto desigual de la riqueza en la cadena alimentaria, las mujeres y los jóvenes huyen de la actividad agraria y abandonan nuestro medio rural; se fuerza a la sobreexplotación de la fuerza de trabajo jornalera, mayormente extranjera y a veces en condiciones infrahumanas; y se expone a las mujeres trabajadoras en el sector agrario a situaciones intolerables de abuso. El sistema alimentario actual no permite avanzar hacia la justicia y equidad sociales, más bien al contrario.

La alimentación sostenible y saludable: un objetivo global

La OMS lleva alertando desde 2009 de la incidencia sanitaria de las dietas basadas en alimentos procesados, comida basura o lo que denominan «calorías vacías», que sitúan entre las principales causas de muerte por enfermedades no transmisibles, con especial incidencia en grupos sociales empobrecidos. La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de Naciones Unidas lleva desde 2014 impulsando la agroecología como la mejor forma de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el sistema agroalimentario, y de realizar el Derecho a la Alimentación de toda la población mundial. El Pacto de Milán sobre Políticas Alimentarias Urbanas (2015), con 25 ciudades españolas firmantes, ha situado a las ciudades en la primera línea en el impulso de sistemas alimentarios sostenibles, saludables y justos

En mayo la Comisión Europea (CE) presentó sus esperadas estrategias «Farm to Fork Strategy -Para un sistema alimentario justo, saludable y amistoso con el medio ambiente”»y la «EU Biodiversity Strategy 2030». Estos documentos se sitúan en el centro de las propuestas del llamado Pacto Verde Europeo (The European Green Deal) y definen también cómo habría de ser la aplicación de la Política Agraria Común (PAC) de la UE post-2020 (que hasta el momento se lleva un 40% del presupuesto europeo). Ambos documentos abren importantes oportunidades, dentro, para el desarrollo de sistemas alimentarios sostenibles, saludables y justos, resaltando el papel de la agroecología, la agricultura ecológica y los sistemas alimentarios locales. La CE se ha comprometido a aumentar la superficie de cultivo ecológico a un 25% del total de la superficie agraria útil en Europea (lo que supondría triplicar la cifra actual) y ha anunciado un plan de acción para el fomento de la producción y el consumo ecológicos que se transponga a las normativas de los estados miembro: habilitando la reducción de impuestos a la venta de alimentos vegetales ecológicos frescos; con un nuevo marco para el etiquetado de los alimentos que considere criterios nutricionales, ambientales o sociales; estableciendo restricciones en la promoción de alimentos ricos en azúcar, grasas y sal; concretando en una reducción del 50% en el uso de pesticidas, fertilizantes y antibióticos; marcando objetivos para la sostenibilidad en la pesca y creando una nueva normativa que facilite la compra pública alimentaria «verde» con criterios de sostenibilidad en municipios y regiones. Algo que trabajaremos insistentemente desde la Red de Ciudades por la Agroegología.

Los sistemas alimentarios locales han de ser sistemas estratégicos de abastecimiento

No podemos perder la oportunidad de reconstruir nuestras economías. Los millones de euros que hoy se presupuestan deben tener una clara visión de equidad social y de la capacidad para poder afrontar con éxito eventos imprevistos en nuestras sociedades. Deben prevenir y adaptarse al cambio climático y a nuevas zoonosis, a través de ecosistemas vivos y biodiversos. Deben generar empleo en base a producciones socialmente útiles y que no supongan ‘falsas soluciones’ que generan crecimiento en el PIB destruyendo nuestro medio ambiente. En este sentido, la producción, distribución y consumo de alimentos sostenibles, a través de dietas equilibradas, de temporada y locales serán un elemento clave.

La pandemia ha mostrado que los sistemas alimentarios locales han de ser considerados sistemas estratégicos de abastecimiento urbano, como los de agua o energía. Las redes de producción y distribución locales y sostenibles, orientadas a la producción agroecológica, basadas en el trabajo digno fortalecen las economías locales, fijan población en nuestros territorios, y aseguran la provisión de alimentos frescos, que según la OMS deben constituir la base de la dieta. Los objetivos de asegurar el acceso a alimentos suficientes han de vincularse a dietas de alta calidad accesibles para todos los grupos sociales, especialmente los más vulnerables.

La alimentación es una cuestión demasiado seria y demasiado importante. Los procesos y órganos de gobernanza participativa, en distintas escalas, deben permitir y facilitar la participación de toda la sociedad -especialmente la mayoritaria agricultura familiar y consumo- en lo que se produce, distribuye y se come. La aplicación de las Estrategias al territorio español habría de hacerse desde la colaboración entre distintos actores sociales y el debate entre las distintas escalas territoriales. En este sentido, las administraciones locales han demostrado ser pioneras en la promoción de sistemas alimentarios sostenibles y saludables. Algunos municipios rurales y urbanos han demostrado su compromiso con las comunidades locales Tanto éstas como la ciudadanía -y aldeanía- en general deben estar atentos en los siguientes meses en cómo se aplican estas Estrategias en la futura Política Agraria Común, que es quien pondrá el presupuesto. No podemos desaprovechar la oportunidad, especialmente en un momento en el que las situaciones de privación alimentaria se disparan y en el que los grupos sociales más vulnerables necesitan más que nunca una alimentación de calidad, sostenible y saludable.

https://www.eldiario.es/tribunaabierta/alimentacion-problema-solucion_6_1035956425.html

La ONU avisa del inminente ‘colapso’

En el Día Mundial del Medio Ambiente la ONU avisa del inminente ‘colapso’ de la naturaleza

El lema oficial de la ONU en la jornada de este año es ‘Por la Naturaleza’, que llama a los ciudadanos de todo el mundo a ser «parte de la solución».

jueves 04 junio 2020 

La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha advertido de que la naturaleza está «al borde del colapso» y de que es «probable» que «muy pronto» desaparezcan un millón de especies de animales y plantas, ante la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente 2020 que se celebrará este viernes 5 de junio.

La ONU defiende que la variedad de alimentos que se come, el aire que se respira, el agua para beber o el clima que hace posible la vida en el planeta y que recuerda que no existirían sin los servicios de la naturaleza.

Así, destaca que las plantas marinas producen más de la mitad del oxígeno de la atmósfera, y un árbol es capaz de absorber 22 kilos de dióxido de carbono y liberando oxígeno a cambio.

«A pesar de todos los beneficios que brinda nuestra naturaleza, todavía la maltratamos, por eso necesitamos trabajar en ella. Por eso necesitamos este Día Internacional», insiste la ONU.

El Día Mundial del Medio Ambiente fue designado por Naciones Unidas en 1974 para fomentar la acción ambiental. Desde entonces, cada 5 de junio gobiernos, empresas, celebridades y ciudadanos reclaman la mejora del medio ambiente.

Este año, 2020 el tema es la biodiversidad y la ONU recuerda eventos recientes como los incendios forestales sin precedentes en Brasil, California y Australia, la invasión de langostas en el Cuerno de África y ahora la pandemia de COVID-19, que «demuestran la relación inextricable entre los humanos y las redes de la vida».

En la actualidad, para satisfacer la demanda de todos los humanos del planeta, cada año se necesitarían 1,6 planetas Tierra donde la deforestación, la invasión de hábitats de vida silvestre, la agricultura intensiva y la aceleración del cambio climático.

«Si continuamos en este camino, la pérdida de biodiversidad tendrá graves consecuencias para la humanidad, incluido el colapso de los sistemas alimentarios y de salud», advierte la ONU. Precisamente, reflexiona que la aparición del COVID-19 pone en evidencia que cuando se destruye la biodiversidad se destruye el sistema que sustenta la vida humana.

La ONU denuncia también que a nivel mundial, mil millones de personas son contagiadas cada año y millones de ellas mueren debido a las enfermedades causadas por los coronavirus, y recuerda que el 75 por ciento de todas las enfermedades infecciosas emergentes en humanos son zoonóticas, lo que significa que se transmiten de animales a personas.

La jornada será una plataforma para «inspirar un cambio positivo» en la comunidad global y pretende impulsar a las personas a pensar en la forma en que consumen: a las empresas, a desarrollar modelos más ecológicos; los agricultores y fabricantes, a producir de forma más sostenible; a los gobiernos, a salvaguardar los espacios silvestres; a los educadores, a inspirar a los estudiantes a vivir en armonía con la Tierra; y a los jóvenes, a que se conviertan en audaces guardianes de un futuro verde. «Requiere de todos nosotros», concluye la ONU.

https://www.ecoticias.com/naturaleza/202578/Dia-Mundial-Medio-Ambiente-ONU-avisa-inminente-colapso-naturaleza

Edificaciones ilegales en Andalucía

Dos estudios alertan de la realidad desbocada de edificaciones ilegales en Andalucía

Más de 270.000 viviendas fuera de control y 650.000 personas con acceso a ellas conforman ya un imparable fenómeno de desorden urbanístico que las administraciones locales y autonómica se han mostrado incapaces de controlar.

SEVILLA 25/05/2020 07:24

A.MORENO  @aristotelesMV

Hasta 650.000 andaluces podrían tener ya acceso a un enorme mar de viviendas irregulares como primera o segunda residencia, según indican dos estudios que avisan de un incremento exponencial del 75% de las edificaciones fuera de planificación en los últimos 15 años.

Según la estimación con la que trabaja el arquitecto Antonio Piñero, profesor titular de la Universidad de Sevilla, en la comunidad autónoma podría haber unas 272.000 viviendas en enclaves irregulares, una cifra sensiblemente superior a la que baraja su colega Pedro Górgolas, experto también en ordenación del territorio.

Ambos informes, difundidos recientemente, manejan datos extraídos de un trabajo de campo culminado en 2015, bajo el título de El urbanismo de la no ciudad, que examinó la incidencia de las parcelaciones irregulares en 176 de los municipios más afectados de Andalucía. Los dos estudios retratan una realidad territorial caótica, que ha desbordado las previsiones urbanísticas de buena parte de los ayuntamientos y cuyo ordenamiento después de tantos años se revela prácticamente inmanejable. «Ha habido un consentimiento y una inconsciencia de los efectos perniciosos que se iban a ocasionar», reflexiona Pedro Górgolas, autor de La integración urbanística de asentamientos irregulares: una cuenta pendiente del urbanismo andaluz, incluido en un volumen colectivo bajo el título genérico de Dos décadas de urbanismo en Andalucía.

Las conclusiones de Antonio Piñero en su trabajo, titulado Enclaves irregulares en el suelo no urbanizable y sostenibilidad: el caso andaluz, fijan en un 8% la población andaluza que dispone de viviendas fuera de ordenación. Según sus proyecciones, hasta 89.234 hectáreas de superficie estarían afectadas de alguna u otra manera por ocupaciones irregulares, lo que representa algo más del 1% del suelo andaluz. Cádiz, Málaga, Sevilla y Córdoba absorben casi el 80% del fenómeno urbanístico anómalo.

La Junta de Andalucía, en cambio, maneja una estimación de hasta 327.000 viviendas fuera de ordenación, incluyendo las diseminadas, según datos difundidos en septiembre de 2019. El informe sobre el que fundamentan Piñero y Górgolas sus análisis tuvo en cuenta los asentamientos de más de dos hectáreas, lo que dejaba fuera, por tanto, a las edificaciones aisladas. De ahí las divergencias de las cifras con la cuantificación oficial de la comunidad autónoma.

La realidad actual contrasta radicalmente con la registrada en 1988, cuando la Dirección General de Urbanismo efectuó el primer inventario de parcelaciones ilegales de Andalucía donde identificó 24.058 hectáreas afectadas y 23.311 viviendas, la mayoría en suelo no urbanizable. Hoy la ocupación descontrolada del territorio se ha desbocado con «virulencia», describe el estudio de Piñero, pese a las medidas puestas en marcha por la administración autonómica desde los años 90. Casi el 90% de los asentamientos tiene uso residencial.

Entre el año 2003 y 2015, las parcelaciones irregulares experimentaron un rápido crecimiento a razón de 1.000 hectáreas por año, es decir, una superficie equivalente a 2.000 campos de fútbol nuevos cada doce meses. La incidencia del problema ha sido claramente desigual a lo largo de todo el territorio andaluz. En doce municipios, la superficie ocupada por enclaves irregulares es mayor que su propio suelo urbano y en otros siete superior al 50%.

Conil (Cádiz) es el municipio con más territorio fuera de ordenación (2.365 hectáreas) en el conjunto de los casos analizados por Piñero, que fue investigador principal del proyecto El urbanismo de la no ciudad. Le sigue Córdoba, con 1.915 hectáreas. Seis municipios andaluces superan las 1.000 hectáreas de asentamientos irregulares y otros diez están por encima de las 500. La suma de estos 16 municipios ya supone el 61% de la superficie total examinada, lo que da una idea de la concentración del fenómeno en algunas zonas críticas de la geografía andaluza.

El estudio de Pedro Górgolas se centra, por su parte, en cómo los planes generales están intentando incorporar la realidad urbanística de origen irregular en los últimos años. Su interpretación, por tanto, difiere en algunos aspectos del análisis de Antonio Piñero. En su «podio» de municipios urbanísticamente descontrolados destaca Chiclana, también en la provincia de Cádiz, con 2.600 hectáreas de asentamientos irregulares. Se trata de un caso paradigmático, que retrata de manera gráfica el desorden territorial que han experimentado algunos núcleos de Andalucía en las últimas décadas.

Más territorio del reconocido

Baste resaltar que la superficie ilegal de Chiclana multiplica por seis o siete veces la ciudad oficialmente reconocida. En esos 26 millones de metros cuadrados, se levantan unas 15.000 viviendas irregulares, donde ya vive cerca del 35% de la población censada. Aunque inicialmente los asentamientos se construyeron con finalidad turística o de segunda residencia, hoy día el tránsito a primera vivienda va ganando terreno con rapidez. Para entender la envergadura del desarrollo caótico de Chiclana, el profesor Górgolas sugiere compararlo con la localidad vecina de San Fernando, edificada sobre ocho millones de metros cuadrados. «Es decir, la superficie irregular de Chiclana triplica a una ciudad de 100.000 habitantes».

Gran parte de esta «pandemia» urbanística ha sido ocultada por los propios ayuntamientos, que han preferido mirar para otro lado y no han incluido la existencia de asentamientos en sus planes generales para evitar afrontar una realidad de enorme complejidad. Casi la mitad de los municipios radiografiados por los dos urbanistas declararon no tener asentamientos en sus territorios, cuando la realidad que se constató en el estudio decía todo lo contrario. «Los ayuntamientos han intentado obviar el reconocimiento urbanístico porque comporta un desarrollo complicado y obliga a los dueños a asumir los costes derivados de su regularización», señala Pedro Górgolas.

Ahí radica uno de los elementos medulares del problema. La regularización de los enclaves obligaría a sus propietarios a correr con los gastos propios del suministro, saneamiento, equipamientos, accesos y, en general, la urbanización de parcelas que se han levantado sin ningún tipo de planificación. «Y los propietarios no quieren pagar. Quieren que lo pague el Ayuntamiento. Es decir, que se lo paguemos todos los que tenemos una casa legal», aduce Górgolas.

Y aquí viene otra cuestión espinosa. A veces la administración más cercana no es la más adecuada para resolver el problema. ¿Por qué? «Porque los enclavados votan», subraya Antonio Piñero. Y eso representa una presión a menudo insuperable sobre los alcaldes que deben tomar decisiones difíciles sobre el futuro de estas parcelaciones. No es un reto menor, si tenemos en cuenta que al menos 650.000 personas, muchas de ellas inscritas en el censo electoral, tienen una vinculación directa y familiar con viviendas irregulares en Andalucía.

Piñero entiende que estamos ante un desafío con muchas aristas y diverso que debe buscar soluciones adaptadas a cada territorio. No por ello hay que dejar de señalar a quiénes tienen la responsabilidad de este cáncer urbanístico que ha alcanzado cotas desorbitadas. «El primer responsable es el enclavado», afirma Piñero, «y tendrá que contribuir a que la patología urbanística que ha originado no empeore la situación». Sobre las administraciones local y autonómica también recae, en opinión del urbanista, una parte considerable de responsabilidad por no haber afrontado la cuestión con la agilidad y determinación que merecía.

La combinación de factores ha sido letal para la ordenación territorial de Andalucía. Cuatro quintas partes de los asentamientos irregulares han provocado graves afecciones de distinto signo, según indica el estudio de Piñero. Más de la mitad de ellas tienen que ver con el sistema de comunicaciones, mientras que un 35% han dañado el dominio público hidráulico, un 20% los acuíferos y un 19% los espacios naturales.

La cuestión experimentó un salto cualitativo el pasado septiembre, cuando la Junta de Andalucía optó por regularizar la práctica totalidad de los asentamientos a través de la controvertida figura del Asimilado Fuera de Ordenación (AFO), que dota a los enclaves de cierto reconocimiento legal, y, por tanto, de condiciones mínimas de habitabilidad, sin necesidad de incorporarlos al planeamiento urbanístico general. Tanto Piñero como Górgolas expresan sus reticencias a la fórmula arbitrada por el Gobierno andaluz, que, a la postre, representa una amnistía para las cientos de miles de edificaciones levantadas al margen de la ley en Andalucía.

La situación podría agravarse aún más si el anteproyecto de la Ley de Sostenibilidad del Territorio que acaba de presentar el Gobierno andaluz, y que persigue suprimir filtros administrativos para la concesión de licencias urbanísticas, acaba por ver la luz.

https://www.publico.es/sociedad/estudios-alertan-realidad-desbocada-edificaciones-ilegales-andalucia.html

ANA recuerda su compromiso con las abejas

Nota de Prensa

Día Mundial de las Abejas | 20 de mayo

ANA recuerda hoy su compromiso firme con las abejas.

En el día en el que se celebra el “Día Mundial de las Abejas”, ANA lleva a cabo varias actividades de sensibilización, concienciación y compromiso con las abejas y recuerda a toda la población en general que las abejas son imprescindibles para la vida humana y la vida del planeta.

La celebración anual del Día Mundial de las Abejas permite sensibilizar acerca del papel esencial que las abejas y otros polinizadores desempeñan en el mantenimiento de la salud de las personas y del planeta, así como sobre los muchos desafíos que afrontan hoy en día.

“La vida sin abejas sería un desastre global, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”. … La vida sin las abejas sería un desastre global.

Las abejas, que están entre las criaturas más laboriosas del planeta, llevan siglos beneficiando a las personas, las plantas y el medio ambiente. Al transportar el polen de una flor a otra, las abejas y otros polinizadores no solo posibilitan la producción de una abundancia de frutas, frutos secos y semillas, sino también más variedad y mejor calidad, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y la nutrición.

Algunos polinizadores como las abejas, las aves y los murciélagos inciden en el 35 % de la producción agrícola mundial, elevando la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo, y de muchos medicamentos derivados de las plantas. El 75 % de los cultivos de todo el mundo que producen frutas o semillas para uso humano como alimento dependen, al menos en parte, de los polinizadores.

ANA que forma parte de la Red para la Prohibición de los Plaguicidas Neurotóxicos y de la Plataforma SOSbiodiversidad SOSabejas (https://www.facebook.com/PlataformaSOSbiodiversidadSOSabejas/), pensamos que el Día de hoy supone una oportunidad para que todos ―gobiernos, organizaciones, sociedad civil y ciudadanía interesada― promovamos acciones que protejan y ayuden a los polinizadores y sus hábitats, incrementen su abundancia, mantengan su diversidad y apoyen a los apicultores y el desarrollo sostenible del sector apícola.

Por ello desde ANA se insiste y se vuelve a pedir a todos que firmen y compartan la Iniciativa Ciudadana Europea #SaveBeesAndFarmers (https://www.savebeesandfarmers.eu/spa/).

ANA, sus socios y muchos de sus simpatizantes ya han firmado y seguimos pidiendo que lo hagan quién aún no lo haya hecho y que la iniciativa se difunda entre familiares y amigos para así poner nuestro granito de arena en la consecución del fin perseguido.

Es necesario -prohibir sin demora las sustancias activas que pertenecen a la categoría de neonicotinoides y sustancias que tienen los mismos efectos-, así como  adopción de los procedimientos de evaluación de plaguicidas previstos en el documento de orientación de abejas de 2013 para que los nuevos asesinos de abejas ya no puedan comercializarse en el futuro.

Las abejas y la apicultura desempeñan un papel importante en el medio ambiente y la producción agrícola, en el apoyo a los medios de vida rurales, la creación de empleos rurales dignos y la mejora de la seguridad alimentaria y la nutrición.

Día Mundial de las Abejas

Día Mundial de las Abejas | 20 de mayo

Las abejas, que están entre las criaturas más laboriosas del planeta, llevan siglos beneficiando a las personas, las plantas y el medio ambiente. Al transportar el polen de una flor a otra, las abejas y otros polinizadores no solo posibilitan la producción de una abundancia de frutas, frutos secos y semillas, sino también más variedad y mejor calidad, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y la nutrición.

Algunos polinizadores como las abejas, las aves y los murciélagos inciden en el 35 % de la producción agrícola mundial, elevando la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo, y de muchos medicamentos derivados de las plantas. El 75 % de los cultivos de todo el mundo que producen frutas o semillas para uso humano como alimento dependen, al menos en parte, de los polinizadores.

¿Por qué se celebra el Día Mundial de las Abejas?

La celebración anual del Día Mundial de las Abejas permite sensibilizar acerca del papel esencial que las abejas y otros polinizadores desempeñan en el mantenimiento de la salud de las personas y del planeta, así como sobre los muchos desafíos que afrontan hoy en día. Esta celebración tiene lugar desde 2018, gracias a los esfuerzos del Gobierno de Eslovenia con el apoyo de Apimondia, que dieron lugar a la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas por la que se declaró el 20 de mayo Día Mundial de las Abejas. https://undocs.org/a/res/72/211

La fecha elegida para celebrar el Día Mundial de las Abejas es la del natalicio de Anton Janša, pionero de la apicultura moderna perteneciente a una familia de apicultores de Eslovenia, donde la apicultura es una importante actividad agrícola con una larga tradición.

En la actualidad, el número de abejas, polinizadores y muchos otros insectos está disminuyendo. El Día supone una oportunidad para que todos ―gobiernos, organizaciones, sociedad civil y ciudadanía interesada― promovamos acciones que protejan y ayuden a los polinizadores y sus hábitats, incrementen su abundancia, mantengan su diversidad y apoyen a los apicultores y el desarrollo sostenible del sector apícola. Las abejas y la apicultura desempeñan un papel importante en el medio ambiente y la producción agrícola, en el apoyo a los medios de vida rurales, la creación de empleos rurales dignos y la mejora de la seguridad alimentaria y la nutrición.

Un estudio sobre biodiversidad

Un estudio sobre biodiversidad advierte de que es imprescindible el decrecimiento económico

Veintidós científicos liderados por el español Iago Otero descartan que el crecimiento del PIB pueda ser compatible con la preservación de los ecosistemas.

Cristian Segura. Barcelona – 08 may 2020 – El País

Hasta hoy ha prevalecido entre Gobiernos y organismos internacionales el paradigma de que es posible salvar el medio ambiente y la biodiversidad manteniendo el crecimiento de la economía. Pero esta idea es solo una declaración de intenciones que no se sustenta con los datos recopilados desde el siglo XX. Es la conclusión a la que llega un grupo de veintidós académicos de instituciones como la Universidad de Oxford, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales de Barcelona (CREAF), la Universidad de Leipzig o la Humboldt de Berlín, entre otros. El grupo, dirigido por el español Iago Otero, de la Universidad de Lausana (Suiza), cree necesario un cambio urgente de paradigma, y para ello propone una batería de medidas de choque para limitar los efectos de la economía en los ecosistemas.

El equipo liderado por Otero ha elaborado su tesis en un artículo publicado en abril por la revista Conservation Letters, coincidiendo con la pandemia de la covid-19. Otero explica a EL PAÍS que la crisis actual confirma las conclusiones del texto sobre la prioridad que debe ser salvaguardar la biodiversidad: “Una naturaleza bien conservada nos protegería de enfermedades como esta. Detrás de la pandemia está la deforestación, la expansión de la agricultura o el comercio de especies, que ponen a más gente en contacto con los animales portadores de los virus”.

Las medidas que proponen los veintidós científicos se resumen en siete puntos: limitar la explotación de recursos naturales y prohibir su extracción en áreas de alto valor ecológico; restringir la construcción de grandes infraestructuras que rompan la integridad de los espacios verdes; potenciar la agricultura de proximidad y limitar la expansión de las ciudades, favoreciendo al mismo tiempo un urbanismo de mayor concentración demográfica; compensar la destrucción de puestos de trabajo con la creación de nuevos empleos reduciendo las jornadas laborales; dificultar la promoción de aquellos productos procedentes de la sobreexplotación agrícola y de la naturaleza.

Superar el PIB

Los autores del estudio asumen que sus propuestas se enfrentarían a multitud de “barreras culturales y sociales” porque van contra “el imaginario que prevalece de un crecimiento ilimitado”. “Son propuestas para ser debatidas”, apunta Christoph Plutzer, profesor de la Universidad de Viena y uno de los firmantes del documento. La única medida que requiere “una acción inmediata”, según Plutzer, es consolidar nuevos índices que sustituyan al PIB y que evalúen el bienestar social y los niveles de protección del medio ambiente.

Estos académicos subrayan que hasta el momento no se ha podido sustentar un incremento del PIB con la reducción del consumo de recursos naturales. En los países desarrollados que sí se ha conseguido, añaden, ha sido a costa de un aumento de la explotación natural en sociedades en vías de desarrollo. El informe aporta datos que demostrarían una coincidencia en los niveles de evolución del PIB mundial desde 1960 con el de las explotaciones agrarias, el uso de pesticidas y fertilizantes, y con la demanda de consumo de carne. “La cantidad total de producción humana de materiales creció en el último siglo al unísono con el PIB global, sustituyendo ecosistemas a una escala masiva”.

Otro efecto del comercio global es la proliferación de especies invasoras, que son la segunda causa de extinción de flora y fauna. Los efectos del cambio climático en la biodiversidad también son evidentes, y el documento subraya las previsiones para el continente europeo: se estima que el 58% de las especiales vegetales y de vertebrados perderán su hábitat en los próximos sesenta años. El artículo concede que es factible alcanzar un crecimiento del PIB disminuyendo el uso de recursos naturales y las emisiones de gases contaminantes, pero hasta hoy no se ha conseguido –excepto en momentos de crisis económica puntuales–, ni siquiera al ritmo necesario para cumplir los objetivos de dejar el aumento del calentamiento del planeta en torno a los 1,5 grados.

El llamado Pacto Verde Europeo, el plan de la Comisión Europea y de los principales Estados miembros de la UE para erradicar las emisiones contaminantes de la economía, comparte objetivos con el artículo publicado en Conservation Letters. La principal diferencia es que sus autores defienden la necesidad de decrecer en términos de PIB para construir una sociedad “postcrecimiento”. “Nuestro trabajo propone ir más allá del crecimiento económico”, apunta Otero, “esto requiere dejar de utilizar el PIB como indicador guía”.

La primera solución planteada en el estudio es imponer a nivel internacional limitaciones en la cantidad de recursos naturales utilizados para la producción de los bienes comercializados. “Diferentes cupos podrían aplicarse a cada país dependiendo de su consumo histórico y los excesos en las emisiones de dióxido de carbono», dice su texto, y añade que “los topes pueden complementarse con moratorias específicas para la explotación de recursos en zonas de biodiversidad altamente delicada”. Otra propuesta es fragmentar los puestos de trabajo en jornadas laborales reducidas. “Bajo determinadas circunstancias, la jornada de trabajo más corta está relacionada con menores emisiones de carbono y otras afectaciones perjudiciales para la biodiversidad”.

Relocalizar la economía para disminuir la distancia entre los centros de producción y consumidores es otra medida clave, según el informe. Este requiere frenar la expansión geográfica de las ciudades en favor de explotaciones agrarias próximas a las urbes, evitando así la destrucción de zonas naturales en otras regiones. También piden poner coto al desarrollo de grandes infraestructuras y de redes de transporte que rompen la integridad de los espacios de valor ecológico.

Ante el COVID-19… ¿volver al pueblo?

El shock traumático provocado en la sociedad por la irrupción de coronavirus y la posterior entrada en recesión de las economías obligará a una profunda catarsis y metanoia de la sociedad en su conjunto que hará revisar los fundamentos que la sustentan.

martes 05 mayo 2020

Así, el retorno a escenarios de recesión económica provocará el vertiginoso tránsito desde niveles de bienestar hasta la cruda realidad de la pérdida del trabajo, inmersión en umbrales de pobreza y dependencia en exclusiva de los subsidios sociales, con lo que el retorno al medio rural se perfilará como una alternativa seria.

Un texto de Germán Gorraiz López ( Navarra-España, 1957), analista financiero y geopolítico, nos corrobora que la salida de la agricultura ecológica, en circuitos locales, es óptima para una apuesta estatal por la eco-nomía verde.

Gustavo Duch, coordinador de la revista “Soberanía Alimentaria”, traza el retrato de los nuevos agricultores y ganaderos: “Estas personas que vuelven al campo creen en explotaciones pequeñas y sostenibles cuya base son los cultivos ecológicos y no quieren utilizar las subvenciones agrícolas europeas o depender de las grandes superficies para vender sus productos pues buscan el contacto directo y la distribución por Internet que ha revolucionado este ámbito y supone una gran oportunidad de acercar los productos al consumidor”.

Así, según el ex-secretario general de la UAGN, David Lezaun, “la venta directa permite ofrecer productos locales, de calidad y a precios asequibles pero al mismo tiempo más dignos para los productores, además de reducirse el impacto ambiental al ser menor la necesidad de transporte”.

La venta directa al consumidor o en «circuitos cortos» supone pues una oportunidad de desarrollo para el sector agrario que está estudiando utilizar el 57,5% de las empresas navarras de este ámbito, citando un análisis que forma parte de un proyecto conjunto de la Fundación Fundagro, la UAGN, la Sociedad de Infraestructuras Rurales Aragonesa (Sirasa) e Itsasmendikoi (CAV), para el impulso de esta forma de comercialización, que pretende evitar los aumentos de precio a causa de los intermediarios.

Como ejemplos, citaríamos a “Carne ecológica Menaut”, iniciativa pilotada por Juan Ignacio Ibáñez Eseberri, que pretende acercar directamente a la mesa del consumidor una carne de potro y cordero ecológico de alta calidad desde su borda de Izalzu (Navarra), a través de Twitter y Facebook.

Asimismo es obligado citar a Gonzalo Palacios Samper, uno de los pioneros de la producción de ternera de Salazar quien desde 2018 se dedica a la venta de carne de ternera online desde su explotación en Izal (Valle del Salazar).

Implementación de la teoría del decrecimiento

Según CCS (Centro de Colaboraciones Solidarias), “no es posible seguir creciendo de forma indefinida pues seguir por esa senda tan solo producirá más miseria social y más destrucción ecológica y para ello hay que gestionar de forma sostenible nuestra riqueza natural”.

Agricultura, ganadería y explotación forestal son sectores que llevan décadas en decadencia, ahogados por la competencia desleal que impone la economía global; sin embargo, tienen un enorme potencial para crear eco-empleo pero para ello sería necesaria la implementación por la UE de medidas proteccionistas (fomento del consumo de productos nacionales), en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas y subvenciones a la industria agroalimentaria para la instauración de la etiqueta “bio” a todos sus productos manufacturados.

Así, se podrían crear en el Estado español cerca de 200.000 puestos de trabajo apoyando la producción ecológica de alimentos, incentivando el consumo local de productos agrícolas y ganaderos autóctonos y promoviendo la conversión de la actual industria forestal hacia explotaciones que cultiven especies de mayor valor añadido o que produzcan de forma sostenible la biomasa que necesita el país para reducir su dependencia de los combustibles fósiles.

Germán Gorraiz López. Analista. Colabora habitualmente en varios medio digitales e impresos  españoles  y latinoamericanos.

Fuente: Vida Sana