El coronavirus nos obliga a reconsiderar

El coronavirus nos obliga a reconsiderar la biodiversidad y su papel protector

Fernando Valladares

Fernando Valladares es doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es profesor de investigación en el CSIC y profesor asociado de la Universidad Rey Juan Carlos, en Madrid.

Mientras la OMS nos pide prepararnos para escenarios catastróficos que se avecinan con el coronavirus y nuevos virus que están por llegar, los científicos recordamos que lo mejor es rodearnos de ecosistemas saludables, funcionales y ricos en especies.

Las pérdidas de biodiversidad están en niveles sin precedentes, según la ONU.

Aturdidos por las medidas que trae consigo el estado de alarma y buscando un hueco para poder hacer ejercicio (más imprescindible que nunca para mantener un cierto equilibrio existencial) mientras apoyamos la escolarización en casa, teletrabajamos y tratamos de mantenernos informados, no podemos dejar de alucinar con un escenario nuevo e increíble. En general, en estas semanas las decisiones políticas de nuestro Gobierno se están basando en información científica. Nos frotamos los ojos. ¿Qué pasa? Certificar que algo así está ocurriendo nos asusta: ¡cómo será el monstruo al que nos enfrentamos, si han tenido que llamar a la ciencia!

Si seguimos el refrán según el cual nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, en plena crisis del coronavirus deberíamos acordarnos más que nunca de la biodiversidad. Diez años atrás la ciencia revisó y comprobó el papel protector de la biodiversidad ante virus parecidos e incluso mucho más peligrosos que el coronavirus. Una única especie, Homo sapiens, está haciendo desaparecer la biodiversidad global: estamos amenazando ya a más de un millón de especies. Esto es tan preocupante como paradójico, ya que a los múltiples beneficios de la biodiversidad se suma uno clave, especialmente en estos momentos: nos protege de enfermedades infecciosas. La existencia de una gran diversidad de especies que actúan como huésped limita la transmisión de enfermedades como el coronavirus o el Ébola, sea por un efecto de dilución o de amortiguamiento. Más del 70% de las infecciones emergentes de los últimos cuarenta años han sido zoonosis, es decir, enfermedades infecciosas animales que se transmiten al ser humano. Con frecuencia, en estas zoonosis hay varias especies implicadas, con lo que cambios en la diversidad de animales y plantas afectan a las posibilidades de que el patógeno entre en contacto con el ser humano y lo infecte. El efecto protector de la biodiversidad por dilución fue planteado por Keesing y colaboradores en 2006 y demostrado unos años más tarde por Johnson y Thieltges. El efecto de amortiguamiento de la biodiversidad en el contagio de patógenos al ser humanos se demostró para el caso del virus del Nilo y la diversidad de aves hace más de quince años.

Con la simplificación a la que sometemos los ecosistemas, eliminando especies y reduciendo procesos ecológicos a su mínima expresión, estamos aumentando los riesgos para la salud humana a gran escala. Virus del Nilo, gripe aviar, fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, virus del Ébola, enfermedad por virus de Marburgo, fiebre de Lassa, coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), síndrome respiratorio agudo grave (SRAG), virus de Nipah, enfermedades asociadas al henipavirus, fiebre del Valle del Rift, virus de Zika y muchas enfermedades más son zoonosis que figuran en la lista de enfermedades prioritarias, establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018. Esta lista de la OMS incluye una inquietante enfermedad X, una epidemia internacional muy importante debida a un patógeno todavía desconocido pero que sin duda aparecerá. Todo esto forma parte y es consecuencia del cambio global, es decir, de la injerencia voluntaria e involuntaria, directa e indirecta, del ser humano en los sistemas naturales del planeta.

Hasta ahora, prácticamente la única conexión que se ha hecho entre el coronavirus y la ecología o el medio ambiente ha sido la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero. Se ha visto que en sólo tres semanas China ha reducido las emisiones en 150 millones de toneladas de CO2 lo que supone el 25% de sus emisiones, el 6% de las emisiones globales del planeta, y equivale a lo que emite toda la ciudad de Nueva York en un año. Es una buena (aunque efímera y anecdótica) noticia en relación al cumplimiento del Acuerdo de Paris en materia de cambio climático. Tan efímera y anecdótica que se está viendo que en realidad a medio y largo plazo la crisis del coronavirus va a poner más difícil descarbonizar la economía tras las reacciones de las compañías aéreas. Sin embargo, la conexión más relevante es precisamente la contraria. No es tanto cómo el coronavirus afecta a los ecosistemas y al medio ambiente sino como estos afectan al coronavirus. Se nos olvida la importante labor protectora ante infecciones, epidemias y pandemias que juega una naturaleza bien conservada. Tiene que ocurrir una catástrofe para que algunos traigamos la hemeroteca y escarbemos entre la literatura científica otra vez y encontremos razones más allá de la ética para conservar la biodiversidad.

Muchos ven en la ganadería, agricultura y avicultura intensivas, así como el creciente mercado y consumo de animales exóticos, la causa del actual brote epidémico y de otros previos como el SARS-CoV en 2002, la gripe aviar (H5N1) en 2003, la gripe porcina (H1N1) en 2009, el MERS-CoV en 2012, el ébola en 2013 o el Zyka (ZIKV) en 2015). La extensión de monocultivos genéticos de animales domésticos, por ejemplo, elimina cualquier cortafuego inmune que pueda estar disponible para ralentizar la transmisión. Los tamaños y densidades de población elevados aumentan las tasas de transmisión. Además, las condiciones de hacinamiento deprimen la respuesta inmune. El alto rendimiento, parte de cualquier producción industrial, proporciona un suministro de susceptibles que es renovado continuamente y que es el combustible para la evolución de la virulencia. En otras palabras, el agronegocio está tan centrado en las ganancias que la selección de un virus que podría matar a millones de personas se considera un riesgo aceptable. Para reducir la aparición de nuevos brotes de virus, la producción de alimentos tiene que cambiar radicalmente. La autonomía de los agricultores y un sector público fuerte pueden frenar los problemas ambientales y las infecciones descontroladas. Es muy conveniente introducir diversidad en las variedades de ganado y cultivos en una reestructuración estratégica, tanto a nivel de granja como regional.

Comer animales salvajes es para muchas regiones del planeta la única opción alimenticia. Pero ello conlleva riesgos muy graves para la salud de la humanidad como estamos viviendo con la crisis del coronavirus y como vivimos, por ejemplo, con el Ébola y los murciélagos o el SARS y las civetas. Además, la biodiversidad nos protege de infecciones, lo supimos hace años con el virus del Hanta por ejemplo. Hay que encontrar un nuevo equilibrio global entre comer y proteger animales salvajes porque en ambas cuestiones nos va la vida.  

Por desgracia, las primeras especies en desaparecer de los ecosistemas son las que más reducen la transmisión de patógenos. Se vio con el virus del Nilo y la pérdida de biodiversidad de aves, con el síndrome pulmonar por hantavirus y la desaparición de pequeños mamíferos, y con la enfermedad de Lyme. En este último caso, la desaparición de zarigüeyas (marsupiales americanos vulnerables) y la supervivencia de especies como el ratón de pies blancos favoreció la transmisión del patógeno a humanos.

No sólo la biodiversidad nos protege de los virus. Los ecosistemas estables y funcionales lo hacen en general y de múltiples formas. Pero la función protectora de los ecosistemas se está debilitando con el cambio climático. Es particularmente preocupante en este sentido la pérdida de hielo y de suelos congelados. Con el calentamiento global los hielos, simplemente, se funden y al hacerlo liberan todo tipo de gases, muchos de ellos con un potente efecto invernadero. Además de gases, liberan virus. La fusión de un glaciar chino ha liberado 33 especies de virus, 28 de ellas completamente desconocidas para la ciencia y con potencial de infección a humanos. La fusión de los suelos permanentemente congelados (permafrost) de las zonas boreales está liberando virus y bacterias muy peligrosos para el ser humano tal como se vio por ejemplo hace unos años con los brotes de Ántrax en Rusia. Se teme que no sean casos aislados: se han descubierto fragmentos de ARN del virus de la gripe española de 1918 en cadáveres enterrados en fosas comunes en la tundra de Alaska y se piensa que cepas virulentas de viruela y peste bubónica están también enterradas en Siberia.

El calentamiento global y otras formas de alteración de los ecosistemas como la minería, están exponiendo y reactivando bacterias resistentes a antibióticos y virus antiguos potencialmente peligrosos para nuestra salud.

Nota: Seguimos advirtiendo que el término “zoonosis” (contagio de enfermedades de los animales a los humanos) está superado hoy día, en la actualidad se está utilizando el concepto de “enfermedades compartidas” por ser más real y preciso, pues también los humanos pueden trasmitir enfermedades a los animales.

Esta carta cuenta con el respaldo y apoyo de

Estrechando lazos

Carta abierta de apoyo al sector agrícola, ganadero y pesquero local y sostenible ante la crisis sanitaria del COVID-19

Greenpeace lanza esta carta abierta para apoyar a la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca que, en general y también en el marco de la actual crisis sanitaria, se están viendo duramente perjudicadas, en beneficio de las grandes superficies.

Esta carta cuenta con el respaldo y apoyo de

Entidades:
ADEGA – Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza; Algarbía en Transición; ANA – Asociación Amigos de la Naturaleza; APAEMA; ARGEOL; ASiA – Associació Salut i Agroecología; Aso. Eco Sierra de Alcaraz Tierra Verde; ASOAR_ARMEGA; Asociación Bee Garden; Asociación de Agricultura Regenerativa; Asociación de Pescadores Artesanales del Cabo de Gata (Pescartes); Asociación del Sector Primario Extremeño; ASOCIACIÓN ECOCOLMENA ESPAÑA; Asociación Galega de Apicultura; Asociaciòn Guadalhorce Ecològico; Asociación Libere Educación y Desarrollo; Asociación Pola Defensa da Ría; Asociación Somos Sierra Norte de Sevilla; ASOCIACIÓN VALOR ECOLÓGICO, ECOVALIA; Asociación Vida Sana; Associació de dones del Món Rural.Pageses i ramaderes de Catalunya; Bionekazaritza; Carro de Combate; CEAV (CONFEDERACIÓN ESTATAL DE ASOCIACIONES VECINALES); Confederació de Cooperatives de Catalunya; Consejo de Agricultura y Alimentación Ecológica de Euskadi (Ekolurra); Cooperactivas Red; Cooperativa de pescadores de San Cristóbal, s.l.; Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG); Coordinadora El Rincón-Ecologistas en Acción; CPAEN/NNPEK; ECO-AGRICULTURA MARJALA; Ecologistas en Acción; Ecologistas en Acción de Sanlúcar de Barrameda; Ecoloxistas en Acción Galiza; Ecosol. Coop. consumo agroecológico; EHNE Bizkaia; EHNE Gipuzkoa; EHNE Nafarroa; El Brot SCCL; ETXALDE Nekazaritza Iraunkorra; Federació d’Ecologistes en Acció de Catalunya; Federación Española de Ingeniería Sin Fronteras; Federación Española de la Dehesa; FODESAM; Fundación Entretantos; Fundación Lonxanet para la pesca sostenible; Fundación Savia; Garúa S. Coop. Mad.; GECEN; Germinando; Greenpeace; Grup d’Estudi i Protecció dels Ecosistemes Catalans – Ecologistes de Catalunya; Grupo de consumo local El Semillero; Hogar sin Tóxicos; INTERECO; l Enllaç de l ebre; ¡La Colmena Que Dice Sí!; La Ortiga, Cooperativa de Consumo Ecológico de Sevilla; La Xarxeta. Xarxa de pageos i pageses agroecoligics de Catalunya; LANDARLAN INGURUMEN ELKARTEA; Low Impact Fishers of Europe (LIFE); Mercado Social de Madrid; Mercao Social La Rendija; Naturkon Gipuzkoa; Paisaje, Ecología y Género; Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo; Plataforma Salvemos la Vega-VegaEduca; REAS Red de redes de Economía Alternativa y Solidaria; Red Agroecológica de Cádiz; Red Agroecológica de Lavapiés; Red Canaria de semillas; Red de Consumo Ecológico de Mijas; Red de Semillas “Resembrando e Intercambiando”; Sakana Garapen Agentzia; Simiente Disidente; Sindicato Labrego Galego (SLG); Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE); Surcos Urbanos; Unió de Pagesos; Unión Agroganadera De Álava (UAGA); Unión de Pequeños Agricultores (UPA); Universidad Rural Paulo Freire Sierra de Huelva; Vuelta al Campo; Xarxa De Consum Responsable; XES (Xarxa d’Economia Solidària)

Empresas productoras:
Abella Lupa SAT; Agro Can Genover – Biograssfed; Aula Bee Garden Málaga; Catanostrum; dLana; Ecotros; Granja agroecológica deCorral; Granny & Granny SL; La Güerta Ciclista; La reina Extremeña; La Vall de la Casella, Coop. V.; Pesquerias Lanza s.l; Quesería El Palacio; Remediu rural; Sambucus; Viviendo en el Campo

Productores a título individual:
Alfons Domínguez; Ana Mendive Iguaz; Andrés Góngora Belmonte; Conchita Pfitsch; Estefanía Ortas de Haro; Francisco José Millán; Guillem Orfí Verd; Ignacio Hernandez de la Cal; Leticia Toledo Martín; Luis Alberto Lentijo Herrero; Manuel García Portela; Toni Martínez Martí; Vicent Gil Monros; Victor Olivas Encarnación

Estrechando lazos

ANA apoya y es una de las entidades firmantes de la Carta abierta titulada

Estrechando lazos

Carta abierta de apoyo al sector agrícola, ganadero y pesquero local y sostenible ante la crisis sanitaria del COVID-19

No cabe duda que la prioridad para la sociedad en este momento es superar la crisis sanitaria que estamos viviendo. Por ello, el máximo agradecimiento a todas las personas, servicios y administraciones que están dando lo mejor de sí para frenar esta amenaza.

En estos días de crisis global, nuestros pensamientos y solidaridad están con quienes, directa o indirectamente, enfrentan las consecuencias del COVID-19 y, de manera muy especial, con aquellas personas y comunidades que son más vulnerables. Uno de los mejores valores comunes que tenemos como sociedad es nuestra capacidad de amabilidad colectiva hacia los demás y hacia nuestro planeta.

Por este motivo, y ahora más que nunca, necesitamos la calidad y cercanía de los productos del sector agrícola, ganadero y pesquero que trabaja en armonía con el planeta. Y queremos que os sintáis queridos y apoyados por la sociedad.

La naturaleza nos protege y nos da de comer. La pequeña y mediana agricultura y ganadería así como la pesca artesanal de bajo impacto, con un fuerte vínculo territorial, cuidan de la naturaleza, garantizan el suministro de alimentos y también un mundo rural vivo, fijando la población en el territorio.

Ante la actual crisis sanitaria, nos damos cuenta de lo realmente importante: las personas, la salud pública, el cuidado del planeta, la alimentación, el agua, el aire… las relaciones humanas y sin duda, más que nunca, la cooperación. Todas las personas juntas podemos superar esta pandemia, pero también la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad, la emergencia climática y la destrucción de la biodiversidad. Sin un sector agrícola, ganadero y pesquero fuerte, sostenible, de cercanía y valorado por la sociedad no lo podemos hacer.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) las granjas familiares representan más del 90% de todas las explotaciones agrícolas del planeta y producen el 80% de los alimentos del mundo en términos de valor económico. Por otro lado, el 90% de la pesca es de pequeña escala, y abarca la mitad de las capturas en los países empobrecidos. Sin embargo, las desigualdades son también acuciantes. Por ejemplo, las mujeres suponen casi el 50 por ciento de la mano de obra agrícola, pero sólo poseen el 15% de las tierras agrícolas.

La agricultura fue, hasta la década de los 60, el soporte principal de la economía a nivel del estado español, pero actualmente emplea sólo alrededor del 6% de la población activa. En todos los ámbitos, son la pequeña y mediana agricultura y ganadería y la pesca artesanal las que más se ven afectadas por los Tratados de Comercio e Inversión y la desregulación del mercado, que imponen un modelo cada vez más industrializado y subyugado a los oligopolios y fluctuaciones de los mercados, donde no se garantiza un precio justo para las personas productoras. Ante una demanda cada vez mayor por parte de la población de alimentos saludables y sostenibles hay sectores que emergen y deben ser apoyados. Por ejemplo, la producción ecológica, la ganadería extensiva y la pesca artesanal de bajo impacto.

Sin embargo, vemos cómo, en estos días, ante una crisis sanitaria, la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca, así como aquellos sectores que a pequeña escala transforman y distribuyen los alimentos, son los principales perjudicados, cuando también pueden aportar bienes de primera necesidad protegiendo a su vez el entorno, algo que nos permitirá ser resilientes y enfrentarnos a otras crisis, cuando ésta esté superada. En particular, la dependencia cada vez mayor de la gran distribución alimentaria está poniendo en peligro el modelo de producción agroecológico y más sostenible social y ambientalmente.

Sus principales canales de distribución de alimentos se cierran o se ven tocados casi de muerte. Es prioritario garantizar su funcionamiento, por las personas que viven de este sector, para que todas las personas sigamos pudiendo tener alimentos de calidad y sostenibles en nuestros platos, para garantizar el cuidado de la Naturaleza y un mundo rural vivo.

Es responsabilidad de los Estados garantizar el Derecho a la alimentación y nutrición adecuadas y los derechos de las personas productoras, más aún en momentos de emergencia. Se necesitan cambios profundos en nuestros patrones de consumo y en el modelo agroalimentario y, para ello, hace falta un apoyo decidido con políticas públicas.

Las entidades firmantes demandamos:

– Desarrollar e implementar un entorno normativo propicio (incluyendo políticas e instrumentos de regulación de los mercados, inversiones y marcos institucionales integrales y coherentes, compra pública, etc.) que apoye la agricultura y ganadería de pequeña y mediana escala, así como la pesca artesanal, para que se garantice su actividad tanto en estos momentos de crisis sanitaria así como en el futuro;

Apoyar a la juventud y a las mujeres de las zonas rurales, permitiéndoles acceder a los activos productivos, los recursos naturales, la información, la educación, los mercados y a participar en los procesos de formulación de políticas, para así mantener estas actividades en un futuro y crear empleo;

Apoyar, de forma decidida, la llegada de alimentos ecológicos, locales y saludables a la población, y en particular a quienes más los necesitan;

Fortalecer las organizaciones agrícolas, ganaderas y pesqueras y sus capacidades para generar conocimientos, transmitir saberes y vincular el conocimiento local específico (tradicional) con nuevas soluciones;

Mejorar los medios necesarios a la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca y reforzar su resiliencia frente a múltiples y nuevos peligros con el acceso a servicios sociales y económicos básicos, así como facilitar y promover la diversificación de la producción para reducir los riesgos y aumentar los beneficios económicos;

Promover, tanto ahora como para un futuro, el acceso a los mercados de manera prioritaria a todos aquellos productos que provengan de una producción local y sostenible. Asimismo, es necesario promover la transformación artesanal de productos con criterios comunes en materia higiénico-sanitaria para una comercialización en canales cortos y venta directa;

Generar políticas públicas y un apoyo económico suficiente para dar impulso a la venta directa, circuitos cortos de comercialización, mercados tradicionales y a las iniciativas que, en este sentido, realizan las personas agricultoras y consumidoras;

Promover la sostenibilidad de la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca para garantizar el derecho a la soberanía y seguridad alimentaria de toda la población mediante sistemas alimentarios resilientes frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, con acceso, gestión responsable y uso de la tierra, el agua y otros recursos naturales;

Incrementar la inversión en un modelo productivo que respete los límites planetarios, que sea justo, igualitario y permita proveer de alimentos sanos y sostenibles a todas las personas.

Desayuna como un rico y cena como un pobre

El organismo gasta energía cuando digiere los alimentos para la absorción, digestión, transporte y almacenamiento de nutrientes. Este proceso, conocido como termogénesis inducida por la dieta (TID).

Tomar un desayuno abundante en lugar de una gran cena puede prevenir la obesidad y el alto nivel de azúcar en la sangre, ya que se pueden quemar hasta el doble de calorías, según una nueva investigación publicada en el ‘Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism de la Sociedad Endocrina de Estados Unidos.

«Nuestros resultados muestran que una comida que se toma en el desayuno, independientemente de la cantidad de calorías que contiene, genera el doble de termogénesis inducida por la dieta que la misma comida consumida en la cena –explica la autora correspondiente del estudio, Juliane Richter, de la Universidad de Lübeck en Alemania–.

Este hallazgo es significativo para todas las personas, ya que subraya el valor de comer lo suficiente en el desayuno».

Los investigadores realizaron un estudio de laboratorio de tres días con 16 hombres que consumieron un desayuno bajo en calorías y una cena alta en calorías, y viceversa en una segunda ronda.

Descubrieron que el consumo idéntico de calorías condujo a un TID 2,5 veces más alto en la mañana que en la noche después de las comidas altas en calorías y bajas en calorías.

El aumento inducido por los alimentos de las concentraciones de azúcar en sangre e insulina disminuyó después del desayuno en comparación con la cena.

Los resultados también muestran que comer un desayuno bajo en calorías aumenta el apetito, específicamente para los dulces. «Recomendamos que los pacientes con obesidad y las personas sanas tomen un desayuno abundante en lugar de una cena abundante para reducir el peso corporal y prevenir enfermedades metabólicas», apunta Richter.

Dieta mediterránea, el ‘elixir’ de la juventud

Un nuevo estudio publicado en la revista Gut revela cómo adherirse a la dieta mediterránea durante 12 meses se asocia con cambios beneficiosos en el microbioma intestinal.

miércoles 19 feb 2020

El trabajo muestra que este patrón dietético impulsa las bacterias intestinales relacionadas con el envejecimiento saludable en las personas mayores, al tiempo que reduce las asociadas a la inflamación.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envejecimiento saludable es el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez.

Dado que el envejecimiento está asociado con el deterioro de las funciones corporales y el aumento de la inflamación –ambos factores relacionados con la aparición de la fragilidad–, esta dieta podría actuar sobre las bacterias intestinales para frenar el avance del declive cognitivo y la debilidad física en la vejez.

  • “Aunque sabíamos que una dieta mediterránea era buena para la salud; no conocíamos cómo su consumo modifica nuestro microbioma intestinal”, explica a SINC Paul O’Toole, uno de los autores e investigador del Instituto del Microbioma de la Universidad de Cork (Irlanda).

Investigaciones anteriores ya sugerían cómo una dieta deficiente o restrictiva –común entre las personas de mayor edad, en particular las que se encuentran en centros de atención residencial a largo plazo–, reduce la variedad y los tipos de bacterias en el intestino y ayuda a acelerar la aparición de la fragilidad.

Por ello, los autores de este nuevo estudio quisieron comprobar si una dieta mediterránea podría mantener el microbioma de las personas mayores y promover la retención o incluso la proliferación de las bacterias asociadas al envejecimiento saludable.

Los científicos analizaron el microbioma intestinal de 612 personas de 65 a 79 años, antes y después de 12 meses de comer su dieta habitual (n = 289) o una dieta mediterránea (n = 323), rica en frutas, verduras, frutos secos, legumbres, aceite de oliva y pescado y baja en carnes rojas y grasas saturadas, y especialmente adaptada a las personas mayores (dieta NU-AGE).

Los participantes que al principio del estudio eran frágiles (n=28), al borde de la fragilidad (n=151) o no frágiles (n=433) vivían en cinco países diferentes: Francia, Italia, Países Bajos, Polonia y Reino Unido.

Qué ocurre tras un año de dieta

Los hallazgos se asociaron primero con la contención de la pérdida de diversidad bacteriana. Además, con un aumento de los tipos de bacterias que antes se relacionaban con varios indicadores de reducción de la fragilidad, como la velocidad al caminar y la fuerza de agarre de la mano.

Por último, se relacionó con la mejora de la función cerebral, como la memoria; y con la reducción de la producción de sustancias químicas inflamatorias potencialmente nocivas.

Un análisis más detallado reveló que los cambios microbianos estaban asociados con un aumento de las bacterias conocidas por producir ácidos grasos de cadena corta beneficiosos y una disminución de las bacterias implicadas en la producción de determinados ácidos biliares, cuya sobreproducción está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de intestino, resistencia a la insulina, hígado graso y daños celulares.

Además, las bacterias que proliferaron en respuesta a la dieta mediterránea actuaron como especies clave, lo que significa que fueron críticas para un ‘ecosistema intestinal’ estable, expulsando a los microbios asociados con indicadores de fragilidad.

Los cambios fueron impulsados en gran medida por un aumento de la fibra dietética y las vitaminas y minerales asociados –específicamente, C, B6, B9, cobre, potasio, hierro, manganeso y magnesio–.

Los resultados fueron independientes de la edad o el índice de masa corporal, elementos que influyen en la composición del microbioma.

Si bien había algunas diferencias en la composición del microbioma intestinal de una persona, dependiendo del país de origen por ejemplo, la respuesta a la dieta mediterránea después de 12 meses era similar y consistente, independientemente de la nacionalidad.

“La microbiota es el medio a través del cual el cuerpo y la dieta interactúan, ya que una microbiota saludable producirá metabolitos y vitaminas importantes para la salud, mientras que un microbioma fragmentado está asociado con el deterioro y la pérdida de independencia de las personas”, añade O’Toole.

Relación no causal

Los hallazgos del estudio no pueden establecer un papel causal del microbioma en la salud. “La interacción entre dieta, microbioma y salud del huésped es un fenómeno complejo en el que influyen varios factores”, subrayan los autores.

“Los resultados arrojan luz sobre algunas de las reglas de esta triple interacción, varios factores como la edad, el índice de masa corporal, el estado de la enfermedad y las pautas dietéticas iniciales pueden desempeñar un papel clave en la determinación del grado de éxito de estas interacciones”, apuntan.

Así, las personas mayores pueden tener problemas dentales o dificultades para tragar, por lo que para ellos puede resultar poco práctico consumir una dieta mediterránea.

No obstante, las bacterias beneficiosas implicadas en el envejecimiento saludable podrían ser agentes terapéuticos útiles para evitar la fragilidad.

Para O’Toole, debe hacerse todo lo posible para educar a la población que envejece en el consumo de una dieta nutritiva con un alto contenido de alimentos y fibras de origen vegetal, así como para valorar otras posibles intervenciones, como la restauración de especies bacterianas asociadas con un envejecimiento saludable.

“Esta podría ser una estrategia eficaz para combatir la fragilidad y la pérdida de la función cognitiva en los consumidores de edad avanzada”, concluye el investigador.

Referencia bibliográfica:

Mediterranean diet intervention alters the gut microbiome in older people, reducing frailty and improving health status: the NU-AGE 1-year dietary intervention across five European countries. Gut doi:10.1136/gutjnl-2019-319654

Fuente: Agencia Sinc

Europa está fracasando en el control de las sustancias tóxicas

Un informe de la Environmental European Bureau (EEB) denuncia el fracaso de la regulación de las sustancias químicas en Europa, a pesar de que la Unión Europea, con su Reglamento REACH, pasa por ser la región del mundo más avanzada en el tema.

Las autoridades han encontrado que la mitad de las sustancias testadas son inseguras para sus usos actuales

A pesar del riesgo de cáncer y otros daños no se han tomado medidas sobre el 74% de las sustancias peligrosas

Los datos de la industria no fiables frenan los controles de 2 de cada 3 sustancias químicas prioritarias

Cientos de sustancias siguen sin ser testadas debido a la falta de recursos

Se han registrado alrededor decenas de miles de sustancias químicas para su uso en Europa. Las autoridades nacionales han dado prioridad a 352 de esas sustancias para realizar un análisis de su seguridad en profundidad. De las 94 sustancias controladas hasta ahora, casi la mitad , esto es 46 sustancias (49%) se consideraron inseguras para su uso comercial actual, según una revisión de los registros oficiales realizada por la Environmental European Bureau (EEB). Los agentes juzgaron que tales sustancias eran un peligro para las personas o el medio ambiente debido a sus propiedades nocivas en combinación con el uso en productos de consumo y otros productos, y que es necesaria una acción protectora. Sin embargo, según los registros, aún no se han tomado medidas para controlar el 74% (34) de las sustancias problemáticas controladas desde 2012. Las razones de la inacción no están claras, pero pueden deberse a la falta de recursos, dijeron las ONG.

La industria está produciendo legalmente millones de toneladas de esas 46 sustancias peligrosas cada año, sin que sean debidamente controladas. Sustancias que han sido listadas por primera vez por las ONGs incluyendo los nombres de las empresas que las emplean.

La exposición a estas sustancias es probable que esté causando cáncer, problemas de fertilidad u otros impactos sanitarios, o generando una seria contaminación ambiental. Pero sus riesgos no han sido identificados o prevenidos antes debido a la falta de recursos,  dificultades a la hora de seleccionar prioridades y la más baja demanda de datos que existía con anterioridad de 2010, entre otras razones.

Entre las 46 sustancias figura el Bisfenol A, que se encuentra en muchos plásticos y materiales en contacto con alimentos, y está presente en la orina y la sangre de casi todos los seres humanos. La exposición a dosis bajas se asocia con abortos espontáneos, disminución del peso al nacer, disfunciones sexuales y reproductivas, cáncer de mama y próstata, alteraciones en la actividad del sistema inmunitario, obesidad, o efectos en el desarrollo cognitivo y conductual en niños pequeños. Los reguladores concluyeron que era necesaria una acción fuerte.

El programa de controles por parte de los funcionarios de los Estados Miembros de la UE,  conocido como CoRAP (Community Rolling Action Plan ), no está funcionando debidamente, con solo 96 de los 352 casos (21%) completados hasta diciembre de 2018. Esto se debe en gran parte a que las compañías químicas proporcionan información inadecuada a los funcionarios. Las empresas están obligadas por la legislación de la UE a proporcionar datos de seguridad de alta calidad. Cuando lo hacen, los casos se resuelven dentro de un año. Pero los agentes tuvieron que ordenar a las empresas que proporcionasen más datos en el 64% de los casos desde 2012, según los registros. Las empresas generalmente respondían rápidamente a las solicitudes. Pero una vez activado, el proceso de solicitud y revisión de datos suele tardar entre 7 y 9 años en concluir. Después, generalmente, se requieren otros 5 a 7 años para que los funcionarios tomen medidas para controlar una sustancia, lo que podría incluir una prohibición. Por lo tanto, una vez que los funcionarios sospechan que una sustancia no es segura para los usos actuales y la priorizan para su evaluación, podría ser utilizada legalmente para fabricar productos hasta 16 años antes de que los reguladores finalmente la controlen, si se respetan los plazos legales.

A lo largo del proceso de control químico establecido por el Reglamento REACH de la UE, se ha encontrado niveles muy altos de datos proporcionados por la industria sobre las sustancias que o son de mala calidad o simplemente faltan. Un informe de progreso de 2018 realizado por la Agencia Europea de Sustancias Químicas encontró que al 74% de los expedientes remitidos por la industria les faltaba «información importante de seguridad» , al verificar si tales expedientes cumplían con los requisitos legalmente exigidos. «Las cifras muestran una imagen similar a la de años anteriores» El informe dice que en 2018, una investigación de tres años realizada por las autoridades alemanas encontró que solo un tercio de las sustancias que se producían por encima de las 1.000 toneladas cumplían con la información de seguridad legalmente exigida. La Comisión Europea ha reconocido los problemas e instado a que se hagan profundas reformas.

Las ventas mundiales de productos químicos no paran de crecer. Entre 2004 y 2014 el incremento fue de más del doble. Para  2030  se espera que vuelvan a duplicarse. Para 2060 se habrán cuadruplicado. Muchas de ésas sustancias son dañinas. Los bebés que nacen hoy lo hacen portando ya, de partida, un cóctel de productos químicos. Todos tenemos más de 300 sustancias hechas por el hombre en nuestros cuerpos. Sustancias que nuestros bisabuelos no tenían. Muchas sustancias utilizadas para hacer productos de consumo cotidianos están vinculadas a epidemias modernas como la diabetes, el cáncer de mama y la próstata. De las 100,000 sustancias químicas que se usan en Europa hoy en día, «solo una pequeña fracción ha sido evaluada exhaustivamente por las autoridades con respecto a sus propiedades e impactos en la salud y el medio ambiente, y aún menos están realmente reguladas», según un informe para la Comisión Europea. Las encuestas oficiales encuentran constantemente que los europeos están preocupados por la exposición química.

Hoy, las Naciones Unidas inician tres días de reuniones destinadas a ultimar los objetivos de seguridad química que se habían acordado por los países para 2020. Europa se comprometió con estos objetivos voluntarios, pero la Comisión Europea ha reconocido que no los logrará (página 64). La revisión de la actuación de las autoridades europeas realizada por de Environmental European Bureau (EEB) proporciona aporta evidencias claras de ello.

European Enviromental Bureau  (EEB) es la mayor red de organizaciones medioambientales de Europa.

Para la responsable de contaminantes químicos de EEB, Tatiana Santos,  “es muy preocupante que millones de toneladas de sustancias peligrosas se estén utilizando de forma poco segura en productos de consumo y otros artículos y llegando al medio ambiente, alimentando una moderna pandemia de enfermedades. Los funcionarios pueden tardar más de una década en protegernos, en gran parte porque las empresas no proporcionan información de seguridad suficiente. ¿Realmente es demasiado pedir que una industria que mueve 500 millones de euros en Europa cada año que suministre buenos datos? La seguridad debe ser una prioridad. Pero lo que nos sugieren los hechos es que no lo es».

LINK AL INFORME COMPLETO:

https://eeb.org/publications/31/chemicals/97641/report-reach-evaluation.pdf

Los fitosanitarios agrícolas podrían estar ….

Los fitosanitarios agrícolas podrían estar relacionados con una mayor incidencia de ELA y TDAH

      • Investigadores del CIBERESP en la Universidad de Girona aportan evidencia de esta posible asociación en dos artículos publicados en Neurepidemiology y Environmental Research
      • También reportan que el riesgo de ocurrencia de ELA y TDAH asociado a vivir cerca de zonas agrícolas podría aumentar cuando coincide con la exposición a altos niveles de contaminantes derivados del tráfico

Madrid, 7 de agosto de 2018.- Investigadores del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) del Grupo de Investigación en Estadística, Econometría y Salud, GRECS, en la Universidad de Girona, han publicado dos artículos que evidencian una posible asociación entre el uso de fitosanitarios y la mayor ocurrencia de casos de esclerosis lateral amitrófica (ELA) y de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los plaguicidas (biocidas o productos fitosanitarios) se definen como aquellas sustancias destinadas a destruir o prevenir la acción de formas de vida animal o vegetal perjudiciales para la salud y también para la agricultura, durante la producción, almacenamiento, transporte, distribución y elaboración de productos agrícolas y sus derivados. Los productos fitosanitarios constituyen un grupo grande y heterogéneo de productos químicos aplicados sobre cultivos agrícolas durante la producción, utilizados desde hace mucho tiempo para prevenir, controlar o tratar enfermedades y plagas.

Impacto del uso de plaguicidas sobre la salud

Es cierto que, en sentido amplio, el uso de los fitosanitarios ha sido muy beneficioso, al contribuir a un incremento de la producción agrícola e, indirectamente, a la seguridad de su almacenamiento; a repeler las plagas en ámbitos domésticos; así como a controlar enfermedades infecciosas, entre las que destacan la erradicación del paludismo y la lucha contra la malaria. Pero también es cierto que son tóxicos (en diferentes grados), tanto para los seres humanos como para otras especies.

De hecho, existe una importante y creciente evidencia, experimental y epidemiológica, de la relación entre la exposición a plaguicidas y la incidencia de diversos trastornos de la salud. Muy recientes revisiones sistemáticas señalan que los efectos más importantes se producen sobre todo en la incidencia del cáncer, pero también –y por este orden– sobre la incidencia de enfermedades neurodegenerativas (como Alzheimer, Parkinson y esclerosis lateral amiotrófica), enfermedades respiratorias (asma y bronquitis), enfermedades reproductivas (infertilidad y defectos en el nacimiento), trastornos en el desarrollo (trastorno por déficit de atención e hiperactividad y autismo) y trastornos metabólicos (diabetes y obesidad).

En este ámbito, el grupo de investigadores del CIBERESP y la Universidad de Girona, liderado por Marc Sáez, desarrolló dos nuevos estudios caso-control de base poblacional, en los que asocian la presencia de fitosanitarios (aproximada como la distancia a la zona agrícola más cercana) y la ocurrencia de ELA y TDAH.

Proximidad a las zonas agrícolas y densidad de tráfico

En el artículo sobre la ELA, publicado en Neuroepidemiology, se analizaron los datos de una cohorte poblacional que cubría la totalidad de Cataluña, en el período 2011-2016. “Además de la existencia de un cierto patrón geográfico en la ocurrencia del ELA, encontramos evidencia de la presencia de aglomeraciones de casos de ELA, todas ellas situadas en zonas de agricultura intensiva”, explica Maria Antònia Barceló, investigadora principal de este trabajo.

El estudio reveló también que, en estas áreas de aglomeraciones de alto riesgo de ocurrencia del ELA, además de corresponder a zonas agrícolas, se encuentran infraestructuras viarias clave con una alta densidad de tráfico. “De hecho, los resultados del modelo multivariado, cuando se controlan por posibles confusores y se modelizan interacciones, sugieren que estas aglomeraciones podrían estar relacionadas con algunos de los factores ambientales, como los productos químicos de uso agrícola y algunos contaminantes atmosféricos consecuencia del tráfico, particularmente los óxidos de nitrógeno, cuya fuente son los vehículos diésel”, explica la investigadora. “Nuestros resultados nos permiten plantear la hipótesis de que la exposición a altos niveles de contaminantes atmosféricos como resultado del tráfico podría aumentar el riesgo de ocurrencia de la ELA asociado a vivir cerca de zonas agrícolas”, concluye.

En el artículo sobre el TDAH, publicado en Environmental Research, se analizan datos de una cohorte poblacional de la subcomarca de La Selva interior, Girona, en el período 2005-2012. En este estudio, los investigadores también hallaron un patrón geográfico norte-sur en la ocurrencia del TDAH, identificando dos aglomeraciones con un riesgo elevado de desarrollar TDAH.

“Los resultados del modelo multivariante sugieren que vivir a menos de 100m de una zona agrícola o de una calle residencial y/o vivir a menos de 300 m de una autopista o autovía o de uno de los polígonos industriales analizados estaba asociado con un mayor riesgo del TDAH”, indica el investigador Marc Saez.

En cuanto a los factores ambientales que podrían estar asociados a TDAH, los investigadores apuntan a “la exposición a pesticidas, compuestos organoclorados y contaminantes atmosféricos consecuencia del tráfico”.

Razones para no beber agua embotellada

En ANA pensamos que tomar agua embotellada es una mala idea y que es mejor beber agua del grifo.

Por ello hemos iniciado una campaña permanente contra el agua embotellada y a favor del agua del grifo.

Recomendamos a todos nuestros socios, amigos y simpatizantes que no consuman agua embotellada y que hagan campaña para beber el agua del grifo. El agua embotellada expone al consumidor a químicos dañinos, todos estaríamos más saludables y el medio ambiente estaría mejor si la gente dejara de comprar agua embotellada y dejara de contaminar el planeta con miles de millones de botellas de plástico.

Para todos aquellos que os preocupáis por vuestra salud y por la salud de todos y la del planeta y os gusta estar informados os copiamos más abajo un artículo donde se exponen razones más que suficientes para rechazar el agua embotellada.

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Otra razón más para no beber agua embotellada, tiene más polonio radiactivo que la del grifo

Agua embotellada

Muchísimas personas en el mundo compran agua embotellada para beber porque se les ha hecho creer que beber más agua es bueno para la salud. Si, de acuerdo, el agua es lo mejor que podemos beber, pero tomar agua embotellada no es la mejor forma de hacerlo. De hecho, tomar agua embotellada es una mala idea. Y en realidad, existen varias razones para no hacerlo.

Generalmente es solo Agua de la Llave Correcto. El agua embotellada, por lo general, es simple agua de la llave de la red de distribución del municipio en donde esté localizada la planta embotelladora. Algunas veces la filtran o la purifican y otras veces no.

¿Por qué razón alguien querría gastar dinero en una botella de agua de la llave? Por lo menos, cuando alguien se sirve un vaso del agua de su casa, sabe lo que hay en su red de agua potable y puede decidir filtrarla o no. Pero en las botellas de agua no hay etiquetas que indiquen lo que contiene de acuerdo a la fuente de esa agua.

El Agua Embotellada Daña el Ambiente. Cada hora se tiran a la basura millones de botellas de plástico. Si, millones, ahora trata de imaginar los rellenos sanitarios de las ciudades y el creciente vórtice de plástico del océano pacífico.

Beber agua de la cocina en un vaso, no produce basura para el medio ambiente. Pero si todos consumiéramos nuestra agua diaria de una botella, imagina el montón de botellas que se juntarían. Las botellas de agua son malas para el planeta.

El Agua Embotellada Expone al Consumidor a Químicos Dañinos. No, los químicos no están en el agua, están en el plástico. Muchas botellas de plástico contienen un químico llamado bisphenol A, también conocido como BPA que se transmite al agua de la botella. Los estudios químicos indican que la exposición a esta substancia es tóxica y que es capaz de causar muchos problemas de salud, incluyendo cáncer y alteraciones hormonales.  También el plástico usado para hacer las botellas es un derivado de petróleo que como todos sabemos es el principal responsable del efecto invernadero que ocasiona el calentamiento global y el cambio climático.

Vender Agua Embotellada es un Magnífico Negocio. ¿Realmente quieres que tu necesidad básica de beber agua sea un gran negocio para alguien? Una cosa es cuando una empresa fabrica un producto y trata de convencer a los consumidores de que lo necesitan; y otra cuando se aprovecha una necesidad verdadera de la gente para hacer negocio. Son millones de dólares los que se gastan diariamente en comprar agua embotellada, millones que van a enriquecer a compañías que por otro lado expenden bebidas que contienen cafeína, azúcar y aditivos peligrosos.

¿Qué tan Sano es Beber Agua Embotellada?  Lo “sano” del agua embotellada, es una falacia, sobre todo si la etiqueta dice que contiene vitaminas, minerales y complementos herbolarios; no es más que agua con azúcar y ya sabemos que cualquier producto que contenga azúcar no es bueno para la salud.

El Agua Embotellada es Mala. Sin importar de cuál compañía provenga, beber agua embotellada es mala idea. Todos estaríamos más saludables y el medio ambiente estaría mejor si la gente dejara de comprar agua embotellada y dejara de contaminar el planeta con miles de millones de botellas de plástico que tarde o temprano, cobrarán su factura en contaminación.   El trasladar agua embotellada desde distancias desorbitadas, hacia países desarrollados y en desarrollo que disponen de agua de grifo con niveles de calidad totalmente aceptables, resulta como mínimo injustificado. Si a ello sumamos el efecto de las botellas de plástico en el medio ambiente, es muy acertado replantearnos el modo en que nos comportamos para saciar nuestra sed.

El polonio-210 (210Po) se ha hecho popular por casos como la muerte del espía ruso Aleksandr Litvinenko, envenenado con este radionúclido altamente tóxico, y el del histórico líder palestino Yasser Arafat, que pudo correr la misma suerte.

Este isotopo se presenta de forma natural en pequeñas trazas en el agua, el suelo y la atmósfera, aunque cuando se acumula –por ingestión o inhalación– en distintas partes del cuerpo (hígado, bazo, riñones y médula) puede originar daños celulares.

Ahora, investigadores de la Universidad de Sevilla (US) y el Centro Nacional de Aceleradores (CNA, centro mixto US-Junta de Andalucía-CSIC) han evaluado la dosis de polonio-210 que recibe la población española por consumir agua mineral embotellada. Las muestras se han recogido en botellas de 32 marcas comerciales.

Los resultados, que publica la revista Radiation Protection Dosimetry, muestran que las concentraciones de 210Po oscilan entre los 0,6 y 40 milibecquerelios (mBq) por litro. Esta cantidad es similar a la de otras aguas minerales europeas y quedan lejos de los límites considerados como peligrosos, aunque tampoco hay una legislación clara al respecto. Aun así, el estudio confirma que la cantidad de polonio-210 en el agua embotellada es muy superior a la del agua del grifo, que en general no suele superar 1 mBq/L. La de Sevilla, por ejemplo, es 0,25 mBq/L.

“Las diferencia se debe a que el agua del grifo está tratada y potabilizada”, explica Rafael García Tenorio, investigador del CNA, quien insiste en que los niveles más altos de 210Po en el agua mineral, como ocurre con el potasio, el sodio y otros elementos, aparecen de forma natural. Se incorporan al agua embotellada desde las rocas de los acuíferos y manantiales.

Los investigadores también han comparado la aportación a la dosis recibida de este radionúclido nocivo respecto a la de otros dos radioisótopos, el uranio 234 y 238, presentes también en el agua.

“Aunque los niveles de 210Po son inferiores a los de uranio en el agua mineral embotellada, su contribución a la dosis comprometida por ingestión es claramente superior, siendo estas dosis de polonio-210 del agua embotellada superiores a las del agua potable de nuestras viviendas”, recalca la investigadora del Grupo de Física Nuclear Aplicada de la US, Inmaculada Díaz Francés.

Los datos también revelan que los niños de entre uno y siete años reciben una dosis mayor que el resto (hasta 100 microSv/año si consumieran algunas marcas) debido a su menor masa corporal. “Frente a estos resultados llaman la atención las múltiples campañas que se hacen recomendando el consumo de agua embotellada frente a la potable de grifo, sobre todo en niños”, dicen los autores. En general, el coeficiente de dosis de radiación recibida disminuye con la edad, y se establece un valor de referencia de 1.000 microSv/año, a partir del cual es necesario adoptar medidas de protección radiológica.

Según los investigadores, el estudio reafirma que el polonio-210 es uno de los mayores contribuyentes a la dosis de radiación por consumo de agua mineral embotellada, por lo que resulta “imprescindible” vigilar sus concentraciones.

El exigir agua de grifo saludable para todos, tiene una fuente de financiamiento más que lógica: disminuir el consumo de agua embotellada permitirá reducir la cantidad de residuos de plástico de botellas de agua embotellada, liberando naturalmente los recursos del gobierno utilizados en el reciclaje y procesamiento del plástico. Mientras tanto, el compromiso personal de no consumir agua embotellada (a menos que seamos residentes en una comunidad con agua contaminada) es una idea loable y sobre todo, saludable con nuestro planeta.

http://diarioecologia.com/otra-razon-mas-para-no-beber-agua-embotellada-tiene-mas-polonio-radiactivo-que-la-del-grifo/

 

Firma para exigir la prohibición del glifosato

Firma para exigir la prohibición del glifosato en nuestros campos, parques y alimentos.

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ANA ha dado su apoyo, ha firmado y solicita a socios y simpatizantes que firmen a título individual la petición on-line

Greenpeace-logo

 

dirigida por Greenpeace España

 

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a Isabel García Tejerina, ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

 

y

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a Alfonso Alonso Aranegui, ministro de Sanidad

 

 

 

El objetivo de esta campaña es la prohibición inmediata del glifosato en España como medida de precaución hasta que se evalúe el impacto de este herbicida sobre el medio ambiente y la salud humana.

Más información y adhesiones, en https://goo.gl/29nI7W

Un herbicida probablemente cancerígeno en nuestros parques y alimentos

Vitamin A Rich Food

¿Sabes qué es el glifosato? Es el principal componente del herbicida más vendido del mundo. Está en nuestros parques, cultivos y alimentos. Y ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “probablemente cancerígeno para el ser humano».

El glifosato es el principal componente del herbicida denominado Roundup, que ha sido desarrollado por Monsanto, y es uno de los productos que mayores beneficios le genera a la compañía. Millones de hectáreas de tierras de cultivo, e incluso parques y aceras, se rocían con Roundup cada año para matar las llamadas «malas hierbas». Y acaba llegando también a los productos con los que nos alimentamos.

Ante este anuncio de la OMS, que pone en riesgo su lucrativo producto, Monsanto está ya tratando con todos sus medios de desacreditar el estudio. Sin embargo, los gobiernos y autoridades europeas deberían escuchar las evaluaciones de la OMS muy en serio y definir ya una hoja de ruta para actuar. Es necesario que se adopten rápidamente medidas de precaución para preservar nuestra salud y el medio ambiente.

Tenemos la oportunidad de lograr que se comprometan a frenar el uso del glifosato y a apoyar un modelo de agricultura ecológica, que no dependa de sustancias peligrosas, respete la salud de las personas y el medio ambiente y nos provea de alimentos sanos para todos hoy y en el futuro.

 

Sra. Isabel García Tejerina,

Sr. Alfonso Alonso Aranegui,

Nos dirigimos a ustedes como Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y Ministro de Sanidad para que tomen las medidas necesarias que lleven a la prohibición del glifosato en España.

Recientemente, un grupo de científicos convocados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que el glifosato, sustancia activa del herbicida más utilizado en el mundo, el Roundup de Monsanto, es «probablemente cancerígeno para el ser humano». Este nuevo hallazgo científico hace necesario que se adopten rápidamente medidas de precaución para preservar nuestra salud y el medio ambiente. No podemos quedar a la espera indefinidamente de la reevaluación del glifosato, cuando puede estar afectando directamente a nuestra salud.

Por este motivo les invitamos a que pongan en práctica el principio de precaución y se prohíba en España el uso del glifosato, tanto en la agricultura como en otros usos que impliquen la exposición a esta sustancia, como la producida a la población a través de la alimentación. Esta prohibición debe durar por lo menos hasta que se complete la reevaluación del glifosato. Al mismo tiempo, les invitamos a que tomen las medidas necesarias a nivel de la UE para que se aplique también una prohibición inmediata del glifosato.

Deseamos un mundo en donde no se utilicen plaguicidas químicos de síntesis que representan un peligro para nosotros, para las futuras generaciones, para los demás seres vivos y para el medio ambiente en general. Deseamos un entorno donde la producción agrícola se base en métodos y técnicas ecológicas que protejan a los productores, los consumidores y el medio ambiente y sean una fuente de empleo de calidad.

Atentamente,

ANA La JandaLogo ANA 14,7KB

Asociación de Amigos de la Naturaleza

11170 Medina Sidonia – España

«Última llamada»

ÚLTIMA LLAMADA: UN MANIFIESTO POR LA TRANSFORMACIÓN DE MODELO FRENTE A LA CRISIS ECOLÓGICO-SOCIAL

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ANA apoya, ha firmado y se ha comprometido a divulgar el manifiesto, al tiempo que solicita a socios y simpatizantes que lo apoyen y firmen a título individual

 

“Última llamada” es el título de un manifiesto hecho público hoy en el que se reclaman propuestas de cambio más audaces para hacer frente a una crisis ecológica que afecta a todos los ámbitos y provoca injusticias sociales. Más de 250 académicos, intelectuales, científicos, activistas y políticos han firmado un documento dirigido especialmente a los proyectos sociales y políticos alternativos. No valen recetas antiguas, es precisa una gran transformación.

“Estamos atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible”, explica el manifiesto. Se agotan los recursos naturales y energéticos y se rompen los equilibrios ecológicos de la Tierra. La crisis ecológica no puede esperar ni es un tema parcial.

“Frente a este desafío no bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales”. En el manifiesto se subraya la necesidad de una gran transformación que rompa con las inercias del modo de vida capitalista, basado en el consumo, y con los intereses de grupos privilegiados.

Pensadores y escritoras, representantes de movimientos sociales, del ámbito feminista y el universitario, de sindicatos y partidos políticos se han suscrito este documento abierto que quiere llamar la atención sobre la oportunidad que se abre en la actualidad.

El manifiesto hace referencia al “despertar de dignidad y democracia que supuso el 15M”, que “está gestando un proceso constituyente que abre posibilidades para otras formas de organización social”.

Pero es fundamental que los proyectos alternativos tomen conciencia de las implicaciones que suponen los límites del crecimiento y diseñen propuestas de cambio mucho más audaces, reclama el documento. No valen antiguas recetas, porque “la crisis de régimen y la crisis económica sólo se podrán superar si al mismo tiempo se supera la crisis ecológica”.

“Última llamada” subraya la urgencia para emprender la gran transformación. “A lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables”.

El manifiesto, que pretende abrir un amplio debate en los proyectos sociales y políticos en construcción, aspira a “ganar grandes mayorías para un cambio de modelo económico, energético, social y cultural.”

El manifiesto puede leerse en y firmarse online

El Manifiesto

«Última llamada»

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Esto es más que una crisis económica y de régimen: es una crisis de civilización

Los ciudadanos y ciudadanas europeos, en su gran mayoría, asumen la idea de que la sociedad de consumo actual puede “mejorar” hacia el futuro (y que debería hacerlo). Mientras tanto, buena parte de los habitantes del planeta esperan ir acercándose a nuestros niveles de bienestar material. Sin embargo, el nivel de producción y consumo se ha conseguido a costa de agotar los recursos naturales y energéticos, y romper los equilibrios ecológicos de la Tierra.

Nada de esto es nuevo. Las investigadoras y los científicos más lúcidos llevan dándonos fundadas señales de alarma desde principios de los años setenta del siglo XX: de proseguir con las tendencias de crecimiento vigentes (económico, demográfico, en el uso de recursos, generación de contaminantes e incremento de desigualdades) el resultado más probable para el siglo XXI es un colapso civilizatorio.

Hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando.

Frente a este desafío no bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos. Las soluciones tecnológicas, tanto a la crisis ambiental como al declive energético, son insuficientes. Además, la crisis ecológica no es un tema parcial sino que determina todos los aspectos de la sociedad: alimentación, transporte, industria, urbanización, conflictos bélicos… Se trata, en definitiva, de la base de nuestra economía y de nuestras vidas.

Estamos atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible. Nuestra cultura, tecnólatra y mercadólatra, olvida que somos, de raíz, dependientes de los ecosistemas e interdependientes.

La sociedad productivista y consumista no puede ser sustentada por el planeta. Necesitamos construir una nueva civilización capaz de asegurar una vida digna a una enorme población humana (hoy más de 7.200 millones), aún creciente, que habita un mundo de recursos menguantes. Para ello van a ser necesarios cambios radicales en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial: y sobre todo en los valores que guían todo lo anterior. Necesitamos una sociedad que tenga como objetivo recuperar el equilibrio con la biosfera, y utilice la investigación, la tecnología, la cultura, la economía y la política para avanzar hacia ese fin. Necesitaremos para ello toda la imaginación política, generosidad moral y creatividad técnica que logremos desplegar.

Pero esta Gran Transformación se topa con dos obstáculos titánicos: la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados. Para evitar el caos y la barbarie hacia donde hoy estamos dirigiéndonos, necesitamos una ruptura política profunda con la hegemonía vigente, y una economía que tenga como fin la satisfacción de necesidades sociales dentro de los límites que impone la biosfera, y no el incremento del beneficio privado.

Por suerte, cada vez más gente está reaccionando ante los intentos de las elites de hacerles pagar los platos rotos. Hoy, en el Estado español, el despertar de dignidad y democracia que supuso el 15M (desde la primavera de 2011) está gestando un proceso constituyente que abre posibilidades para otras formas de organización social.

Sin embargo, es fundamental que los proyectos alternativos tomen conciencia de las implicaciones que suponen los límites del crecimiento y diseñen propuestas de cambio mucho más audaces. La crisis de régimen y la crisis económica sólo se podrán superar si al mismo tiempo se supera la crisis ecológica. En este sentido, no bastan políticas que vuelvan a las recetas del capitalismo keynesiano. Estas políticas nos llevaron, en los decenios que siguieron a la segunda guerra mundial, a un ciclo de expansión que nos colocó en el umbral de los límites del planeta. Un nuevo ciclo de expansión es inviable: no hay base material, ni espacio ecológico y recursos naturales que pudieran sustentarlo.

El siglo XXI será el siglo más decisivo de la historia de la humanidad. Supondrá una gran prueba para todas las culturas y sociedades, y para la especie en su conjunto. Una prueba donde se dirimirá nuestra continuidad en la Tierra y la posibilidad de llamar “humana” a la vida que seamos capaces de organizar después. Tenemos ante nosotros el reto de una transformación de calibre análogo al de grandes acontecimientos históricos como la revolución neolítica o la revolución industrial.

Atención: la ventana de oportunidad se está cerrando. Es cierto que hay muchos movimientos de resistencia alrededor del mundo en pro de la justicia ambiental (la organización Global Witness ha registrado casi mil ambientalistas muertos sólo en los últimos diez años, en sus luchas contra proyectos mineros o petroleros, defendiendo sus tierras y sus aguas). Pero a lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables. Deberíamos ser capaces de ganar grandes mayorías para un cambio de modelo económico, energético, social y cultural. Además de combatir las injusticias originadas por el ejercicio de la dominación y la acumulación de riqueza, hablamos de un modelo que asuma la realidad, haga las paces con la naturaleza y posibilite la vida buena dentro de los límites ecológicos de la Tierra.

Una civilización se acaba y hemos de construir otra nueva. Las consecuencias de no hacer nada —o hacer demasiado poco— nos llevan directamente al colapso social, económico y ecológico. Pero si empezamos hoy, todavía podemos ser las y los protagonistas de una sociedad solidaria, democrática y en paz con el planeta.

— En diversos lugares de la Península Ibérica, Baleares y Canarias, y en el verano de 2014.

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 Ilustración de El Roto

Descarga el Manifiesto

Manifiesto Última llamada (PDF)

Algunos firmantes del manifiesto:

Ada Colau, Alberto Garzón, Antonio Turiel, Antonio Valero, Arcadi Oliveres, Belén Gopegui, Cayo Lara, Enric Duran, Esther Vivas, Ferrán Puig Vilar, Florent Marcellesi, Joan Herrera, Joan Martínez Alier, Joaquín Araujo, José Manuel Naredo, Juan Diego Botto, Juantxo López de Uralde, Justa Montero, Marina Albiol, Olga Rodríguez, Pablo Iglesias Turrión, Teresa Forcades, Teresa Rodríguez, Xosé Manuel Beiras, Yayo Herrero… (Ver lista completa al pie de la cual podrás firmar tú también)