Día Mundial de las Abejas

Día Mundial de las Abejas | 20 de mayo

Las abejas, que están entre las criaturas más laboriosas del planeta, llevan siglos beneficiando a las personas, las plantas y el medio ambiente. Al transportar el polen de una flor a otra, las abejas y otros polinizadores no solo posibilitan la producción de una abundancia de frutas, frutos secos y semillas, sino también más variedad y mejor calidad, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y la nutrición.

Algunos polinizadores como las abejas, las aves y los murciélagos inciden en el 35 % de la producción agrícola mundial, elevando la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo, y de muchos medicamentos derivados de las plantas. El 75 % de los cultivos de todo el mundo que producen frutas o semillas para uso humano como alimento dependen, al menos en parte, de los polinizadores.

¿Por qué se celebra el Día Mundial de las Abejas?

La celebración anual del Día Mundial de las Abejas permite sensibilizar acerca del papel esencial que las abejas y otros polinizadores desempeñan en el mantenimiento de la salud de las personas y del planeta, así como sobre los muchos desafíos que afrontan hoy en día. Esta celebración tiene lugar desde 2018, gracias a los esfuerzos del Gobierno de Eslovenia con el apoyo de Apimondia, que dieron lugar a la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas por la que se declaró el 20 de mayo Día Mundial de las Abejas. https://undocs.org/a/res/72/211

La fecha elegida para celebrar el Día Mundial de las Abejas es la del natalicio de Anton Janša, pionero de la apicultura moderna perteneciente a una familia de apicultores de Eslovenia, donde la apicultura es una importante actividad agrícola con una larga tradición.

En la actualidad, el número de abejas, polinizadores y muchos otros insectos está disminuyendo. El Día supone una oportunidad para que todos ―gobiernos, organizaciones, sociedad civil y ciudadanía interesada― promovamos acciones que protejan y ayuden a los polinizadores y sus hábitats, incrementen su abundancia, mantengan su diversidad y apoyen a los apicultores y el desarrollo sostenible del sector apícola. Las abejas y la apicultura desempeñan un papel importante en el medio ambiente y la producción agrícola, en el apoyo a los medios de vida rurales, la creación de empleos rurales dignos y la mejora de la seguridad alimentaria y la nutrición.

Plataforma SOSbiodiversidad

Comunicados de prensa

20200423 Comunicado de prensa de la Plataforma SOSbiodiversidad SOSabejas

La Plataforma SOSbiodiversidad SOSabejas pide la prohibición de los plaguicidas tóxicos para los polinizadores y que cesen las fumigaciones en cunetas de carreteras.

La Plataforma SOSbiodiversidad SOSabejas llama a sumarse a la Acción por el Clima convocada el 24 de abril a las 22:00 horas para reivindicar una vuelta centrada en el medio ambiente y las personas.

Además en la semana que se ha celebrado el Día de la Tierra, el pasado 22 de abril, solicita al Gobierno español que tenga en cuenta los datos que muestran la contaminación de las aguas españolas con glifosato, como algunos medios han indicado en la Cuenca Hidrográfica del Duero y en otras ocasiones en otros ríos y prohíba cuanto antes este peligroso herbicida.

Además piden que no se repitan las fumigaciones en cunetas de carreteras que han sido reportados por varios miembros de la Plataforma y se han ido compartiendo y denunciando públicamente en el facebook de la Plataforma (https://www.facebook.com/PlataformaSOSbiodiversidadSOSabejas/).

Esta práctica a la cual se opone totalmente la Plataforma, por lo que pide también su prohibición por todas las administraciones ya que el uso generalizado de productos herbicidas en las carreteras  tiene sus consecuencias directas en el ecosistema, ya que pueden terminar en los cauces de agua, siendo en muchos casos el producto utilizado el glifosato conociéndose sus efectos para la salud de las personas.

Además, tras la polémica de las fumigaciones aéreas en relación a la crisis del Covid19, espera que no se usen esos productos tóxicos con métodos no selectivos ni siquiera con drones. Y esperan que tras tener conocimientos de fumigaciones aéreas el año pasado con pesticidas muy tóxicos para diversos cultivos, no se vuelvan a producir esas fumigaciones con avioneta en España, cuando desde Europa hay prohibición expresa.

El abuso de plaguicidas tóxicos pone en amenaza a las abejas y otros polinizadores que desempeñan un gran papel en nuestros ecosistemas naturales, por lo que es necesario que en España y en Europa se evalúen todos los plaguicidas tóxicos para las abejas que existen en el mercado y sean sustituidos por alternativas como buenas prácticas agrarias compatibles con los polinizadores y la fauna auxiliar. Es necesario que prevalezca el principio de precaución, ya que son muchos los plaguicidas que siguen provocando mortandades de abejas.

En el caso de las fumigaciones aéreas, es necesario que no haya autorizaciones excepcionales a dicha prohibición europea, debido a que los daños son incalculables al eliminar a toda la población de polinizadores y a la fauna beneficiosa para los cultivos, en algunos casos el producto utilizado es el Deltametrin para la mosca del olivo (Bractocera oleae), pertenece a la familia de los piretroides, tóxica para las abejas y bastante fotorresistente, es decir se descompone lentamente por el efecto de la luz solar, siendo la persistencia en suelos moderada, se degrada en una o dos semanas.

Concretamente, el punto 2 del Manifiesto, presentado tras la manifestación del pasado 31 de enero junto con otras organizaciones frente al Congreso de los Diputados, se destacaba todo eso. Otros puntos del manifiesto de la Plataforma, algunos muy relacionados con la soberanía alimentaria y las prácticas agroecológicas que están pidiendo cerca de 600 organizaciones se pueden ver en la web de la Plataforma, además desde la Plataforma se sigue animando a firmar y compartir la Iniciativa Ciudadana Europea #SaveBeesAndFarmers (https://www.savebeesandfarmers.eu/spa/).

Esta Plataforma ya  cuenta con el apoyo de diversas organizaciones, concretamente:

Asociación Guadalhorce Ecológico

Asociación Española de Apicultores

Asociación Zuhari Cultura de Abejas

Asociación Bee Garden

ANA La Janda, Asociación Amigos de la Naturaleza

Fundación Amigos de las Abejas

La Garbancita Ecológica

Sociedad Española de Agricultura Ecológica

Ecologistas en acción

Ecologistas en acción La Rioja

El coronavirus nos obliga a reconsiderar

El coronavirus nos obliga a reconsiderar la biodiversidad y su papel protector

Fernando Valladares

Fernando Valladares es doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es profesor de investigación en el CSIC y profesor asociado de la Universidad Rey Juan Carlos, en Madrid.

Mientras la OMS nos pide prepararnos para escenarios catastróficos que se avecinan con el coronavirus y nuevos virus que están por llegar, los científicos recordamos que lo mejor es rodearnos de ecosistemas saludables, funcionales y ricos en especies.

Las pérdidas de biodiversidad están en niveles sin precedentes, según la ONU.

Aturdidos por las medidas que trae consigo el estado de alarma y buscando un hueco para poder hacer ejercicio (más imprescindible que nunca para mantener un cierto equilibrio existencial) mientras apoyamos la escolarización en casa, teletrabajamos y tratamos de mantenernos informados, no podemos dejar de alucinar con un escenario nuevo e increíble. En general, en estas semanas las decisiones políticas de nuestro Gobierno se están basando en información científica. Nos frotamos los ojos. ¿Qué pasa? Certificar que algo así está ocurriendo nos asusta: ¡cómo será el monstruo al que nos enfrentamos, si han tenido que llamar a la ciencia!

Si seguimos el refrán según el cual nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, en plena crisis del coronavirus deberíamos acordarnos más que nunca de la biodiversidad. Diez años atrás la ciencia revisó y comprobó el papel protector de la biodiversidad ante virus parecidos e incluso mucho más peligrosos que el coronavirus. Una única especie, Homo sapiens, está haciendo desaparecer la biodiversidad global: estamos amenazando ya a más de un millón de especies. Esto es tan preocupante como paradójico, ya que a los múltiples beneficios de la biodiversidad se suma uno clave, especialmente en estos momentos: nos protege de enfermedades infecciosas. La existencia de una gran diversidad de especies que actúan como huésped limita la transmisión de enfermedades como el coronavirus o el Ébola, sea por un efecto de dilución o de amortiguamiento. Más del 70% de las infecciones emergentes de los últimos cuarenta años han sido zoonosis, es decir, enfermedades infecciosas animales que se transmiten al ser humano. Con frecuencia, en estas zoonosis hay varias especies implicadas, con lo que cambios en la diversidad de animales y plantas afectan a las posibilidades de que el patógeno entre en contacto con el ser humano y lo infecte. El efecto protector de la biodiversidad por dilución fue planteado por Keesing y colaboradores en 2006 y demostrado unos años más tarde por Johnson y Thieltges. El efecto de amortiguamiento de la biodiversidad en el contagio de patógenos al ser humanos se demostró para el caso del virus del Nilo y la diversidad de aves hace más de quince años.

Con la simplificación a la que sometemos los ecosistemas, eliminando especies y reduciendo procesos ecológicos a su mínima expresión, estamos aumentando los riesgos para la salud humana a gran escala. Virus del Nilo, gripe aviar, fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, virus del Ébola, enfermedad por virus de Marburgo, fiebre de Lassa, coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), síndrome respiratorio agudo grave (SRAG), virus de Nipah, enfermedades asociadas al henipavirus, fiebre del Valle del Rift, virus de Zika y muchas enfermedades más son zoonosis que figuran en la lista de enfermedades prioritarias, establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018. Esta lista de la OMS incluye una inquietante enfermedad X, una epidemia internacional muy importante debida a un patógeno todavía desconocido pero que sin duda aparecerá. Todo esto forma parte y es consecuencia del cambio global, es decir, de la injerencia voluntaria e involuntaria, directa e indirecta, del ser humano en los sistemas naturales del planeta.

Hasta ahora, prácticamente la única conexión que se ha hecho entre el coronavirus y la ecología o el medio ambiente ha sido la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero. Se ha visto que en sólo tres semanas China ha reducido las emisiones en 150 millones de toneladas de CO2 lo que supone el 25% de sus emisiones, el 6% de las emisiones globales del planeta, y equivale a lo que emite toda la ciudad de Nueva York en un año. Es una buena (aunque efímera y anecdótica) noticia en relación al cumplimiento del Acuerdo de Paris en materia de cambio climático. Tan efímera y anecdótica que se está viendo que en realidad a medio y largo plazo la crisis del coronavirus va a poner más difícil descarbonizar la economía tras las reacciones de las compañías aéreas. Sin embargo, la conexión más relevante es precisamente la contraria. No es tanto cómo el coronavirus afecta a los ecosistemas y al medio ambiente sino como estos afectan al coronavirus. Se nos olvida la importante labor protectora ante infecciones, epidemias y pandemias que juega una naturaleza bien conservada. Tiene que ocurrir una catástrofe para que algunos traigamos la hemeroteca y escarbemos entre la literatura científica otra vez y encontremos razones más allá de la ética para conservar la biodiversidad.

Muchos ven en la ganadería, agricultura y avicultura intensivas, así como el creciente mercado y consumo de animales exóticos, la causa del actual brote epidémico y de otros previos como el SARS-CoV en 2002, la gripe aviar (H5N1) en 2003, la gripe porcina (H1N1) en 2009, el MERS-CoV en 2012, el ébola en 2013 o el Zyka (ZIKV) en 2015). La extensión de monocultivos genéticos de animales domésticos, por ejemplo, elimina cualquier cortafuego inmune que pueda estar disponible para ralentizar la transmisión. Los tamaños y densidades de población elevados aumentan las tasas de transmisión. Además, las condiciones de hacinamiento deprimen la respuesta inmune. El alto rendimiento, parte de cualquier producción industrial, proporciona un suministro de susceptibles que es renovado continuamente y que es el combustible para la evolución de la virulencia. En otras palabras, el agronegocio está tan centrado en las ganancias que la selección de un virus que podría matar a millones de personas se considera un riesgo aceptable. Para reducir la aparición de nuevos brotes de virus, la producción de alimentos tiene que cambiar radicalmente. La autonomía de los agricultores y un sector público fuerte pueden frenar los problemas ambientales y las infecciones descontroladas. Es muy conveniente introducir diversidad en las variedades de ganado y cultivos en una reestructuración estratégica, tanto a nivel de granja como regional.

Comer animales salvajes es para muchas regiones del planeta la única opción alimenticia. Pero ello conlleva riesgos muy graves para la salud de la humanidad como estamos viviendo con la crisis del coronavirus y como vivimos, por ejemplo, con el Ébola y los murciélagos o el SARS y las civetas. Además, la biodiversidad nos protege de infecciones, lo supimos hace años con el virus del Hanta por ejemplo. Hay que encontrar un nuevo equilibrio global entre comer y proteger animales salvajes porque en ambas cuestiones nos va la vida.  

Por desgracia, las primeras especies en desaparecer de los ecosistemas son las que más reducen la transmisión de patógenos. Se vio con el virus del Nilo y la pérdida de biodiversidad de aves, con el síndrome pulmonar por hantavirus y la desaparición de pequeños mamíferos, y con la enfermedad de Lyme. En este último caso, la desaparición de zarigüeyas (marsupiales americanos vulnerables) y la supervivencia de especies como el ratón de pies blancos favoreció la transmisión del patógeno a humanos.

No sólo la biodiversidad nos protege de los virus. Los ecosistemas estables y funcionales lo hacen en general y de múltiples formas. Pero la función protectora de los ecosistemas se está debilitando con el cambio climático. Es particularmente preocupante en este sentido la pérdida de hielo y de suelos congelados. Con el calentamiento global los hielos, simplemente, se funden y al hacerlo liberan todo tipo de gases, muchos de ellos con un potente efecto invernadero. Además de gases, liberan virus. La fusión de un glaciar chino ha liberado 33 especies de virus, 28 de ellas completamente desconocidas para la ciencia y con potencial de infección a humanos. La fusión de los suelos permanentemente congelados (permafrost) de las zonas boreales está liberando virus y bacterias muy peligrosos para el ser humano tal como se vio por ejemplo hace unos años con los brotes de Ántrax en Rusia. Se teme que no sean casos aislados: se han descubierto fragmentos de ARN del virus de la gripe española de 1918 en cadáveres enterrados en fosas comunes en la tundra de Alaska y se piensa que cepas virulentas de viruela y peste bubónica están también enterradas en Siberia.

El calentamiento global y otras formas de alteración de los ecosistemas como la minería, están exponiendo y reactivando bacterias resistentes a antibióticos y virus antiguos potencialmente peligrosos para nuestra salud.

Nota: Seguimos advirtiendo que el término “zoonosis” (contagio de enfermedades de los animales a los humanos) está superado hoy día, en la actualidad se está utilizando el concepto de “enfermedades compartidas” por ser más real y preciso, pues también los humanos pueden trasmitir enfermedades a los animales.

# STOPNEONICS

#STOPNEONICS
PETICIÓN A LA COMISIÓN EUROPEA

Con el fin de detener el dramático declive de las abejas y todos los polinizadores; ANA ha dado su apoyo, ha firmado y solicita a socios y simpatizantes que firmen a título individual la petición on-line

Se ha lanzado una iniciativa ciudadana europea para recoger 500.000 firmas para solicitar la aplicación inmediata de la Resolución B8-0139 / 2019 del Parlamento Europeo, que establece «prohibir sin demora las sustancias activas que pertenecen a la categoría de neonicotinoides y sustancias que tienen los mismos efectos«, así como  adopción de los procedimientos de evaluación de plaguicidas previstos en el documento de orientación de abejas de 2013 para que los nuevos asesinos de abejas ya no puedan comercializarse en el futuro.

ANA que forma parte de la Red para la Prohibición de los Plaguicidas Neurotóxicos y de la Plataforma SOSbiodiversidad SOSabejas apoya esta iniciativa e insta a sus socios y simpatizantes a que la firmen y la difundan entre familiares y amigos para así poner nuestro granito de arena en la consecución del fin perseguido.

-Para evitar que los pesticidas que matan abejas se permitan impunemente y se usen en los campos.

-Para proteger de forma duradera los insectos útiles para la agricultura contra los productos químicos más peligrosos.

 POR UNA PROHIBICIÓN TOTAL
¡DE TODOS LOS ASESINOS EN EUROPA!

https://info.pollinis.org/stopneonics-commission-europeenne/?akid=1476.2156156.QvCLk9&rd=1&t=7

Des-regulación ambiental en Andalucía

En ANA hemos leído y estudiado el Decreto Ley 2/2020, de 9 de marzo, de Mejora y Simplificación de la Regulación para el Fomento de la Actividad Productiva en Andalucía que a iniciativa de la Consejería de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad, ha aprobado recientemente el Gobierno de la Junta de Andalucía y hemos llegado a las mismas conclusiones que igualmente han llegado las principales organizaciones ecologistas de España, por ello nos sumamos y compartimos la Nota de Prensa que en el día de hoy han emitido estas organizaciones:

NOTA DE PRENSA       –       4 de abril de 2020

Las principales organizaciones ecologistas consideran un retroceso histórico la desregulación ambiental aprobada en el gobierno de la Junta de Andalucía.

Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF consideran que la convalidación del Decreto Ley de Mejora y Simplificación de la Regulación para el Fomento de la Actividad Productiva en Andalucía es un retroceso inaceptable en las garantías ambientales de las normas andaluzas, un grave ejercicio de falta de transparencia y un atentado a la participación pública.

Las organizaciones ambientales denuncian, además, que supone un peligroso precedente para otras comunidades autónomas.

Aprovechando la actual situación de excepcionalidad, el Parlamento de Andalucía ha convalidado –con los votos de PP, Cs y Vox– el decreto aprobado recientemente por el Gobierno de la Junta de Andalucía por el que se desregulan numerosas actividades económicas, se reduce la participación pública y se eliminan garantías ambientales.

Para las principales organizaciones ecologistas se trata de un auténtico despropósito que, con el argumento de agilizar trámites administrativos para reducir el impacto socioeconómico del Brexit y de la pandemia del coronavirus, la Junta de Andalucía cambie 21 leyes y 6 decretos a través de una convalidación con un reducido número de parlamentarios a causa de la cuarentena.

La mayoría de estas modificaciones nada tienen que ver con una pretendida simplificación de trámites burocráticos. Muy al contrario, pretenden reeditar el modelo económico imperante durante los años de la burbuja especulativa que llevó a España a la crisis de 2008, al tiempo que se reduce el papel de la administración pública en la defensa y salvaguarda de la naturaleza y los derechos sociales. Estos cambios legislativos y normativos pueden provocar importantes daños ambientales y territoriales y fomentar, de nuevo, entre otras cosas, la especulación urbanística, afectando también a otros sectores sociales y económicos.

Entre las principales modificaciones que afectan a cuestiones ambientales, destacan:

– Se amplían las actuaciones que se pueden declarar de Interés Autonómico, lo que facilita su tramitación y aprobación, como son: urbanizaciones residenciales supramunicipales, puertos y aeropuertos, embalses, grandes establecimientos comerciales, turísticos e industriales.

– Se modifica la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA) para reducir plazos en la tramitación de planes urbanísticos, a pesar de la imposibilidad de la propia Junta de Andalucía de cumplirlos para evaluar informes, con lo que se aprobarán sin las debidas garantías.

– Se sustituyen los Planes Especiales y Proyectos de Actuación en Suelo No Urbanizable para la implantación de diversas infraestructuras, canteras y minas por un mero informe. Se elimina así la obligación de someter esos planes a Evaluación Ambiental Estratégica.

– Se modifica la Ley de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental (GICA), sustituyendo el régimen de Autorización Ambiental Unificada al que se encontraban sometidos determinados proyectos y actuaciones por el de Calificación Ambiental, con muchas menos exigencias, y que aprueban los Ayuntamientos.

– Modificación de la Ley del Sector Público de Andalucía, para “dinamizar” la privatización del patrimonio agrario público de la Junta de Andalucía.

– Se modifica el Reglamento que regula el régimen aplicable a los suelos contaminados, permitiéndose en los proyectos de recuperación voluntaria dejar los suelos contaminados confinados en el lugar donde se encuentren.

– Se modifica el Reglamento de Vertidos al Dominio Público Hidráulico y al Dominio Público Marítimo-Terrestre para eliminar la obligación de dotar de red de alcantarillado y depuración conjunta de aguas residuales a las urbanizaciones ilegales que se pretendan legalizar.

– Se modifica de la Ley de medidas frente al Cambio Climático, eliminando la obligación del cálculo de la huella de carbono de productos y servicios.

Para Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF, si las formas y el momento de la aprobación son inaceptables, mucho más lo es el contenido y la justificación del Decreto. Éste es representativo de la forma en que la Junta de Andalucía entiende que debemos actuar al salir de la crisis, desregulando procesos que nos garantizan el buen funcionamiento de actividades y proyectos, eliminando cautelas bajo el pretexto de agilizar plazos –cuando la falta de agilidad administrativa es culpa del mal funcionamiento de la propia Junta de Andalucía en muchas ocasiones–, eludiendo procesos de participación pública –incluso, en contra de los objetivos de leyes estatales y directivas comunitarias– y, en definitiva, permitiendo el “todo vale”.

Estamos atravesando momentos muy difíciles debido a las pérdidas personales y socioeconómicas derivadas de la crisis del coronavirus. Es precisamente en estos momentos cuando resulta vital un buen corpus administrativo y legislativo, como armazón público que garantice los servicios y la salud de las personas y el medioambiente. Esta reforma relaja las normativas de salvaguarda ambiental y de otros sectores socioeconómicos vitales para Andalucía sin sacar ninguna lección de la crisis que estamos atravesando.

Por estos motivos, las principales organizaciones ambientales apoyan el anuncio del PSOE y Adelante Andalucía de presentar un Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional contra este Decreto, con el fin de restituir las garantías legales ambientales en Andalucía de los procedimientos ahora afectados por esta modificación. Por su parte, ejercerán todas las acciones legales posibles en ámbitos españoles y europeos para que una contrarreforma ambiental como la que ha iniciado la Junta de Andalucía no se consolide.

Esta carta cuenta con el respaldo y apoyo de

Estrechando lazos

Carta abierta de apoyo al sector agrícola, ganadero y pesquero local y sostenible ante la crisis sanitaria del COVID-19

Greenpeace lanza esta carta abierta para apoyar a la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca que, en general y también en el marco de la actual crisis sanitaria, se están viendo duramente perjudicadas, en beneficio de las grandes superficies.

Esta carta cuenta con el respaldo y apoyo de

Entidades:
ADEGA – Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza; Algarbía en Transición; ANA – Asociación Amigos de la Naturaleza; APAEMA; ARGEOL; ASiA – Associació Salut i Agroecología; Aso. Eco Sierra de Alcaraz Tierra Verde; ASOAR_ARMEGA; Asociación Bee Garden; Asociación de Agricultura Regenerativa; Asociación de Pescadores Artesanales del Cabo de Gata (Pescartes); Asociación del Sector Primario Extremeño; ASOCIACIÓN ECOCOLMENA ESPAÑA; Asociación Galega de Apicultura; Asociaciòn Guadalhorce Ecològico; Asociación Libere Educación y Desarrollo; Asociación Pola Defensa da Ría; Asociación Somos Sierra Norte de Sevilla; ASOCIACIÓN VALOR ECOLÓGICO, ECOVALIA; Asociación Vida Sana; Associació de dones del Món Rural.Pageses i ramaderes de Catalunya; Bionekazaritza; Carro de Combate; CEAV (CONFEDERACIÓN ESTATAL DE ASOCIACIONES VECINALES); Confederació de Cooperatives de Catalunya; Consejo de Agricultura y Alimentación Ecológica de Euskadi (Ekolurra); Cooperactivas Red; Cooperativa de pescadores de San Cristóbal, s.l.; Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG); Coordinadora El Rincón-Ecologistas en Acción; CPAEN/NNPEK; ECO-AGRICULTURA MARJALA; Ecologistas en Acción; Ecologistas en Acción de Sanlúcar de Barrameda; Ecoloxistas en Acción Galiza; Ecosol. Coop. consumo agroecológico; EHNE Bizkaia; EHNE Gipuzkoa; EHNE Nafarroa; El Brot SCCL; ETXALDE Nekazaritza Iraunkorra; Federació d’Ecologistes en Acció de Catalunya; Federación Española de Ingeniería Sin Fronteras; Federación Española de la Dehesa; FODESAM; Fundación Entretantos; Fundación Lonxanet para la pesca sostenible; Fundación Savia; Garúa S. Coop. Mad.; GECEN; Germinando; Greenpeace; Grup d’Estudi i Protecció dels Ecosistemes Catalans – Ecologistes de Catalunya; Grupo de consumo local El Semillero; Hogar sin Tóxicos; INTERECO; l Enllaç de l ebre; ¡La Colmena Que Dice Sí!; La Ortiga, Cooperativa de Consumo Ecológico de Sevilla; La Xarxeta. Xarxa de pageos i pageses agroecoligics de Catalunya; LANDARLAN INGURUMEN ELKARTEA; Low Impact Fishers of Europe (LIFE); Mercado Social de Madrid; Mercao Social La Rendija; Naturkon Gipuzkoa; Paisaje, Ecología y Género; Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo; Plataforma Salvemos la Vega-VegaEduca; REAS Red de redes de Economía Alternativa y Solidaria; Red Agroecológica de Cádiz; Red Agroecológica de Lavapiés; Red Canaria de semillas; Red de Consumo Ecológico de Mijas; Red de Semillas “Resembrando e Intercambiando”; Sakana Garapen Agentzia; Simiente Disidente; Sindicato Labrego Galego (SLG); Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE); Surcos Urbanos; Unió de Pagesos; Unión Agroganadera De Álava (UAGA); Unión de Pequeños Agricultores (UPA); Universidad Rural Paulo Freire Sierra de Huelva; Vuelta al Campo; Xarxa De Consum Responsable; XES (Xarxa d’Economia Solidària)

Empresas productoras:
Abella Lupa SAT; Agro Can Genover – Biograssfed; Aula Bee Garden Málaga; Catanostrum; dLana; Ecotros; Granja agroecológica deCorral; Granny & Granny SL; La Güerta Ciclista; La reina Extremeña; La Vall de la Casella, Coop. V.; Pesquerias Lanza s.l; Quesería El Palacio; Remediu rural; Sambucus; Viviendo en el Campo

Productores a título individual:
Alfons Domínguez; Ana Mendive Iguaz; Andrés Góngora Belmonte; Conchita Pfitsch; Estefanía Ortas de Haro; Francisco José Millán; Guillem Orfí Verd; Ignacio Hernandez de la Cal; Leticia Toledo Martín; Luis Alberto Lentijo Herrero; Manuel García Portela; Toni Martínez Martí; Vicent Gil Monros; Victor Olivas Encarnación

Estrechando lazos

ANA apoya y es una de las entidades firmantes de la Carta abierta titulada

Estrechando lazos

Carta abierta de apoyo al sector agrícola, ganadero y pesquero local y sostenible ante la crisis sanitaria del COVID-19

No cabe duda que la prioridad para la sociedad en este momento es superar la crisis sanitaria que estamos viviendo. Por ello, el máximo agradecimiento a todas las personas, servicios y administraciones que están dando lo mejor de sí para frenar esta amenaza.

En estos días de crisis global, nuestros pensamientos y solidaridad están con quienes, directa o indirectamente, enfrentan las consecuencias del COVID-19 y, de manera muy especial, con aquellas personas y comunidades que son más vulnerables. Uno de los mejores valores comunes que tenemos como sociedad es nuestra capacidad de amabilidad colectiva hacia los demás y hacia nuestro planeta.

Por este motivo, y ahora más que nunca, necesitamos la calidad y cercanía de los productos del sector agrícola, ganadero y pesquero que trabaja en armonía con el planeta. Y queremos que os sintáis queridos y apoyados por la sociedad.

La naturaleza nos protege y nos da de comer. La pequeña y mediana agricultura y ganadería así como la pesca artesanal de bajo impacto, con un fuerte vínculo territorial, cuidan de la naturaleza, garantizan el suministro de alimentos y también un mundo rural vivo, fijando la población en el territorio.

Ante la actual crisis sanitaria, nos damos cuenta de lo realmente importante: las personas, la salud pública, el cuidado del planeta, la alimentación, el agua, el aire… las relaciones humanas y sin duda, más que nunca, la cooperación. Todas las personas juntas podemos superar esta pandemia, pero también la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad, la emergencia climática y la destrucción de la biodiversidad. Sin un sector agrícola, ganadero y pesquero fuerte, sostenible, de cercanía y valorado por la sociedad no lo podemos hacer.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) las granjas familiares representan más del 90% de todas las explotaciones agrícolas del planeta y producen el 80% de los alimentos del mundo en términos de valor económico. Por otro lado, el 90% de la pesca es de pequeña escala, y abarca la mitad de las capturas en los países empobrecidos. Sin embargo, las desigualdades son también acuciantes. Por ejemplo, las mujeres suponen casi el 50 por ciento de la mano de obra agrícola, pero sólo poseen el 15% de las tierras agrícolas.

La agricultura fue, hasta la década de los 60, el soporte principal de la economía a nivel del estado español, pero actualmente emplea sólo alrededor del 6% de la población activa. En todos los ámbitos, son la pequeña y mediana agricultura y ganadería y la pesca artesanal las que más se ven afectadas por los Tratados de Comercio e Inversión y la desregulación del mercado, que imponen un modelo cada vez más industrializado y subyugado a los oligopolios y fluctuaciones de los mercados, donde no se garantiza un precio justo para las personas productoras. Ante una demanda cada vez mayor por parte de la población de alimentos saludables y sostenibles hay sectores que emergen y deben ser apoyados. Por ejemplo, la producción ecológica, la ganadería extensiva y la pesca artesanal de bajo impacto.

Sin embargo, vemos cómo, en estos días, ante una crisis sanitaria, la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca, así como aquellos sectores que a pequeña escala transforman y distribuyen los alimentos, son los principales perjudicados, cuando también pueden aportar bienes de primera necesidad protegiendo a su vez el entorno, algo que nos permitirá ser resilientes y enfrentarnos a otras crisis, cuando ésta esté superada. En particular, la dependencia cada vez mayor de la gran distribución alimentaria está poniendo en peligro el modelo de producción agroecológico y más sostenible social y ambientalmente.

Sus principales canales de distribución de alimentos se cierran o se ven tocados casi de muerte. Es prioritario garantizar su funcionamiento, por las personas que viven de este sector, para que todas las personas sigamos pudiendo tener alimentos de calidad y sostenibles en nuestros platos, para garantizar el cuidado de la Naturaleza y un mundo rural vivo.

Es responsabilidad de los Estados garantizar el Derecho a la alimentación y nutrición adecuadas y los derechos de las personas productoras, más aún en momentos de emergencia. Se necesitan cambios profundos en nuestros patrones de consumo y en el modelo agroalimentario y, para ello, hace falta un apoyo decidido con políticas públicas.

Las entidades firmantes demandamos:

– Desarrollar e implementar un entorno normativo propicio (incluyendo políticas e instrumentos de regulación de los mercados, inversiones y marcos institucionales integrales y coherentes, compra pública, etc.) que apoye la agricultura y ganadería de pequeña y mediana escala, así como la pesca artesanal, para que se garantice su actividad tanto en estos momentos de crisis sanitaria así como en el futuro;

Apoyar a la juventud y a las mujeres de las zonas rurales, permitiéndoles acceder a los activos productivos, los recursos naturales, la información, la educación, los mercados y a participar en los procesos de formulación de políticas, para así mantener estas actividades en un futuro y crear empleo;

Apoyar, de forma decidida, la llegada de alimentos ecológicos, locales y saludables a la población, y en particular a quienes más los necesitan;

Fortalecer las organizaciones agrícolas, ganaderas y pesqueras y sus capacidades para generar conocimientos, transmitir saberes y vincular el conocimiento local específico (tradicional) con nuevas soluciones;

Mejorar los medios necesarios a la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca y reforzar su resiliencia frente a múltiples y nuevos peligros con el acceso a servicios sociales y económicos básicos, así como facilitar y promover la diversificación de la producción para reducir los riesgos y aumentar los beneficios económicos;

Promover, tanto ahora como para un futuro, el acceso a los mercados de manera prioritaria a todos aquellos productos que provengan de una producción local y sostenible. Asimismo, es necesario promover la transformación artesanal de productos con criterios comunes en materia higiénico-sanitaria para una comercialización en canales cortos y venta directa;

Generar políticas públicas y un apoyo económico suficiente para dar impulso a la venta directa, circuitos cortos de comercialización, mercados tradicionales y a las iniciativas que, en este sentido, realizan las personas agricultoras y consumidoras;

Promover la sostenibilidad de la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca para garantizar el derecho a la soberanía y seguridad alimentaria de toda la población mediante sistemas alimentarios resilientes frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, con acceso, gestión responsable y uso de la tierra, el agua y otros recursos naturales;

Incrementar la inversión en un modelo productivo que respete los límites planetarios, que sea justo, igualitario y permita proveer de alimentos sanos y sostenibles a todas las personas.

Desayuna como un rico y cena como un pobre

El organismo gasta energía cuando digiere los alimentos para la absorción, digestión, transporte y almacenamiento de nutrientes. Este proceso, conocido como termogénesis inducida por la dieta (TID).

Tomar un desayuno abundante en lugar de una gran cena puede prevenir la obesidad y el alto nivel de azúcar en la sangre, ya que se pueden quemar hasta el doble de calorías, según una nueva investigación publicada en el ‘Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism de la Sociedad Endocrina de Estados Unidos.

«Nuestros resultados muestran que una comida que se toma en el desayuno, independientemente de la cantidad de calorías que contiene, genera el doble de termogénesis inducida por la dieta que la misma comida consumida en la cena –explica la autora correspondiente del estudio, Juliane Richter, de la Universidad de Lübeck en Alemania–.

Este hallazgo es significativo para todas las personas, ya que subraya el valor de comer lo suficiente en el desayuno».

Los investigadores realizaron un estudio de laboratorio de tres días con 16 hombres que consumieron un desayuno bajo en calorías y una cena alta en calorías, y viceversa en una segunda ronda.

Descubrieron que el consumo idéntico de calorías condujo a un TID 2,5 veces más alto en la mañana que en la noche después de las comidas altas en calorías y bajas en calorías.

El aumento inducido por los alimentos de las concentraciones de azúcar en sangre e insulina disminuyó después del desayuno en comparación con la cena.

Los resultados también muestran que comer un desayuno bajo en calorías aumenta el apetito, específicamente para los dulces. «Recomendamos que los pacientes con obesidad y las personas sanas tomen un desayuno abundante en lugar de una cena abundante para reducir el peso corporal y prevenir enfermedades metabólicas», apunta Richter.

Dieta mediterránea, el ‘elixir’ de la juventud

Un nuevo estudio publicado en la revista Gut revela cómo adherirse a la dieta mediterránea durante 12 meses se asocia con cambios beneficiosos en el microbioma intestinal.

miércoles 19 feb 2020

El trabajo muestra que este patrón dietético impulsa las bacterias intestinales relacionadas con el envejecimiento saludable en las personas mayores, al tiempo que reduce las asociadas a la inflamación.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envejecimiento saludable es el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez.

Dado que el envejecimiento está asociado con el deterioro de las funciones corporales y el aumento de la inflamación –ambos factores relacionados con la aparición de la fragilidad–, esta dieta podría actuar sobre las bacterias intestinales para frenar el avance del declive cognitivo y la debilidad física en la vejez.

  • “Aunque sabíamos que una dieta mediterránea era buena para la salud; no conocíamos cómo su consumo modifica nuestro microbioma intestinal”, explica a SINC Paul O’Toole, uno de los autores e investigador del Instituto del Microbioma de la Universidad de Cork (Irlanda).

Investigaciones anteriores ya sugerían cómo una dieta deficiente o restrictiva –común entre las personas de mayor edad, en particular las que se encuentran en centros de atención residencial a largo plazo–, reduce la variedad y los tipos de bacterias en el intestino y ayuda a acelerar la aparición de la fragilidad.

Por ello, los autores de este nuevo estudio quisieron comprobar si una dieta mediterránea podría mantener el microbioma de las personas mayores y promover la retención o incluso la proliferación de las bacterias asociadas al envejecimiento saludable.

Los científicos analizaron el microbioma intestinal de 612 personas de 65 a 79 años, antes y después de 12 meses de comer su dieta habitual (n = 289) o una dieta mediterránea (n = 323), rica en frutas, verduras, frutos secos, legumbres, aceite de oliva y pescado y baja en carnes rojas y grasas saturadas, y especialmente adaptada a las personas mayores (dieta NU-AGE).

Los participantes que al principio del estudio eran frágiles (n=28), al borde de la fragilidad (n=151) o no frágiles (n=433) vivían en cinco países diferentes: Francia, Italia, Países Bajos, Polonia y Reino Unido.

Qué ocurre tras un año de dieta

Los hallazgos se asociaron primero con la contención de la pérdida de diversidad bacteriana. Además, con un aumento de los tipos de bacterias que antes se relacionaban con varios indicadores de reducción de la fragilidad, como la velocidad al caminar y la fuerza de agarre de la mano.

Por último, se relacionó con la mejora de la función cerebral, como la memoria; y con la reducción de la producción de sustancias químicas inflamatorias potencialmente nocivas.

Un análisis más detallado reveló que los cambios microbianos estaban asociados con un aumento de las bacterias conocidas por producir ácidos grasos de cadena corta beneficiosos y una disminución de las bacterias implicadas en la producción de determinados ácidos biliares, cuya sobreproducción está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de intestino, resistencia a la insulina, hígado graso y daños celulares.

Además, las bacterias que proliferaron en respuesta a la dieta mediterránea actuaron como especies clave, lo que significa que fueron críticas para un ‘ecosistema intestinal’ estable, expulsando a los microbios asociados con indicadores de fragilidad.

Los cambios fueron impulsados en gran medida por un aumento de la fibra dietética y las vitaminas y minerales asociados –específicamente, C, B6, B9, cobre, potasio, hierro, manganeso y magnesio–.

Los resultados fueron independientes de la edad o el índice de masa corporal, elementos que influyen en la composición del microbioma.

Si bien había algunas diferencias en la composición del microbioma intestinal de una persona, dependiendo del país de origen por ejemplo, la respuesta a la dieta mediterránea después de 12 meses era similar y consistente, independientemente de la nacionalidad.

“La microbiota es el medio a través del cual el cuerpo y la dieta interactúan, ya que una microbiota saludable producirá metabolitos y vitaminas importantes para la salud, mientras que un microbioma fragmentado está asociado con el deterioro y la pérdida de independencia de las personas”, añade O’Toole.

Relación no causal

Los hallazgos del estudio no pueden establecer un papel causal del microbioma en la salud. “La interacción entre dieta, microbioma y salud del huésped es un fenómeno complejo en el que influyen varios factores”, subrayan los autores.

“Los resultados arrojan luz sobre algunas de las reglas de esta triple interacción, varios factores como la edad, el índice de masa corporal, el estado de la enfermedad y las pautas dietéticas iniciales pueden desempeñar un papel clave en la determinación del grado de éxito de estas interacciones”, apuntan.

Así, las personas mayores pueden tener problemas dentales o dificultades para tragar, por lo que para ellos puede resultar poco práctico consumir una dieta mediterránea.

No obstante, las bacterias beneficiosas implicadas en el envejecimiento saludable podrían ser agentes terapéuticos útiles para evitar la fragilidad.

Para O’Toole, debe hacerse todo lo posible para educar a la población que envejece en el consumo de una dieta nutritiva con un alto contenido de alimentos y fibras de origen vegetal, así como para valorar otras posibles intervenciones, como la restauración de especies bacterianas asociadas con un envejecimiento saludable.

“Esta podría ser una estrategia eficaz para combatir la fragilidad y la pérdida de la función cognitiva en los consumidores de edad avanzada”, concluye el investigador.

Referencia bibliográfica:

Mediterranean diet intervention alters the gut microbiome in older people, reducing frailty and improving health status: the NU-AGE 1-year dietary intervention across five European countries. Gut doi:10.1136/gutjnl-2019-319654

Fuente: Agencia Sinc

ANA participa en la IIª Marcha por la recuperación de las lagunas de La Janda

Socios de ANA han participado en la IIª Marcha por la recuperación de las lagunas de La Janda.

Ayer domingo 2 de febrero, coincidiendo con el Día Mundial de los Humedales, tuvo lugar la “IIª Marcha por la recuperación de las lagunas de La Janda” en la que han participado socios de ANA que se desplazaron con tal motivo desde Medina Sidonia, Benalup Casas Viejas, Barbate y Vejer de la Frontera hasta el lugar de encuentro en el núcleo rural de Varelo (Vejer), allí nos reunimos con cientos de personas provenientes de varios lugares que asistieron tanto a título personal como representando a las entidades firmantes del manifiesto.

Al inicio de la Marcha, José Manuel López Vázquez Presidente de la asociación Amigos de la Laguna de La Janda se dirigió a todos los presentes explicando el recorrido a realizar y aportando algunos datos sobre el lugar.

En el camino de ida (5,3 kilómetros), hicimos un par de paradas donde igualmente José Manuel López, altavoz en mano, dio datos e información de interés sobre el pasado y el presente de los terrenos que nos rodeaban.

Al medio día llegamos al Puente de San Fernando sobre el Río Barbate donde coincidimos, los que salimos de la pedanía vejeriega del Poblado Varelo, con los participantes de la marcha ciclista que habían salido desde Benalup-Casas Viejas. Tras los saludos y un descanso, al borde de la antigua laguna de La Janda, Lola Yllescas y Juan Clavero, representantes de Ecologistas en Acción, leyeron el  “Manifiesto por la Recuperación de las lagunas de la Janda” suscrito por más de una treintena de entidades medioambientalistas de la provincia de Cádiz y algunas del resto de España.

Finalizada la lectura del Manifiesto se procedió a varios posados tras la pancarta que había estado encabezando la Marcha para hacer algunas fotos para el recuerdo.

De esta forma se dio por concluido el acto y tras reponer fuerzas con la ingesta de algunos alimentos que portábamos regresamos al punto de partido en el Poblado de Varelo. En total 10,6 kilómetros.