Las cigüeñas migran cada vez menos a África

Las cigüeñas migran cada vez menos a África por la proliferación de vertederos en España

Los adultos aprenden a comer en basureros y no vuelan al Sahel en los meses de invierno, según desvela el seguimiento de poblaciones de SEO-Birlife

Carla Pérez Diago 

05/02/2020

Cigüeñas en el vertedero de Madrid. | Javier de la Fuente SEO/BirdLife

La cigüeña blanca ya no inverna en África como era habitual. En las últimas décadas las aves adultas han decidido pasar los días de invierno en España. La proliferación de los vertederos ha provocado que estas aves ya no necesiten viajar para alimentarse y estén aprendiendo a aprovechar los nuevos recursos que les ofrecen los desechos humanos. 

Este lunes ha sido 3 de febrero: día de San Blas. Una seña en el calendario que ha marcado históricamente el regreso de las cigüeñas a la península tras su periplo africano. Ese aterrizaje es cada vez más escaso. El dicho popular «Por San Blas la cigüeña verás» está perdiendo fuerza, ya que un buen número de estas aves emblemáticas del campo español, simplemente, no se marcha.

Contrario a la idea más intuitiva, «la migración de las cigüeñas no depende de que haga más o menos frío, sino de que encuentren alimento durante el invierno», concreta Ana Bermejo, coordinadora del programa Migra de SEO-Birdlife. Ahora, los adultos han aprendido a comer en basureros. Mientras, los ejemplares jóvenes siguen migrando al Sahel a miles de kilómetros de sus nidos hasta que alcanzan la madurez.

El cambio climático está modificando cada vez más los hábitats, poniendo en peligro la distribución, migración y fenología de algunas aves que se ven obligadas a adaptarse para evitar su extinción. «Los humanos estamos interfiriendo en el mundo, cambiando el hábitat rápidamente. Y en este caso, las aves son capaces de adaptarse» Bermejo.

Los datos recopilados por SEO durante siete años y 79 con dispositivos de seguimiento –más la base de datos tradicional de anillamientos que cubre el periodo 1910-2018– desvelan los movimientos de la cigüeña blanca a lo largo de todo el ciclo anual: las temporadas de cría, de invernada y ambas migraciones entre las zonas. 

Áreas de invernada de las cigüeñas de España y Centroeuropa. | SEO/BirdLife

Ventajas e inconvenientes

Con migraciones menguadas, el 80% de la población reproductora se queda en España. Una ventaja de no migrar reside en el aumento de supervivencia: las aves jóvenes españolas sobreviven de media un 10% en su primer año en Sahel a causa de los numerosos peligros que se encuentran en la zona. En cambio, la supervivencia de los jóvenes centroeuropeos que se quedan en España a invernar aumenta al 50%.

Sin embargo, los vertederos donde se alimentan también son causantes del aumento de mortalidad de esta especie. «Desde hace décadas las cigüeñas están ligadas a los vertederos, y sabemos que es una fuente de mortalidad muy grande. Se llevan cuerdas y se quedan atadas y colgadas de los nidos, confunden las gomas, plásticos y cuerdas con lombrices, etc.» comenta Juan Carlos del Moral, coordinador de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife. 

Cigüeñas con emisor GPS. | Javier de la Puente SEO/BirdLife

Los datos que han aportado estos GPS que portaban los animales en la espalda han ayudado a mostrar que las zonas de invernada actuales de las cigüeñas blancas adultas de la población española se encuentran principalmente en España.

De hecho, se ha incrementado notablemente el número de aves sedentarias y se han acortado las distancias de migración. Además, también una parte importante de las cigüeñas de Europa occidental vuela a España en otoño para quedarse en la estación fría.

“La actividad eólica no fija población, sino lo contrario; a más densidad, más despoblación”

Sergi Saladié, profesor de Geografía de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona: “La actividad eólica no fija población, sino lo contrario; a más densidad, más despoblación”

21/1/2020
Maribel S. Timoneda

Sergi Saladié es profesor del departamento de Geografía de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Autor de una tesis doctoral titulada Paisaje y conflictos territoriales en las comarcas meridionales de Cataluña, ha analizado en profundidad el impacto económico generado en los presupuestos municipales por las centrales eólicas implantadas en Cataluña. Su investigación concluye que el beneficio económico que los parques eólicos dejan en España en los territorios donde se ponen en marcha ronda el 3,4% -frente al 33% de algunos países europeos como Francia- mientras que el impacto laboral es “prácticamente nulo”. 

-Como experto fue invitado a una charla organizada en Fuentespalda por Omezyma sobre los proyectos eólicos que se proyectan en la provincia de Teruel. ¿Qué visión aportó?

-En Fuentespalda hablé de las conclusiones generales a las que llegó en el estudio realizado en la tesis doctoral y en otro previo en el que analicé la repercusión económica y laboral que tienen las centrales eólicas en los municipios donde están instaladas. En esas conclusiones explico cómo ha sido el proceso de implantación llevado a cabo en Cataluña, pero muy especialmente en la provincia de Tarragona. Aunque, en general, el procedimiento ha sido similar en todo el Estado, porque la legislación apenas varía entre unas comunidades autónomas y otras.

-Usted ha estudiado dos casos de la provincia de Tarragona como son los proyectos eólicos de las comarcas del Priorat y de la Terra Alta. ¿Tan distintos son?

– En la comarca del Priorat la primera central eólica se puso en marcha en 1998. Fue la segunda o la tercera que se puso en marcha en Cataluña. En aquellos años incluso se vio a los parques eólicos como proyectos singulares, aunque enseguida se puso en evidencia que era un modelo que no convenía al territorio. Así fue como en el año 2000, en un momento en el que se estaba proyectando la generación de otros 400 MW de energía eólica en la zona, la gente de la comarca del Priorat se empezó a organizar. En ese momento se dieron cuenta de que les iban a llenar las montañas de molinos. 

-¿Qué proceso siguieron desde el año 2000?

– En primer lugar, tomaron conciencia de que querían una agricultura de calidad, un turismo y un paisaje de calidad y que ese modelo de masificación eólica no encajaba con lo que querían. En 2001 hubo un acuerdo comarcal que limitaba la implantación de parques eólicos en una zona concreta. Impulsaron su propia Carta del paisaje dejando claro dónde no querían que hubiera centrales, hubo un reconocimiento de patrimonio de la humanidad de su paisaje, etc . Y hubo también concienciación en todo el territorio para que todos fueran unidos defendiendo un modelo de paisaje en el que no entran los molinos. A pesar de todo eso, no ha habido un reconocimiento normativo, pero ni así  siquiera se ha acabado instalado ninguna central eólica más. 

-¿Por qué?

– Eso refuerza el hecho de que, aunque en el Priorat se pueda realizar un parque eólico, cualquier empresa promotora ve que hay demasiado enredo y demasiada organización social. Y es en esos momentos en los que las empresas se retiran del territorio.

-Todo lo contrario que en la Terra Alta.

-En la Terra Alta no hubo esta organización, sino que la oposición fue fragmentada y aislada, el Consejo comarcal y las denominaciones de origen no se posicionaron y las empresas tuvieron un campo abonado para desarrollar sus proyectos. Así que, como conclusión podemos decir que, más allá de las tramitaciones administrativas, los movimientos políticos, sociales e institucionales son los que ayudan a que se implanten o no proyectos de generación eólica.

-¿Qué diferencias ve con los proyectos de energía solar?

-Los procedimientos son parecidos, pero el impacto es menor, porque las placas van en la tierra y los agentes que intervienen en estos proyectos no son grandes compañías eléctricas. En la eólica, el 66% de esta energía está en manos de la patronal eléctrica, es decir, de las seis compañías eléctricas más grandes, las de siempre. En la solar está todo más atomizado, hay más iniciativas, muchísimo más pequeñas, de particulares y alguna empresa que ha ido invirtiendo.

-¿Qué características comunes tienen los proyectos eólicos que se han implantado en Cataluña y que ha estudiado en su tesis?

-En el caso de Cataluña, podemos decir que el 80% de los pueblos que han recibido proyectos eólicos son municipios con menos de 1.000 habitantes, donde no hay  impulso económico, con una tasa envejecimiento elevada, pueblos de base agraria, con rentas bajas… Es un patrón que se repite. Y este es uno de los argumentos que no dicen las empresas promotoras pero que les sirve para justificar porqué proyectan implantarse en determinados lugares: son zonas poco pobladas, envejecidas, con rentas bajas, que discutirán poco, que debatirán y lucharán poco, porque entienden que cualquier cosa que venga de fuera será aceptada sin conflicto. Este mismo patrón se repite en el Matarraña y en el Maestrazgo.

-¿Los proyectos eólicos generan empleo?

-De todos los estudios hechos, se ve que las repercusiones en generación de empleo en Cataluña son escasas. Esas empresas aportaron en torno al 3,4% de su facturación. Si eso lo comparamos con otros países de Europa,  vemos que el porcentaje es bajo. Por ejemplo, en Dinamarca, la ley obliga a que en cada proyecto eólico haya una participación del 25% de los municipios o territorios donde se instalan los parques, mientras que en Francia las empresas están obligadas a repercutir el 33% de su facturación de forma directa en las zonas receptoras de parques eólicos.

-Nada que ver con lo que ocurre en España.

-Estamos a años luz de este desarrollo avanzado, aparte de que en los países europeos se promueve una energía eólica descentralizada en la que cada territorio es dueño de sus parques eólicos. Las tasas de reversión económica allí son más altas que aquí. En los casos que he estudiado en Cataluña, el impacto que tiene la energía eólica sobre los presupuestos municipales cubre el 15% de los ingresos, y eso no es una aportación excesivamente alta. Más bien es testimonial. Y los ayuntamientos que han registrado crecimientos presupuestarios que representaban el 50% de sus ingresos son aquellos en los que más instalaciones se han puesto en marcha 

-¿Cuánto empleo se puede esperar de los proyectos eólicos?

-El impacto en empleo es cero. Desde el momento en el que se ponen en marcha las centrales eólicas, la gente que trabaja en ellas representa el 0,3% de la población ocupada y haciendo una estimación de los proyectos presentados en la Comarca del Matarraña, en el mejor de los casos saldrían 10 empleos. No son suficientes empleos para compensar el impacto que puedan provocar en el paisaje. Por tanto, tienen una repercusión en generación de puestos de trabajo  muy  baja, con un impacto testimonial. 

-¿No ayuda entonces a terminar con el problema de la despoblación?

-En esta cuestión de la despoblación insisten mucho tanto los promotores como las administraciones públicas, que dicen que la energía eólica contribuirá al reequilibrio territorial. Bien, pues a raiz de los casos estudiados en Cataluña y en la provincia de Tarragona podemos decir que la actividad eólica no fija población, sino más bien al contrario, puesto que incluso hay una relación entre más densidad eólica y más despoblación. Los pueblos que tienen más molinos pierden más población, por tanto los proyectos eólicos no contribuyen a fijar los mínimos poblaciones por ponerse en marcha.

-¿Tiene datos concretos que demuestren esa correlación?

-Sí. La comarca de la Terra Alta, al lado del Matarraña, es la que tiene más potencia eólica instalada de toda Cataluña, en torno al 25% del total. Esa comarca es la que desde 2008, cuando se pusieron en marcha los parques, a 2018 ha perdido más población. Actualmente, tiene un 10,7% menos de habitantes que hace una década. Su pérdida de habitantes es incluso superior a comarcas del Pirineo o del Prepirineo que solían ser las que más población perdían y que están en niveles del 8-10%. Si esa actividad fuera tan buena para el territorio, la gente no se marcharía. Igualmente, podemos decir que el municipio que más densidad de aerogeneradores tiene, Caseres, es el que más habitantes ha perdido desde 2008: un 20%. De esta manera, si el municipio con más aerogeneradores y con más potencia eólica instalada de todos pierde más población que otros, se puede decir que las grandes centrales eólicas no contribuyen al equilibrio territorial.

-Los aerogeneradores que se proyectan instalar en la Comarca del Matarraña son de 6 MW de potencia y de unos 115 metros de altura. ¿Cómo pueden repercutir en el paisaje?

-Los que se proyectan para el Matarraña son más potentes que los instalados en la Terra Alta, que tienen de 2,5 MW, y más altos, el doble. En cualquier caso, habrá que ver si los acaban colocando, porque lo que se ha presentado es una previsión de futuro. La empresa promotora está previendo la puesta en marcha del proyecto eólico para un plazo de cuatro a seis años, un tiempo suficiente para que esos aerogeneradores estén  en el mercado. Si fueran estos, con menos molinos, la empresa tendría la misma potencia instalada. Lo que pasa es que son más altos, así que el campo de afección visual es mucho mayor.

-¿Ha analizado los beneficios a particulares?

-No me he centrado en esa cuestión. Las empresas, aparte del IBI y del IAE a los Ayuntamientos, así como los eventuales convenios que puedan firmar, hacen también contratos con los propietarios particulares de las fincas en los que van colocados. No he estudiado esta parte, pero sé que suele ser la mitad de lo que ingresan los ayuntamientos. En mi estudio, si un ayuntamiento solía ingresar unos 5.000 euros por megavatio, un particular podía estar en torno a los 2.500 o 3.000 euros por megavatio. 

-Beneficios brutos, en todo caso.

-Sí, son beneficios en bruto  a los que hay que restar los impuestos correspondientes, el IVA, el cambio de tributación en la declaración de la renta debido a esos ingresos extraordinarios, etc. Sería interesante que se hiciera ese estudio para ver cuál es el beneficio real que estas centrales eólicas generan sobre la población. De hecho, normalmente los propietarios son gente mayor que se tiene que acabar buscando un gestor que le haga las declaraciones trimestrales, así que a todo lo anterior hay que añadirle también ese gasto.

-¿Y si un propietario no está interesado en alquilar?

-Si el proyecto va hacia adelante y un propietario se niega a alquilar puede acabar expropiado y el trozo de terreno pasar a manos de la empresa. 

-Entonces, ¿ante qué contexto se encuentran los ayuntamientos y particulares?

-En los últimos días no se han discutido los beneficios de la energía eólica. Nadie está en contra de las renovables y de la eólica, sino que el debate está en el modelo de energía renovable que conviene a cada territorio. Determinados modelos económicos como la actividad eólica industrial entran en contradicción con aquellos que apuestan por una agricultura y por un paisaje de calidad.

-¿Qué modelo de energía renovable eólica sería compatible con la provincia?

– Hay modelos muy interesantes como la generación distribuida a partir de diferentes aerogeneradores que pueden poner en marcha agrupaciones de ciudadanos o de ayuntamientos. Ejemplos tenemos. En el caso de Cataluña, el Ayuntamiento de La Llacuna, que, con 900 habitantes, tiene un aerogenerador que con lo que factura paga la luz de todos los edificios municipales. Eso permite a ese ayuntamiento destinar el dinero que pagaría en electricidad a otras necesidades.

-¿Y en Europa?

-En Europa hay casos muy interesantes como el de una isla de Dinamarca que en 2007 instaló 11 aerogeneradores de 1 MW, una sexta parte de los que se quieren colocar en el Matarraña. Con esas 11 torres cubren el 100% de su consumo energético anual y con lo que les sobra, con la luz que generan como excedente, hacen negocio, porque la venden al mercado. También tienen cubierta la calefacción con plantas de biomasa y  disponen de placas solares térmicas. Son autosuficientes y hacen negocio con la venta de electricidad. En 2007 pusieron 10 aerogeneradores más que están en el mar y cuya electricidad destinan a la venta a través de un cable submarino. Hacen negocio con un recurso que es del territorio. Eso no es imposible, lo ha hecho una isla de 11.000 habitantes, más o menos el mismo número de habitantes que tiene la comarca del Matarraña. Los aerogeneradores se integran en el paisaje y la gente puede pagarlos. Esa inversión cuesta unos 100 millones de euros, lo que son 12.000 euros por persona en el caso de la comarca del Matarraña.

-Un modelo más sostenibles que el español. 

– Estos modelos más descentralizados son los que se tienen que enfrentar al modelo de España, un modelo basado en grandes centrales eólicas promovidas por pocas empresas y con beneficios que van a las grandes compañías en lugar de a los territorios. El modelo europeo determina qué molinos se quieren y dónde se pueden poner. Además de que los beneficios no van a empresas que no tributan en el territorio. En Alemania, por ejemplo el 50% de toda la energía eólica está en manos de la ciudadanía con modelos descentralizados y que estimulan la creación de más proyectos. Si se aplicara ese modelo, seguramente saldrían más iniciativas desde los territorios.

-¿Cree que los proyectos eólicos de grandes centrales eólicas en Teruel y más concretamente en el Matarraña o en el Maestrazgo van a prosperar?

– Cualquier tramitación, la haga el Estado (proyectos de más de 50 MW de potencia) o la comunidad autónoma (los de menos de 50 MW) ha de cumplir, en primer lugar, con todo lo que establece la normativa, incluidas las Directrices de la comarca del Matarraña en el caso de este territorio. Otra cosa es que esa normativa sea suficiente para prohibir o condicionar la colocación de estos artefactos. Lo que está claro es que si una empresa quiere poner en marcha un proyecto y la oposición no es muy grande, a veces, muchos de estos trámites se pueden pasar por alto. 

-¿Y desde un punto de vista social?

–  Todo el proceso de tramitación administrativa de cualquier proyecto tiene algún fallo, en la tramitación industrial, en la ambiental o en la urbanística. Pero quien puede condicionar o paralizar un proyecto es la organización política y social del territorio, que debe exponer su modelo de comarca. Si es así, las empresas dejan de tramitar. Cuando encuentran un territorio que debate, que tiene claro su modelo de desarrollo, al final lo dejan estar porque saben que en cualquier momento se les encontrará el fallo que siempre hay en cualquier proyecto. Ahora, las empresas lo que hacen es testar, hablar con alcaldes por separado y sopesar cómo respira el territorio. Y en función de como lo vean se acabarán posicionando y avanzando o no. Puede condicionar más un proyecto esa organización social y política que la mera tramitación administrativa.

https://www.diariodeteruel.es/movil/noticia.asp?notid=1021000&secid=2

El conejo ‘sucumbe’ a las malas prácticas agrícolas y cinegéticas

Ecologistas en Acción reclama que deje de gestionarse el conejo desde el alarmismo infundado, una estrategia estatal y que se avance en la protección y restauración de los hábitats de la especie.

https://www.ecoticias.com/naturaleza/198344/conejo-malas-practicas-agricolas

La reciente inclusión del conejo silvestre en la categoría de “en peligro” dentro de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) viene a demostrar que lo que llevan tanto tiempo señalando parte de la comunidad científica y las organizaciones ecologistas es un hecho.

No solo no cabe considerar al conejo como una plaga, sino que la realidad señala que sus poblaciones son las de una especie amenazada. Han decrecido enormemente, entre un 60 % y un 70 % según la UICN, habiéndose extinguido en áreas de distribución a escala local.

Este desplome de las poblaciones, que se suma a otros sufridos en el pasado, está afectando al papel estratégico de la especie como presa fundamental en los ecosistemas mediterráneos. Poniendo en riesgo la supervivencia de poblaciones naturales tradicionales de especies amenazadas, como el lince ibérico, el águila imperial o el águila de Bonelli o perdicera.

Sin duda son diversos los factores que contribuyen a esta situación, pero entre ellos emergen de forma significativa en el último informe de la UICN la destrucción de los hábitats a causa de la agricultura y la ganadería, y la sobreexplotación y la mala gestión a causa de la caza.

Las enfermedades víricas, la mixomatosis y las distintas variantes de la enfermedad hemorrágica, contribuyeron de manera crítica a la reducción de las poblaciones desde 1950 y aún hasta ahora. Pero la especie ha ido generando inmunidad, por lo que fenómenos de recuperación suceden a los de epidemia.

Lejos de poder controlar estas enfermedades, además se ven favorecidas por el constante trasiego de ejemplares vivos o muertos que la caza genera entre las distintas áreas de distribución. Por ello, la gestión humana del territorio y de este lagomorfo se revela como el principal factor para que se haya incrementado su nivel de amenaza.

En el caso de España, donde el conejo es especie cinegética y la responsabilidad de su gestión recae en las comunidades autónomas y en los cotos de caza, se ha impuesto en la última década la idea de que hay que hacer un control muy severo de las poblaciones a través de la gestión cinegética para evitar daños en la agricultura.

Hasta el punto de que los tibios intentos de enfocar la gestión de la especie de forma integral, como los planes regionales de Castilla-La Mancha o de Andalucía, se han derogado o caído en el olvido por la presión del lobby agrario y cinegético.

Además, el conflicto por los daños en la agricultura no se apacigua a pesar de que se cazan en proporción más conejos que nunca, con todo tipo de artes de caza y en todas las épocas del año. Los afectados se resisten a tomar sencillas medidas de protección de los cultivos y todo ello lleva a pensar básicamente que se exagera el problema, y que interesa mantener el clima de alarma social y victimismo creado en torno a él.

Las administraciones se desentienden de controlar la agricultura y la ganadería, fomentando la intensificación de estas actividades en el territorio, lo que supone la destrucción de los hábitats y su contaminación por pesticidas. Se guían por un enfoque trasnochado y radical de gestión de la especie, basado en el punto de vista de técnicos y científicos abiertamente procinegéticos.

La UICN ha situado a España en una encrucijada en relación al conejo. O redirige el modelo de gestión de la especie, o se acelerará su desaparición y, con ella, una parte esencial de la arquitectura de uno de los ecosistemas más biodiversos de Europa, el monte mediterráneo.

En este sentido la actuación coordinadora del Gobierno central, a través de los Ministerios con responsabilidades en agricultura y medio ambiente, se hace esencial. Hace falta un grupo de trabajo que elabore, ya, una estrategia estatal para el conejo.

Por su parte, las comunidades autónomas, dejando al margen Canarias donde la especie es introducida y cabe considerarse como invasora, tienen que reformular la condición de especie de caza del conejo. Sin perder de vista las singularidades de cada territorio, pero siempre sobre la base de que según la IUCN la especie está amenazada, la nueva regulación se debe hacer desde el planteamiento de las necesidades de protección y recuperación del conejo en España.

Fuente: Ecologistas en Acción

Estamos a tiempo de salvar a las aves

Rafael Arenas González
05/10/2019

https://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/estamos-tiempo-salvar-aves_1327431.html?fbclid=IwAR0k8_HMc3uTtz1f-5CqtX_bCI2xd-XnLnJsAPp6quLb3dWYpotEG1s1jsw

Recuerdo una tarde de otoño de hace un lustro, cuando fui a realizar una espera para intentar observar al lince en los olivares del área de reintroducción del Guadalmellato. Atardecía en lo alto de un cerro desde donde tenía una amplia visión de olivares entremezclados con manchas de monte mediterráneo. Quedé estremecido por el hondo silencio que me acompañó todo el atardecer, eran olivares sin vida. De pronto recordé situaciones similares vividas durante mi juventud donde el canto de las aves y sus movimientos eran la normalidad del paisaje.

En los últimos 35 años se ha avanzado mucho en materia de conservación, hay una extensa red de espacios naturales protegidos, 30% de la superficie de Andalucía. De igual manera se ha avanzado en los programas de conservación y muchas especies han mejorado con carácter general su situación de partida, pero se le dio la espalda a los sistemas agrícolas, y éstos se tornaron cada vez más agresivos con la utilización de herbicidas muy efectivos que impedían el desarrollo de la mayoría de las plantas. El objetivo era tener un solar solo con la planta cultivada. A su vez se asistía a la aparición de nuevos insecticidas sistémicos que eran absorbidos por la planta y se distribuían por todas las partes de la misma, y desde allí ejercían su función.

La bomba de relojería estaba dispuesta y actuando sin darnos cuenta. Los insectos morían por el tóxico o la falta de alimento, su comunidad se iba empobreciendo. Comenzaron a notarse claramente los primeros efectos hace más de 15 años cuando el conejo superaba la nueva enfermedad y alcanzó densidades más o menos normales. No encontró comida y se volcaron en las plantas cultivadas. Ya en aquel tiempo algunos cazadores advertían que en el campo cultivado no quedaba ni un «hormigo».

Estudios indican que los insectos están desapareciendo de la faz de la Tierra a una velocidad de vértigo. El 41% de las especies están en declive y una tercera parte, en peligro de extinción por el efecto combinado de la acción humana y el cambio climático. Al ritmo actual (con una caída anual del 2,5% de la biomasa), los animales invertebrados más diversos del planeta podrían extinguirse en apenas un siglo.

Otros estudios señalan que en Alemania se ha producido una pérdida del 76% de la biomasa de insectos voladores, mientras que en Reino Unido se perdió el 58% de las especies de mariposas en suelo agrícola en la primera década del siglo. A esto se le ha llamado el «efecto parabrisas» por la disminución de los insectos que impactan en los parabrisas de los coches. Haced un poco de memoria sobre esto.

Muchas aves durante la cría alimentan a sus pollos con insectos aunque sean consideradas granívoras. La ecuación es muy fácil, menos comida, menos pollos y por tanto las poblaciones comienzan a disminuir sin observar ningún efecto directo de muerte. La SEO ha constatado que el 37% de las aves que se reproducen en España muestran reducciones de su población. En total, del conjunto de aves analizadas que se hallan en situación de declive, acumulan la pérdida de 64.511.917 ejemplares entre 1996 y 2016. En algunas especies los datos son alarmantes como el sisón común (-71,73%), la codorniz común (-61,63%), el alcaudón real (-56,65%) y el escribano cerrillo (-50,46%). Otras presentan un declive entre el 30-40%, como el cernícalo vulgar, el pito real, la perdiz roja, la golondrina común, los vencejos y los gorriones. Recientemente se ha publicado un estudio en el que se concluye que sobre 529 especies en Norteamérica (EEUU y Canadá) se han perdido 3.000 millones de pájaros con un descenso generalizado del 60%.

Un grupo de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales ha constatado que las aves de los campos de cultivo también se extinguen en las zonas protegidas que integran la Red Natura 2000, su protección no es garantía suficiente.

Para remediar la situación hay que trabajar con las causas principales, la agricultura intensiva y el uso masivo de pesticidas y fertilizantes artificiales de todo tipo, y el cambio climático. Con respecto a la primera, hay que desarrollar aún más las prácticas del control integrado de plagas, utilizar medios naturales como son los insectos predadores, las avispas parásitas, e incluso el control biológico cuando sea necesario. Hay muchas maneras de controlar las plagas de insectos, y los insecticidas deberían ser la última arma a utilizar, no la primera. El uso de semillas recubiertas con insecticidas sistémicos debería ser prohibido.

Existe una herramienta muy poderosa con la que podemos revertir esta situación en un plazo relativamente corto, y se llama Política Agraria Comunitaria. Tanto que se defiende el mundo rural hoy día, casi nadie reclama que el campo sin vida no es campo. Es la hora de abandonar un modelo desequilibrado y cambiar de rumbo hacia uno más sostenible. La PAC ha fallado en el objetivo de conservar la biodiversidad.

GRACIAS por vuestro apoyo y os esperamos en 2019

Con esta fotografía del Parque Natural Los Alcornocales, a todos los amigos de la naturaleza que nos habéis seguido este año que acaba, GRACIAS por vuestro apoyo y os esperamos en 2019 para brindaros las mejores historias que podamos encontrar sobre nuestra biodiversidad.

Creemos que compartir todo ese conocimiento dedicado a las especies y los hábitats es básico para conservarlas, así que en ello estamos y estaremos.

 

¡Genial si nos acompañáis y que tengáis un buen año 2019!

 

Publicado en:  https://www.facebook.com/ANA-La-Janda-143561815722932/

“código ético ecológico” en respuesta al modelo económico

EFE Verde

JOAQUÍN ARAÚJO

Araújo publica un “código ético ecológico” en respuesta al modelo económico

El naturalista Joaquín Araújo. EFE/ Juan carlos Cárdenas/ARCHIVO

El naturalista Joaquín Araújo. EFE/ Juan carlos Cárdenas/ARCHIVO

El naturalista y divulgador Joaquín Araújo publica ‘Ética y estética ecológicas’, su libro 108 como autor individual, que es una «respuesta de desobediencia esencial con un componente moral» al modelo económico actual que pretende devolver «el amor a la naturaleza».

Este libro recoge un “código de valores diametralmente diferente” al desarrollo energético y de relaciones económicas imperante en la sociedad, señala Araújo en entrevista con Efeverde.
Porque “no dejamos títere con cabeza” en la sociedad actual, “tanto en las relaciones de género como con las otras culturas, razas y con nuestro pasado”, señala.

Relación con la naturaleza

La relación con la naturaleza actualmente es tan diferente que es como “hacer la guerra a alguien, es la antípoda absoluta, nuestra civilización le hace la guerra a la naturaleza”.
“Evidentemente, no todos los ecologistas, ni todos los naturalistas lo entienden igual”, explica Araújo, pero “en vez de hacerle la guerra, algunos le hacemos el amor a la naturaleza, lo que nos lleva al eslogan de los hippies…”
Lo dice quien se llama campesino, que publica otro libro en los próximos días y tiene otro en imprenta, que figura como coautor en otros 12, ha participado en otras 59 publicaciones, y que está inmerso en el rodaje de una película.

Ética ecológica

Los que “practicamos la ética ecológica, mantenemos relaciones sentimentales con lo vivo, nos parece fascinante vivir, contemplar la vida”, añade, “contrariamente a los principios de la religión monoteista judeo cristiana que empieza por considerarnos una anomalía” y culpables desde el nacimiento hasta la muerte.
Pero la inocencia se “incrementa en el contacto con la naturaleza”, contrariamente a la maldición que se le echa encima, acusándola de “madrastra malévola” por los pocos accidentes que provoca, asegura Araújo.
La naturaleza tiene en sus códigos de actuación la muerte, pero lo más importante es la vida y por cada accidente que hay en la naturaleza, los seres humanos han matado a diez de forma violenta, asevera.

Producto Exterior Bello (PEB)

Es bastante “estúpido” considerar que la naturaleza es una fuerza que nos está fastidiando, sostiene, y anima a apreciar el Producto Exterior Bello (PEB) porque “nuestros paisajes no merecen la indiferencia”, no está en los balances económicos ni de contabilidad, asegura, pero “no todo puede depender del Producto Interior Bruto (PIB)”.
Lo sostiene quien dice trabajar “más horas con el azadón en la mano, porque soy campesino”, que con la pluma, la cámara o el micrófono.
Porque procedemos de procesos y el único tiempo verbal en la naturaleza es el gerundio, escribe, pero “cuando vives en contacto con la naturaleza, entiendes lo que “son los ciclos, la circularidad de la ahora famosa economía circular”.

El esplendor del suelo

“El reloj miente, pero la primavera no”, señala Araújo, y asegura que el suelo tampoco, porque como dice el autor mencionando a George Sand (pseudónimo de la escritora francesa Amantine, Aurore Lucile Dupin), en él “está el verdadero mundo del esplendor”.
El suelo es el “lugar más vivaz del planeta”, dice, porque es más punto de encuentro que el aire, en él no solo concurren los cuatro elementos básico, el sol y su energía, el agua, el aire y los componentes minerales de la tierra, sino que en el primer palmo de la tierra hay mucha fertilidad, que es el futuro de la humanidad.
Y lo manifiesta quien asegura que los proyectos mineros a cielo abierto que se proyectan en España, solo provocan impactos sobre el paisaje y responden a “la especulación” porque los rendimientos de esa minería “no queda en lo local”. EFEverde

https://www.efeverde.com/noticias/joaquin-araujo-codigo-etico-ecologico/