Medina Sidonia o la Historia como excusa

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Medina Sidonia o la Historia como excusa

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La localidad gaditana sorprende con su imponente patrimonio histórico, que va en paralelo con sus afamados productos de repostería. Una calzada romana, un castillo medieval y un Alcázar árabe conviven en una población empeñada en poner en valor sus tesoros

Francisco J. Jiménez

15/01/2015

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Hay pueblos que tienen encanto y que sólo por ello merecen una visita. No es el caso de Medina Sidonia. Esta población gaditana tiene mucho más que encanto. A los que todavía no la conozcan les puede sorprender por conjugar el embrujo de sus callejuelas y cuestas con un valor histórico inesperado. Excusas perfectas para darle mucho protagonismo.

En invierno es famosa por su Belén viviente y por su dulces. Pero Medina es mucho más que eso. Basta con pasear por su casco histórico para saber que estamos ante un ejemplo de fusión cultural. En una simple mañana se puede tomar contacto con restos de la Edad del Bronce, con una calzada romana, con un castillo medieval y con un Alcázar árabe.

Y eso, en algunos casos, pasa inadvertido para el visitante de localidades cercanas, que llega básicamente para disfrutar de sus famosas especialidades del universo de la repostería en forma de alfajores o amarguillos.

“Medina es una de las ciudades con mayor patrimonio histórico de la provincia de Cádiz. Tiene un conjunto arqueológico impresionante, tres puertas, cloacas romanas del siglo I… Lo estamos intentando divulgar y está llegando a la gente”, comenta uno de los guías turísticos de la ciudad.

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Medina cuenta con tres puertas, que forman parte de las murallas de la época musulmana: el arco de Belén, el arco de la Pastora y la Puerta del Sol. El arco de Belén es una de ellas y aunque se aprecia que ha sufrido varias reformas, no pierde la trascendencia por dar paso a otros edificios emblemáticos, como las Caballerizas del Duque o la imponente Iglesia Santa María Mayor la Coronada, un templo gótico renacentista que impresiona.

Pero más allá de la evidente riqueza patrimonial de la ciudad, lo que engancha de Medina es el crisol de culturas que encierra y la humildad con que alberga elementos históricos tan valiosos como el conjunto arqueológico de las cloacas romanas. Tienen muy claro en esta localidad gaditana que deben poner en valor esos tesoros y llama la atención el despliegue de personal para atender a los turistas, que disfrutan a primeros de diciembre de unas jornadas de puertas abiertas que son ya una tradición.

También se ha convertido en un clásico el Belén Viviente, con el que la ciudad se convierte en un escenario perfectamente organizado y donde cada vecino sabe cuál es el papel que debe desempeñar. Un ‘Bienvenido míster Marshall’ en el que nadie pasa de largo. Los visitantes tienen que echarle paciencia y esperar largas colas para entrar en ese recorrido laberíntico en el que no faltan las escenas más pintorescas de esta tradición navideña.

Y siempre con el denominador común de ofrecer una imagen de ciudad perfectamente afinada para que nada falle en el desfile continuo de turistas, que llegan con una idea y que se marchan con la sensación de que deben volver para terminar de descubrir todo lo que encierra Medina.

Además, es un referente en el turismo relacionado con los espacios naturales porque la población linda con el parque natural  Los Alcornocales, el tercero en extensión de los espacios naturales protegidos existentes en Andalucía. El turismo sostenible también es, pues, otro de los alicientes si el viajero decide apostar por Medina Sidonia.

En ese caso es recomendable la ruta de los puentes romanos, que discurre por la primera parte del tramo II del Corredor Verde Dos Bahías, hasta el Puente de los Tres Ojos, que coincide también con la vía pecuaria Cañada Real de Algeciras. Durante el recorrido por lo que fue calzada romana se puede disfrutar de numerosos vestigios romanos como la Torre-Ermita de los Santos Mártires que fue una antigua casa romana de origen visigodo, el Puente de la Hoya sobre el arroyo de la Esparraguera o el Puente de los Tres Ojos sobre el arroyo del Yeso..

“Vine a Medina hace años pensando que era un pueblo ideal para el descanso, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que incita a todo lo contrario, a conocer su historia y a recorrer sus montes. Eso le pasa a la mayor parte de la gente que viene a esta tierra”, comenta Aitor, un vendedor ambulante de origen vasco que ha quedado prendado con la idiosincrasia de esta tierra.

http://www.eldiario.es/andalucia/pasaporte/Medina-Sidonia-crisol-cultural-alcance_0_346116402.html

La vida de La Janda pasa por La Breña

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Un compendio de pinares, marismas, acantilados y playas para 5.000 hectáreas Un ave en peligro de extinción, como es el Ibis Eremita, habita en el parque

MANUEL GALVÍN SERRANO CÁDIZ | ACTUALIZADO 02.01.2015

Más al sur de la provincia, otro de los parques más emblemáticos ha llegado al cuarto de siglo entre idas y venidas de generaciones. Es la Breña y sus marismas las que han ofrecido a La Janda un toque más de diversidad con sus 5.000 hectáreas de parque. Entre playas, dunas, marismas, rocosos acantilados y bosques crece este pequeño paraje natural entre los pueblos de Vejer y Barbate. Pese a ser más menudo que otros enclaves de similares características de la provincia, sus variantes ecológicas son mayores para albergar especies diferentes y en amenaza, como es el caso del Ibis Eremita.

“La Breña es un parque pequeño y accesible en cuanto a comunicación e ideal para familias. No tiene grandes cuestas ni pérdidas, está bien comunicado. Es un pinar litoral con un uso público considerable”, explica Antonio Gómez, director del parque. Según los cálculos de la Junta, al año visitan La Breña unas 50.000 personas. Los pinares y la zona terrestre constituyen el 77% del total del parque, además es un punto idóneo para la práctica de actividades deportivas. Tanto es así que es referente mundial en el deporte de orientación, para ello cuenta con dos circuitos habilitados. “Los campeones del mundo de este deporte vienen aquí a entrenarse”, asegura Gómez.

Otro de los hitos en la historia de La Breña ha sido la recuperación unas marismas que lo ha hecho más diverso si cabe. Unos humedales que dejaron de existir por malas prácticas sobre el entorno. Por entonces, se acometió una inversión de seis millones de euros para aprovechar “unas marismas abandonadas por antiguas acuiculturas para hacer actividades relacionadas con la propia acuicultura. La transformación ha sido positiva en cuanto a modelo de explotación”, sentencia Gómez. “Se elaboró un plan de desarrollo por los años 80 que cambiaron las marismas para acuicultura y nunca se puso en práctica y durante 20 años ha estado el terreno degradado y ahora se han recuperado con una tecnología mas moderna e integrando factores medioambientales”, puntualiza el director. La empresa que explota dichas granjas marinas emplea a 80 personas de Barbate, lo que convierte a las marismas en una de las principales fuentes de trabajo de la castigada localidad.

Por otro lado, la Administración fija sus esfuerzos en la protección de la franja marina. La franja está ahora en vía de desarrollo y supone una cuarta parte del parque con 1.152 hectáreas. “Se extiende una milla frente al tajo y se encuentra protegida; en este lugar no se puede construir nada. Puede destinarse a la pesca deportiva, al ser tan cerca de la costa no se puede destinar a una pesca mayor”, aclara.

Por último, uno de los elementos diferenciadores de La Breña es la presencia de una colonia de Ibis Eremita. Un ave en peligro de extinción que se encuentra entre las diez más amenazadas del mundo. Esto hace que haya un repunte en el turismo ornitológico que tiene como objetivo ver esta colonia singular de pájaros. En colaboración con el Zoo de Jerez, la Junta trabajó en la recuperación de esta especie con su cría en cautividad y su posterior puesta en libertad en la comarca de La Janda. Los ejemplares reproductores anidan en la Barca de Vejer y se mueven por el entorno de La Breña. El otro único lugar del mundo donde habita el Ibis Eremita es en Marruecos. José Manuel López, jefe del departamento de biodiversidad de la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de Cádiz, cuantifica en 80 ejemplares los que sobrevuelan los pastizales y acantilados del parque, un 25% del total de la población reproductora mundial. Su grado de amenaza es superior a la del lince y el águila imperial ibérica”, advierte con preocupación sobre el futuro del ave.

http://www.diariodecadiz.es/article/provincia/1931327/la/vida/la/janda/pasa/por/la/brena.html