CÁDIZ POR EL CLIMA

¡RECLAMEMOS COMPROMISOS FIRMES Y MEDIDAS URGENTES DE ACCIÓN CLIMÁTICA A TODAS LAS ADMINISTRACIONES!

Coincidiendo con la celebración de la Cumbre del Clima en Dubái, numerosas organizaciones sociales de todo el mundo se están movilizando para arrancar de los mandatarios compromisos urgentes, contundentes y efectivos para combatir el Cambio Climático, una de las mayores amenazas a la que se enfrenta la humanidad. La situación actual de Emergencia Climática es ya una realidad, con consecuencias particularmente desastrosas en nuestro territorio andaluz.

Tenemos un margen de actuación muy estrecho para poder amortiguar los impactos del Cambio Climático, por lo que la presión ciudadana es inaplazable, de forma que todas las administraciones se comprometan en aplicar cuatro tipos de medidas:

1) La mitigación del Cambio Climático (reducción de las emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono y de los demás gases de efecto invernadero GEI).

2) La adaptación a los efectos más adversos del Cambio Climático, reduciendo la vulnerabilidad de las personas y de los ecosistemas.

3) El acceso universal a una energía segura, limpia y a precios asequibles.

4) La información, sensibilización y el impulso de la participación de la ciudadanía.

Si la humanidad no cambia de rumbo, acelerando la eliminación de los combustibles fósiles y construyendo economías resilientes frente al Cambio Climático y que sean bajas en carbono, perderemos la oportunidad de limitar el calentamiento a 1,5 °C durante este siglo. Actualmente, más de 3.000 millones de personas son vulnerables a los impactos del cambio climático, y este número aumentará rápidamente con el incremento de las temperaturas.

Necesitamos redoblar urgentemente los esfuerzos para ayudar a las personas y la naturaleza a adaptarse a un mundo en calentamiento, e implementar soluciones climáticas que ya están disponibles en todos los sectores y pueden reducir las emisiones a más de la mitad para 2030. La COP 28 debe ser el momento en el que el mundo se reúna para enfrentar el desafío del cambio climático y cumpla con las personas y la naturaleza, reforzando la protección de los derechos humanos y de los ecosistemas como parte central de la agenda climática.

La Ley 8/2018 de Medidas frente al Cambio Climático y para la transición hacia un nuevo modelo energético en Andalucía obliga a todos los ayuntamientos a elaborar y aprobar planes municipales contra el Cambio Climático: exigimos a los ayuntamientos que cumplan esta obligación legal. Asimismo, reclamamos de la Junta de Andalucía que pongan en marcha medidas firmes de reducción de emisiones y se deje de mostrar un simple postureo.

La eliminación de los combustibles fósiles debe producirse en sinergia con la protección, la restauración y la mejora de la gestión de los ecosistemas desde un enfoque basado en los derechos humanos. Las guerras, las violaciones de derechos humanos o los bombardeos a la sociedad civil, como el que está sucediendo en Gaza, provocan muertes, incrementan la desigualdad y degradan el planeta. Esta cumbre debe ser el escenario para continuar exigiendo la plena protección de los derechos humanos; no habrá justicia climática sin paz y respeto a los derechos humanos.

Tenemos una responsabilidad en que esta iniciativa se haga con el protagonismo de todas las personas y para eso hay que movilizarse. Establecer los compromisos políticos, dictar las normativas y desplegar los recursos necesarios para garantizar reducciones de gases de efecto invernadero, requiere de una fuerte presión de la ciudadanía.

Por todo ello, llamamos a los gaditanos y las gaditanas a que se sumen a este trabajo colectivo para asegurar un futuro de progreso y de convivencia entre naturaleza y sociedad.

Soluciones y no declaraciones

Manifiesto
«Nosotras, las personas afectadas por el cambio climático nos levantamos y manifestamos por nuestra vida en un entorno digno y sano. Exigimos a los gobiernos locales, autonómicos, nacionales e internacionales que cumplan con su deber de proteger la vida y el futuro de todas las personas. Exigimos una respuesta suficiente y adecuada contra la crisis climática que atravesamos, a través de una transformación sin precedentes que ponga en el centro a las personas, la ciencia, la salud, la reducción de las desigualdades y la justicia climática…»

Alianza por el Clima

https://alianza-clima.blogspot.com/2023/11/LlamamientoAfectadasXClima.html

Stop Comercio Invasoras

LIFE INVASAQUA lanza la campaña “Stop Comercio Invasoras” apoyada por entidades de España y Portugal

LIFE INVASAQUA lanza la campaña “Stop Comercio Invasoras” apoyada por entidades portuguesas y españolas para un comercio responsable de especies exóticas, coincidiendo con el inicio de las compras navideñas.

Las ventas online han aumentado exponencialmente en las últimas décadas, al igual que el comercio electrónico de especies exóticas de fauna y flora. Muchas de estas especies, a pesar de no estar listadas en catálogos y normativas, tienen un potencial invasor que puede generar impactos sobre el medio ambiente y la biodiversidad, los sectores económicos y la salud humana. Además, aunque es ilegal, todavía es posible encontrar especies exóticas invasoras a la venta en ciertos mercados electrónicos. Todo esto revela la necesidad de desarrollar herramientas que ayuden a prevenir la llegada de especies exóticas invasoras a través del comercio electrónico.

Para ello, el proyecto LIFE INVASAQUA ha publicado un código de conducta y buenas prácticas que tiene como objetivo advertir sobre la compraventa de especies invasoras de fauna y flora, promoviendo una serie de recomendaciones que ayuden a minimizar los riesgos del comercio electrónico como medios de introducción de flora y fauna invasoras.

La campaña “Stop Comercio Invasoras” pretende hacer llegar recomendaciones y buenas prácticas a todos los sectores implicados, tanto comerciantes como consumidores. 

Código de conducta y otros materiales

El Código de Conducta de Comercio Electrónico de Fauna y Flora Exótica Invasora y su tríptico asociado están disponibles en castellano y en portugués.

Utiliza los recursos gratuitos que ponemos a tu disposición, comparte y difunde.

Código de Conducta:  enlace

Tríptico: enlace

El coronavirus nos obliga a reconsiderar

El coronavirus nos obliga a reconsiderar la biodiversidad y su papel protector

Fernando Valladares

Fernando Valladares es doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente es profesor de investigación en el CSIC y profesor asociado de la Universidad Rey Juan Carlos, en Madrid.

Mientras la OMS nos pide prepararnos para escenarios catastróficos que se avecinan con el coronavirus y nuevos virus que están por llegar, los científicos recordamos que lo mejor es rodearnos de ecosistemas saludables, funcionales y ricos en especies.

Las pérdidas de biodiversidad están en niveles sin precedentes, según la ONU.

Aturdidos por las medidas que trae consigo el estado de alarma y buscando un hueco para poder hacer ejercicio (más imprescindible que nunca para mantener un cierto equilibrio existencial) mientras apoyamos la escolarización en casa, teletrabajamos y tratamos de mantenernos informados, no podemos dejar de alucinar con un escenario nuevo e increíble. En general, en estas semanas las decisiones políticas de nuestro Gobierno se están basando en información científica. Nos frotamos los ojos. ¿Qué pasa? Certificar que algo así está ocurriendo nos asusta: ¡cómo será el monstruo al que nos enfrentamos, si han tenido que llamar a la ciencia!

Si seguimos el refrán según el cual nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, en plena crisis del coronavirus deberíamos acordarnos más que nunca de la biodiversidad. Diez años atrás la ciencia revisó y comprobó el papel protector de la biodiversidad ante virus parecidos e incluso mucho más peligrosos que el coronavirus. Una única especie, Homo sapiens, está haciendo desaparecer la biodiversidad global: estamos amenazando ya a más de un millón de especies. Esto es tan preocupante como paradójico, ya que a los múltiples beneficios de la biodiversidad se suma uno clave, especialmente en estos momentos: nos protege de enfermedades infecciosas. La existencia de una gran diversidad de especies que actúan como huésped limita la transmisión de enfermedades como el coronavirus o el Ébola, sea por un efecto de dilución o de amortiguamiento. Más del 70% de las infecciones emergentes de los últimos cuarenta años han sido zoonosis, es decir, enfermedades infecciosas animales que se transmiten al ser humano. Con frecuencia, en estas zoonosis hay varias especies implicadas, con lo que cambios en la diversidad de animales y plantas afectan a las posibilidades de que el patógeno entre en contacto con el ser humano y lo infecte. El efecto protector de la biodiversidad por dilución fue planteado por Keesing y colaboradores en 2006 y demostrado unos años más tarde por Johnson y Thieltges. El efecto de amortiguamiento de la biodiversidad en el contagio de patógenos al ser humanos se demostró para el caso del virus del Nilo y la diversidad de aves hace más de quince años.

Con la simplificación a la que sometemos los ecosistemas, eliminando especies y reduciendo procesos ecológicos a su mínima expresión, estamos aumentando los riesgos para la salud humana a gran escala. Virus del Nilo, gripe aviar, fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, virus del Ébola, enfermedad por virus de Marburgo, fiebre de Lassa, coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), síndrome respiratorio agudo grave (SRAG), virus de Nipah, enfermedades asociadas al henipavirus, fiebre del Valle del Rift, virus de Zika y muchas enfermedades más son zoonosis que figuran en la lista de enfermedades prioritarias, establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018. Esta lista de la OMS incluye una inquietante enfermedad X, una epidemia internacional muy importante debida a un patógeno todavía desconocido pero que sin duda aparecerá. Todo esto forma parte y es consecuencia del cambio global, es decir, de la injerencia voluntaria e involuntaria, directa e indirecta, del ser humano en los sistemas naturales del planeta.

Hasta ahora, prácticamente la única conexión que se ha hecho entre el coronavirus y la ecología o el medio ambiente ha sido la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero. Se ha visto que en sólo tres semanas China ha reducido las emisiones en 150 millones de toneladas de CO2 lo que supone el 25% de sus emisiones, el 6% de las emisiones globales del planeta, y equivale a lo que emite toda la ciudad de Nueva York en un año. Es una buena (aunque efímera y anecdótica) noticia en relación al cumplimiento del Acuerdo de Paris en materia de cambio climático. Tan efímera y anecdótica que se está viendo que en realidad a medio y largo plazo la crisis del coronavirus va a poner más difícil descarbonizar la economía tras las reacciones de las compañías aéreas. Sin embargo, la conexión más relevante es precisamente la contraria. No es tanto cómo el coronavirus afecta a los ecosistemas y al medio ambiente sino como estos afectan al coronavirus. Se nos olvida la importante labor protectora ante infecciones, epidemias y pandemias que juega una naturaleza bien conservada. Tiene que ocurrir una catástrofe para que algunos traigamos la hemeroteca y escarbemos entre la literatura científica otra vez y encontremos razones más allá de la ética para conservar la biodiversidad.

Muchos ven en la ganadería, agricultura y avicultura intensivas, así como el creciente mercado y consumo de animales exóticos, la causa del actual brote epidémico y de otros previos como el SARS-CoV en 2002, la gripe aviar (H5N1) en 2003, la gripe porcina (H1N1) en 2009, el MERS-CoV en 2012, el ébola en 2013 o el Zyka (ZIKV) en 2015). La extensión de monocultivos genéticos de animales domésticos, por ejemplo, elimina cualquier cortafuego inmune que pueda estar disponible para ralentizar la transmisión. Los tamaños y densidades de población elevados aumentan las tasas de transmisión. Además, las condiciones de hacinamiento deprimen la respuesta inmune. El alto rendimiento, parte de cualquier producción industrial, proporciona un suministro de susceptibles que es renovado continuamente y que es el combustible para la evolución de la virulencia. En otras palabras, el agronegocio está tan centrado en las ganancias que la selección de un virus que podría matar a millones de personas se considera un riesgo aceptable. Para reducir la aparición de nuevos brotes de virus, la producción de alimentos tiene que cambiar radicalmente. La autonomía de los agricultores y un sector público fuerte pueden frenar los problemas ambientales y las infecciones descontroladas. Es muy conveniente introducir diversidad en las variedades de ganado y cultivos en una reestructuración estratégica, tanto a nivel de granja como regional.

Comer animales salvajes es para muchas regiones del planeta la única opción alimenticia. Pero ello conlleva riesgos muy graves para la salud de la humanidad como estamos viviendo con la crisis del coronavirus y como vivimos, por ejemplo, con el Ébola y los murciélagos o el SARS y las civetas. Además, la biodiversidad nos protege de infecciones, lo supimos hace años con el virus del Hanta por ejemplo. Hay que encontrar un nuevo equilibrio global entre comer y proteger animales salvajes porque en ambas cuestiones nos va la vida.  

Por desgracia, las primeras especies en desaparecer de los ecosistemas son las que más reducen la transmisión de patógenos. Se vio con el virus del Nilo y la pérdida de biodiversidad de aves, con el síndrome pulmonar por hantavirus y la desaparición de pequeños mamíferos, y con la enfermedad de Lyme. En este último caso, la desaparición de zarigüeyas (marsupiales americanos vulnerables) y la supervivencia de especies como el ratón de pies blancos favoreció la transmisión del patógeno a humanos.

No sólo la biodiversidad nos protege de los virus. Los ecosistemas estables y funcionales lo hacen en general y de múltiples formas. Pero la función protectora de los ecosistemas se está debilitando con el cambio climático. Es particularmente preocupante en este sentido la pérdida de hielo y de suelos congelados. Con el calentamiento global los hielos, simplemente, se funden y al hacerlo liberan todo tipo de gases, muchos de ellos con un potente efecto invernadero. Además de gases, liberan virus. La fusión de un glaciar chino ha liberado 33 especies de virus, 28 de ellas completamente desconocidas para la ciencia y con potencial de infección a humanos. La fusión de los suelos permanentemente congelados (permafrost) de las zonas boreales está liberando virus y bacterias muy peligrosos para el ser humano tal como se vio por ejemplo hace unos años con los brotes de Ántrax en Rusia. Se teme que no sean casos aislados: se han descubierto fragmentos de ARN del virus de la gripe española de 1918 en cadáveres enterrados en fosas comunes en la tundra de Alaska y se piensa que cepas virulentas de viruela y peste bubónica están también enterradas en Siberia.

El calentamiento global y otras formas de alteración de los ecosistemas como la minería, están exponiendo y reactivando bacterias resistentes a antibióticos y virus antiguos potencialmente peligrosos para nuestra salud.

Nota: Seguimos advirtiendo que el término “zoonosis” (contagio de enfermedades de los animales a los humanos) está superado hoy día, en la actualidad se está utilizando el concepto de “enfermedades compartidas” por ser más real y preciso, pues también los humanos pueden trasmitir enfermedades a los animales.

Esta carta cuenta con el respaldo y apoyo de

Estrechando lazos

Carta abierta de apoyo al sector agrícola, ganadero y pesquero local y sostenible ante la crisis sanitaria del COVID-19

Greenpeace lanza esta carta abierta para apoyar a la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca que, en general y también en el marco de la actual crisis sanitaria, se están viendo duramente perjudicadas, en beneficio de las grandes superficies.

Esta carta cuenta con el respaldo y apoyo de

Entidades:
ADEGA – Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza; Algarbía en Transición; ANA – Asociación Amigos de la Naturaleza; APAEMA; ARGEOL; ASiA – Associació Salut i Agroecología; Aso. Eco Sierra de Alcaraz Tierra Verde; ASOAR_ARMEGA; Asociación Bee Garden; Asociación de Agricultura Regenerativa; Asociación de Pescadores Artesanales del Cabo de Gata (Pescartes); Asociación del Sector Primario Extremeño; ASOCIACIÓN ECOCOLMENA ESPAÑA; Asociación Galega de Apicultura; Asociaciòn Guadalhorce Ecològico; Asociación Libere Educación y Desarrollo; Asociación Pola Defensa da Ría; Asociación Somos Sierra Norte de Sevilla; ASOCIACIÓN VALOR ECOLÓGICO, ECOVALIA; Asociación Vida Sana; Associació de dones del Món Rural.Pageses i ramaderes de Catalunya; Bionekazaritza; Carro de Combate; CEAV (CONFEDERACIÓN ESTATAL DE ASOCIACIONES VECINALES); Confederació de Cooperatives de Catalunya; Consejo de Agricultura y Alimentación Ecológica de Euskadi (Ekolurra); Cooperactivas Red; Cooperativa de pescadores de San Cristóbal, s.l.; Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG); Coordinadora El Rincón-Ecologistas en Acción; CPAEN/NNPEK; ECO-AGRICULTURA MARJALA; Ecologistas en Acción; Ecologistas en Acción de Sanlúcar de Barrameda; Ecoloxistas en Acción Galiza; Ecosol. Coop. consumo agroecológico; EHNE Bizkaia; EHNE Gipuzkoa; EHNE Nafarroa; El Brot SCCL; ETXALDE Nekazaritza Iraunkorra; Federació d’Ecologistes en Acció de Catalunya; Federación Española de Ingeniería Sin Fronteras; Federación Española de la Dehesa; FODESAM; Fundación Entretantos; Fundación Lonxanet para la pesca sostenible; Fundación Savia; Garúa S. Coop. Mad.; GECEN; Germinando; Greenpeace; Grup d’Estudi i Protecció dels Ecosistemes Catalans – Ecologistes de Catalunya; Grupo de consumo local El Semillero; Hogar sin Tóxicos; INTERECO; l Enllaç de l ebre; ¡La Colmena Que Dice Sí!; La Ortiga, Cooperativa de Consumo Ecológico de Sevilla; La Xarxeta. Xarxa de pageos i pageses agroecoligics de Catalunya; LANDARLAN INGURUMEN ELKARTEA; Low Impact Fishers of Europe (LIFE); Mercado Social de Madrid; Mercao Social La Rendija; Naturkon Gipuzkoa; Paisaje, Ecología y Género; Plataforma por la Ganadería Extensiva y el Pastoralismo; Plataforma Salvemos la Vega-VegaEduca; REAS Red de redes de Economía Alternativa y Solidaria; Red Agroecológica de Cádiz; Red Agroecológica de Lavapiés; Red Canaria de semillas; Red de Consumo Ecológico de Mijas; Red de Semillas “Resembrando e Intercambiando”; Sakana Garapen Agentzia; Simiente Disidente; Sindicato Labrego Galego (SLG); Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE); Surcos Urbanos; Unió de Pagesos; Unión Agroganadera De Álava (UAGA); Unión de Pequeños Agricultores (UPA); Universidad Rural Paulo Freire Sierra de Huelva; Vuelta al Campo; Xarxa De Consum Responsable; XES (Xarxa d’Economia Solidària)

Empresas productoras:
Abella Lupa SAT; Agro Can Genover – Biograssfed; Aula Bee Garden Málaga; Catanostrum; dLana; Ecotros; Granja agroecológica deCorral; Granny & Granny SL; La Güerta Ciclista; La reina Extremeña; La Vall de la Casella, Coop. V.; Pesquerias Lanza s.l; Quesería El Palacio; Remediu rural; Sambucus; Viviendo en el Campo

Productores a título individual:
Alfons Domínguez; Ana Mendive Iguaz; Andrés Góngora Belmonte; Conchita Pfitsch; Estefanía Ortas de Haro; Francisco José Millán; Guillem Orfí Verd; Ignacio Hernandez de la Cal; Leticia Toledo Martín; Luis Alberto Lentijo Herrero; Manuel García Portela; Toni Martínez Martí; Vicent Gil Monros; Victor Olivas Encarnación

Estrechando lazos

ANA apoya y es una de las entidades firmantes de la Carta abierta titulada

Estrechando lazos

Carta abierta de apoyo al sector agrícola, ganadero y pesquero local y sostenible ante la crisis sanitaria del COVID-19

No cabe duda que la prioridad para la sociedad en este momento es superar la crisis sanitaria que estamos viviendo. Por ello, el máximo agradecimiento a todas las personas, servicios y administraciones que están dando lo mejor de sí para frenar esta amenaza.

En estos días de crisis global, nuestros pensamientos y solidaridad están con quienes, directa o indirectamente, enfrentan las consecuencias del COVID-19 y, de manera muy especial, con aquellas personas y comunidades que son más vulnerables. Uno de los mejores valores comunes que tenemos como sociedad es nuestra capacidad de amabilidad colectiva hacia los demás y hacia nuestro planeta.

Por este motivo, y ahora más que nunca, necesitamos la calidad y cercanía de los productos del sector agrícola, ganadero y pesquero que trabaja en armonía con el planeta. Y queremos que os sintáis queridos y apoyados por la sociedad.

La naturaleza nos protege y nos da de comer. La pequeña y mediana agricultura y ganadería así como la pesca artesanal de bajo impacto, con un fuerte vínculo territorial, cuidan de la naturaleza, garantizan el suministro de alimentos y también un mundo rural vivo, fijando la población en el territorio.

Ante la actual crisis sanitaria, nos damos cuenta de lo realmente importante: las personas, la salud pública, el cuidado del planeta, la alimentación, el agua, el aire… las relaciones humanas y sin duda, más que nunca, la cooperación. Todas las personas juntas podemos superar esta pandemia, pero también la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad, la emergencia climática y la destrucción de la biodiversidad. Sin un sector agrícola, ganadero y pesquero fuerte, sostenible, de cercanía y valorado por la sociedad no lo podemos hacer.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) las granjas familiares representan más del 90% de todas las explotaciones agrícolas del planeta y producen el 80% de los alimentos del mundo en términos de valor económico. Por otro lado, el 90% de la pesca es de pequeña escala, y abarca la mitad de las capturas en los países empobrecidos. Sin embargo, las desigualdades son también acuciantes. Por ejemplo, las mujeres suponen casi el 50 por ciento de la mano de obra agrícola, pero sólo poseen el 15% de las tierras agrícolas.

La agricultura fue, hasta la década de los 60, el soporte principal de la economía a nivel del estado español, pero actualmente emplea sólo alrededor del 6% de la población activa. En todos los ámbitos, son la pequeña y mediana agricultura y ganadería y la pesca artesanal las que más se ven afectadas por los Tratados de Comercio e Inversión y la desregulación del mercado, que imponen un modelo cada vez más industrializado y subyugado a los oligopolios y fluctuaciones de los mercados, donde no se garantiza un precio justo para las personas productoras. Ante una demanda cada vez mayor por parte de la población de alimentos saludables y sostenibles hay sectores que emergen y deben ser apoyados. Por ejemplo, la producción ecológica, la ganadería extensiva y la pesca artesanal de bajo impacto.

Sin embargo, vemos cómo, en estos días, ante una crisis sanitaria, la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca, así como aquellos sectores que a pequeña escala transforman y distribuyen los alimentos, son los principales perjudicados, cuando también pueden aportar bienes de primera necesidad protegiendo a su vez el entorno, algo que nos permitirá ser resilientes y enfrentarnos a otras crisis, cuando ésta esté superada. En particular, la dependencia cada vez mayor de la gran distribución alimentaria está poniendo en peligro el modelo de producción agroecológico y más sostenible social y ambientalmente.

Sus principales canales de distribución de alimentos se cierran o se ven tocados casi de muerte. Es prioritario garantizar su funcionamiento, por las personas que viven de este sector, para que todas las personas sigamos pudiendo tener alimentos de calidad y sostenibles en nuestros platos, para garantizar el cuidado de la Naturaleza y un mundo rural vivo.

Es responsabilidad de los Estados garantizar el Derecho a la alimentación y nutrición adecuadas y los derechos de las personas productoras, más aún en momentos de emergencia. Se necesitan cambios profundos en nuestros patrones de consumo y en el modelo agroalimentario y, para ello, hace falta un apoyo decidido con políticas públicas.

Las entidades firmantes demandamos:

– Desarrollar e implementar un entorno normativo propicio (incluyendo políticas e instrumentos de regulación de los mercados, inversiones y marcos institucionales integrales y coherentes, compra pública, etc.) que apoye la agricultura y ganadería de pequeña y mediana escala, así como la pesca artesanal, para que se garantice su actividad tanto en estos momentos de crisis sanitaria así como en el futuro;

Apoyar a la juventud y a las mujeres de las zonas rurales, permitiéndoles acceder a los activos productivos, los recursos naturales, la información, la educación, los mercados y a participar en los procesos de formulación de políticas, para así mantener estas actividades en un futuro y crear empleo;

Apoyar, de forma decidida, la llegada de alimentos ecológicos, locales y saludables a la población, y en particular a quienes más los necesitan;

Fortalecer las organizaciones agrícolas, ganaderas y pesqueras y sus capacidades para generar conocimientos, transmitir saberes y vincular el conocimiento local específico (tradicional) con nuevas soluciones;

Mejorar los medios necesarios a la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca y reforzar su resiliencia frente a múltiples y nuevos peligros con el acceso a servicios sociales y económicos básicos, así como facilitar y promover la diversificación de la producción para reducir los riesgos y aumentar los beneficios económicos;

Promover, tanto ahora como para un futuro, el acceso a los mercados de manera prioritaria a todos aquellos productos que provengan de una producción local y sostenible. Asimismo, es necesario promover la transformación artesanal de productos con criterios comunes en materia higiénico-sanitaria para una comercialización en canales cortos y venta directa;

Generar políticas públicas y un apoyo económico suficiente para dar impulso a la venta directa, circuitos cortos de comercialización, mercados tradicionales y a las iniciativas que, en este sentido, realizan las personas agricultoras y consumidoras;

Promover la sostenibilidad de la pequeña y mediana agricultura, ganadería y pesca para garantizar el derecho a la soberanía y seguridad alimentaria de toda la población mediante sistemas alimentarios resilientes frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, con acceso, gestión responsable y uso de la tierra, el agua y otros recursos naturales;

Incrementar la inversión en un modelo productivo que respete los límites planetarios, que sea justo, igualitario y permita proveer de alimentos sanos y sostenibles a todas las personas.

Desayuna como un rico y cena como un pobre

El organismo gasta energía cuando digiere los alimentos para la absorción, digestión, transporte y almacenamiento de nutrientes. Este proceso, conocido como termogénesis inducida por la dieta (TID).

Tomar un desayuno abundante en lugar de una gran cena puede prevenir la obesidad y el alto nivel de azúcar en la sangre, ya que se pueden quemar hasta el doble de calorías, según una nueva investigación publicada en el ‘Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism de la Sociedad Endocrina de Estados Unidos.

«Nuestros resultados muestran que una comida que se toma en el desayuno, independientemente de la cantidad de calorías que contiene, genera el doble de termogénesis inducida por la dieta que la misma comida consumida en la cena –explica la autora correspondiente del estudio, Juliane Richter, de la Universidad de Lübeck en Alemania–.

Este hallazgo es significativo para todas las personas, ya que subraya el valor de comer lo suficiente en el desayuno».

Los investigadores realizaron un estudio de laboratorio de tres días con 16 hombres que consumieron un desayuno bajo en calorías y una cena alta en calorías, y viceversa en una segunda ronda.

Descubrieron que el consumo idéntico de calorías condujo a un TID 2,5 veces más alto en la mañana que en la noche después de las comidas altas en calorías y bajas en calorías.

El aumento inducido por los alimentos de las concentraciones de azúcar en sangre e insulina disminuyó después del desayuno en comparación con la cena.

Los resultados también muestran que comer un desayuno bajo en calorías aumenta el apetito, específicamente para los dulces. «Recomendamos que los pacientes con obesidad y las personas sanas tomen un desayuno abundante en lugar de una cena abundante para reducir el peso corporal y prevenir enfermedades metabólicas», apunta Richter.

Dieta mediterránea, el ‘elixir’ de la juventud

Un nuevo estudio publicado en la revista Gut revela cómo adherirse a la dieta mediterránea durante 12 meses se asocia con cambios beneficiosos en el microbioma intestinal.

miércoles 19 feb 2020

El trabajo muestra que este patrón dietético impulsa las bacterias intestinales relacionadas con el envejecimiento saludable en las personas mayores, al tiempo que reduce las asociadas a la inflamación.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envejecimiento saludable es el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez.

Dado que el envejecimiento está asociado con el deterioro de las funciones corporales y el aumento de la inflamación –ambos factores relacionados con la aparición de la fragilidad–, esta dieta podría actuar sobre las bacterias intestinales para frenar el avance del declive cognitivo y la debilidad física en la vejez.

  • “Aunque sabíamos que una dieta mediterránea era buena para la salud; no conocíamos cómo su consumo modifica nuestro microbioma intestinal”, explica a SINC Paul O’Toole, uno de los autores e investigador del Instituto del Microbioma de la Universidad de Cork (Irlanda).

Investigaciones anteriores ya sugerían cómo una dieta deficiente o restrictiva –común entre las personas de mayor edad, en particular las que se encuentran en centros de atención residencial a largo plazo–, reduce la variedad y los tipos de bacterias en el intestino y ayuda a acelerar la aparición de la fragilidad.

Por ello, los autores de este nuevo estudio quisieron comprobar si una dieta mediterránea podría mantener el microbioma de las personas mayores y promover la retención o incluso la proliferación de las bacterias asociadas al envejecimiento saludable.

Los científicos analizaron el microbioma intestinal de 612 personas de 65 a 79 años, antes y después de 12 meses de comer su dieta habitual (n = 289) o una dieta mediterránea (n = 323), rica en frutas, verduras, frutos secos, legumbres, aceite de oliva y pescado y baja en carnes rojas y grasas saturadas, y especialmente adaptada a las personas mayores (dieta NU-AGE).

Los participantes que al principio del estudio eran frágiles (n=28), al borde de la fragilidad (n=151) o no frágiles (n=433) vivían en cinco países diferentes: Francia, Italia, Países Bajos, Polonia y Reino Unido.

Qué ocurre tras un año de dieta

Los hallazgos se asociaron primero con la contención de la pérdida de diversidad bacteriana. Además, con un aumento de los tipos de bacterias que antes se relacionaban con varios indicadores de reducción de la fragilidad, como la velocidad al caminar y la fuerza de agarre de la mano.

Por último, se relacionó con la mejora de la función cerebral, como la memoria; y con la reducción de la producción de sustancias químicas inflamatorias potencialmente nocivas.

Un análisis más detallado reveló que los cambios microbianos estaban asociados con un aumento de las bacterias conocidas por producir ácidos grasos de cadena corta beneficiosos y una disminución de las bacterias implicadas en la producción de determinados ácidos biliares, cuya sobreproducción está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de intestino, resistencia a la insulina, hígado graso y daños celulares.

Además, las bacterias que proliferaron en respuesta a la dieta mediterránea actuaron como especies clave, lo que significa que fueron críticas para un ‘ecosistema intestinal’ estable, expulsando a los microbios asociados con indicadores de fragilidad.

Los cambios fueron impulsados en gran medida por un aumento de la fibra dietética y las vitaminas y minerales asociados –específicamente, C, B6, B9, cobre, potasio, hierro, manganeso y magnesio–.

Los resultados fueron independientes de la edad o el índice de masa corporal, elementos que influyen en la composición del microbioma.

Si bien había algunas diferencias en la composición del microbioma intestinal de una persona, dependiendo del país de origen por ejemplo, la respuesta a la dieta mediterránea después de 12 meses era similar y consistente, independientemente de la nacionalidad.

“La microbiota es el medio a través del cual el cuerpo y la dieta interactúan, ya que una microbiota saludable producirá metabolitos y vitaminas importantes para la salud, mientras que un microbioma fragmentado está asociado con el deterioro y la pérdida de independencia de las personas”, añade O’Toole.

Relación no causal

Los hallazgos del estudio no pueden establecer un papel causal del microbioma en la salud. “La interacción entre dieta, microbioma y salud del huésped es un fenómeno complejo en el que influyen varios factores”, subrayan los autores.

“Los resultados arrojan luz sobre algunas de las reglas de esta triple interacción, varios factores como la edad, el índice de masa corporal, el estado de la enfermedad y las pautas dietéticas iniciales pueden desempeñar un papel clave en la determinación del grado de éxito de estas interacciones”, apuntan.

Así, las personas mayores pueden tener problemas dentales o dificultades para tragar, por lo que para ellos puede resultar poco práctico consumir una dieta mediterránea.

No obstante, las bacterias beneficiosas implicadas en el envejecimiento saludable podrían ser agentes terapéuticos útiles para evitar la fragilidad.

Para O’Toole, debe hacerse todo lo posible para educar a la población que envejece en el consumo de una dieta nutritiva con un alto contenido de alimentos y fibras de origen vegetal, así como para valorar otras posibles intervenciones, como la restauración de especies bacterianas asociadas con un envejecimiento saludable.

“Esta podría ser una estrategia eficaz para combatir la fragilidad y la pérdida de la función cognitiva en los consumidores de edad avanzada”, concluye el investigador.

Referencia bibliográfica:

Mediterranean diet intervention alters the gut microbiome in older people, reducing frailty and improving health status: the NU-AGE 1-year dietary intervention across five European countries. Gut doi:10.1136/gutjnl-2019-319654

Fuente: Agencia Sinc

Europa está fracasando en el control de las sustancias tóxicas

Un informe de la Environmental European Bureau (EEB) denuncia el fracaso de la regulación de las sustancias químicas en Europa, a pesar de que la Unión Europea, con su Reglamento REACH, pasa por ser la región del mundo más avanzada en el tema.

Las autoridades han encontrado que la mitad de las sustancias testadas son inseguras para sus usos actuales

A pesar del riesgo de cáncer y otros daños no se han tomado medidas sobre el 74% de las sustancias peligrosas

Los datos de la industria no fiables frenan los controles de 2 de cada 3 sustancias químicas prioritarias

Cientos de sustancias siguen sin ser testadas debido a la falta de recursos

Se han registrado alrededor decenas de miles de sustancias químicas para su uso en Europa. Las autoridades nacionales han dado prioridad a 352 de esas sustancias para realizar un análisis de su seguridad en profundidad. De las 94 sustancias controladas hasta ahora, casi la mitad , esto es 46 sustancias (49%) se consideraron inseguras para su uso comercial actual, según una revisión de los registros oficiales realizada por la Environmental European Bureau (EEB). Los agentes juzgaron que tales sustancias eran un peligro para las personas o el medio ambiente debido a sus propiedades nocivas en combinación con el uso en productos de consumo y otros productos, y que es necesaria una acción protectora. Sin embargo, según los registros, aún no se han tomado medidas para controlar el 74% (34) de las sustancias problemáticas controladas desde 2012. Las razones de la inacción no están claras, pero pueden deberse a la falta de recursos, dijeron las ONG.

La industria está produciendo legalmente millones de toneladas de esas 46 sustancias peligrosas cada año, sin que sean debidamente controladas. Sustancias que han sido listadas por primera vez por las ONGs incluyendo los nombres de las empresas que las emplean.

La exposición a estas sustancias es probable que esté causando cáncer, problemas de fertilidad u otros impactos sanitarios, o generando una seria contaminación ambiental. Pero sus riesgos no han sido identificados o prevenidos antes debido a la falta de recursos,  dificultades a la hora de seleccionar prioridades y la más baja demanda de datos que existía con anterioridad de 2010, entre otras razones.

Entre las 46 sustancias figura el Bisfenol A, que se encuentra en muchos plásticos y materiales en contacto con alimentos, y está presente en la orina y la sangre de casi todos los seres humanos. La exposición a dosis bajas se asocia con abortos espontáneos, disminución del peso al nacer, disfunciones sexuales y reproductivas, cáncer de mama y próstata, alteraciones en la actividad del sistema inmunitario, obesidad, o efectos en el desarrollo cognitivo y conductual en niños pequeños. Los reguladores concluyeron que era necesaria una acción fuerte.

El programa de controles por parte de los funcionarios de los Estados Miembros de la UE,  conocido como CoRAP (Community Rolling Action Plan ), no está funcionando debidamente, con solo 96 de los 352 casos (21%) completados hasta diciembre de 2018. Esto se debe en gran parte a que las compañías químicas proporcionan información inadecuada a los funcionarios. Las empresas están obligadas por la legislación de la UE a proporcionar datos de seguridad de alta calidad. Cuando lo hacen, los casos se resuelven dentro de un año. Pero los agentes tuvieron que ordenar a las empresas que proporcionasen más datos en el 64% de los casos desde 2012, según los registros. Las empresas generalmente respondían rápidamente a las solicitudes. Pero una vez activado, el proceso de solicitud y revisión de datos suele tardar entre 7 y 9 años en concluir. Después, generalmente, se requieren otros 5 a 7 años para que los funcionarios tomen medidas para controlar una sustancia, lo que podría incluir una prohibición. Por lo tanto, una vez que los funcionarios sospechan que una sustancia no es segura para los usos actuales y la priorizan para su evaluación, podría ser utilizada legalmente para fabricar productos hasta 16 años antes de que los reguladores finalmente la controlen, si se respetan los plazos legales.

A lo largo del proceso de control químico establecido por el Reglamento REACH de la UE, se ha encontrado niveles muy altos de datos proporcionados por la industria sobre las sustancias que o son de mala calidad o simplemente faltan. Un informe de progreso de 2018 realizado por la Agencia Europea de Sustancias Químicas encontró que al 74% de los expedientes remitidos por la industria les faltaba «información importante de seguridad» , al verificar si tales expedientes cumplían con los requisitos legalmente exigidos. «Las cifras muestran una imagen similar a la de años anteriores» El informe dice que en 2018, una investigación de tres años realizada por las autoridades alemanas encontró que solo un tercio de las sustancias que se producían por encima de las 1.000 toneladas cumplían con la información de seguridad legalmente exigida. La Comisión Europea ha reconocido los problemas e instado a que se hagan profundas reformas.

Las ventas mundiales de productos químicos no paran de crecer. Entre 2004 y 2014 el incremento fue de más del doble. Para  2030  se espera que vuelvan a duplicarse. Para 2060 se habrán cuadruplicado. Muchas de ésas sustancias son dañinas. Los bebés que nacen hoy lo hacen portando ya, de partida, un cóctel de productos químicos. Todos tenemos más de 300 sustancias hechas por el hombre en nuestros cuerpos. Sustancias que nuestros bisabuelos no tenían. Muchas sustancias utilizadas para hacer productos de consumo cotidianos están vinculadas a epidemias modernas como la diabetes, el cáncer de mama y la próstata. De las 100,000 sustancias químicas que se usan en Europa hoy en día, «solo una pequeña fracción ha sido evaluada exhaustivamente por las autoridades con respecto a sus propiedades e impactos en la salud y el medio ambiente, y aún menos están realmente reguladas», según un informe para la Comisión Europea. Las encuestas oficiales encuentran constantemente que los europeos están preocupados por la exposición química.

Hoy, las Naciones Unidas inician tres días de reuniones destinadas a ultimar los objetivos de seguridad química que se habían acordado por los países para 2020. Europa se comprometió con estos objetivos voluntarios, pero la Comisión Europea ha reconocido que no los logrará (página 64). La revisión de la actuación de las autoridades europeas realizada por de Environmental European Bureau (EEB) proporciona aporta evidencias claras de ello.

European Enviromental Bureau  (EEB) es la mayor red de organizaciones medioambientales de Europa.

Para la responsable de contaminantes químicos de EEB, Tatiana Santos,  “es muy preocupante que millones de toneladas de sustancias peligrosas se estén utilizando de forma poco segura en productos de consumo y otros artículos y llegando al medio ambiente, alimentando una moderna pandemia de enfermedades. Los funcionarios pueden tardar más de una década en protegernos, en gran parte porque las empresas no proporcionan información de seguridad suficiente. ¿Realmente es demasiado pedir que una industria que mueve 500 millones de euros en Europa cada año que suministre buenos datos? La seguridad debe ser una prioridad. Pero lo que nos sugieren los hechos es que no lo es».

LINK AL INFORME COMPLETO:

https://eeb.org/publications/31/chemicals/97641/report-reach-evaluation.pdf