Espacios Naturales Protegidos son aquellos que cuentan con algún tipo de protección ambiental ya sea ésta autonómica, estatal, europea o internacional, la superficie en la Comarca de La Janda alcanza las 76.794 hectáreas. Estas zonas se corresponden principalmente con el Parque Natural Los Alcornocales, el Parque Natural La Breña y Marismas del Barbate y el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) Acebuchales de la Campiña Sur de Cádiz, estos constituyen los espacios protegidos más extensos y albergan las principales representaciones de hábitats de interés comunitario, masas forestales y poblaciones significativas de flora y fauna, protegidas o de interés. El resto de espacios protegidos de la comarca ocupan una superficie reducida y protegen específicamente zonas húmedas, espacios forestales costeros, enclaves singulares y puntos de cría de fauna. La declaración de estos espacios dentro de estas figuras de protección garantiza la conservación de sus valores, o al menos la disponibilidad de instrumentos que permitan su protección y gestión.
Espacios Naturales Protegidos en la comarca de La Janda:
Nombre
Figura
Localización (municipios)
Extensión total (ha)
Superficie incluida en el ámbito (ha)
Los Alcornocales
Parque Natural
Alcalá de los Gazules, Medina Sidonia y Benalup Casas Viejas
167.767
45.891
La Breña y Marismas del Barbate
Parque Natural
Barbate y Vejer de la Frontera
5.077
3.925*
Complejo Endorreico de Chiclana
Reserva Natural
Medina Sidonia
727
39,40
Tómbolo de Trafalgar
Monumento Natural
Barbate
24,16
24,16
TOTAL
173.595,16
49.879,56
*Sin incluir la superficie de la parte marítima: 1.152 ha
Espacios protegidos en la comarca de La Janda por la Red Natura 2000:
Nombre
Figura
Localización (municipios)
Extensión total (ha)
Superficie incluida en el ámbito (ha)
Los Alcornocales
LIC Y ZEPA
Alcalá de los Gazules, Medina Sidonia y Benalup Casas Viejas
167.767
45.891
La Breña y Marismas del Barbate
LIC Y ZEPA
Barbate y Vejer de la Frontera
5.077
3.925*
Complejo Endorreico de Chiclana
LIC Y ZEPA
Medina Sidonia
793,01
439,40
Punta de Trafalgar
LIC
Barbate
183,30
183,30
Acebuchales de la Campiña Sur de Cádiz
LIC
Alcalá de los Gazules, Barbate, Conil de la Frontera, Medina Sidonia y Vejer de la Frontera.
26.475,31
24.218,10
Cueva de las Mesas de Algar
LIC
Medina Sidonia y Vejer de la Frontera
85,15
85,15
Río Salado de Conil
LIC
Conil de la Frontera, Medina Sidonia y Vejer de la Frontera
77,14
76,90
Río Iro
LIC
Medina Sidonia
71,64
42,80
Pinar de Roche
LIC
Conil de la Frontera
689,17
688,80
TOTAL
201.218,72
75.550,45
*Sin incluir la superficie de la parte marítima: 1.152 ha
Como se observa en la clasificación, Los Alcornocales y La Breña y Marismas del Barbate están protegidos por diversas figuras de protección, las cuales son en ambos casos, Parque Natural, Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección para las Aves.
El Complejo Endorreico de Chiclana, se corresponde en la Janda con la laguna de Montellano, se encuentra protegida como Reserva Natural, Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección para las Aves.
El ámbito de Trafalgar, protegido el Tómbolo de Trafalgar como Monumento Natural y la Punta de Trafalgar como Lugar de Importancia Comunitaria.
Los acebuchales de la Campiña Sur de Cádiz, la Cueva de las Mesas de Algar, el Pinar de Roche, el Río Salado de Conil y el Río Iro, todos ellos bajo la figura de protección Lugar de Importancia Comunitaria.
Aparte de esta clasificación, hay que añadir que Los Alcornocales está incluido dentro de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo Andalucía-Marruecos, figura de protección a nivel internacional, por la UNESCO.
Y el Complejo Endorreico de Chiclana que también se encuentra reconocido a nivel internacional nombrado como sitio Ramsar.
Estos espacios suponen una gran oportunidad en cuanto implica una gran oferta de espacios naturales que ofrece una imagen de La Janda de calidad natural.
También hemos de mencionar como Espacios Naturales Protegidos el extenso catálogo de Georrecursos con los que cuenta la comarca de La Janda y que están recogidos y protegidos por el Inventario de Georrecursos de Andalucía.
El buen número de valores geológicos o georrecursos de La Janda es fruto de la heterogeneidad de un territorio donde se suceden paisajes serranos con ecosistemas litorales y extensas campiñas surcadas por valles. Las peculiares características geológicas de la comarca, la interacción de las actividades humanas con el medio y las dinámicas fluviales, han modelado el territorio dando lugar a espacios únicos en su morfología y funcionalidad.
Las áreas de interés geológico son un patrimonio que debe ser conservado como sello de identidad de la comarca, así como recurso turístico, didáctico y científico. En la actualidad dentro del Inventario de Georrecursos de Andalucía se recogen en el ámbito de La Janda los siguientes:
Wangari Maathai, Nobel de la Paz en 2004: «No son las cosas grandes las
que marcarán la diferencia, sino más bien los pequeños pasos que demos cada uno
cada día». Es nuestra apuesta en esta nueva andadura. Cambiemos el rumbo.
Está a nuestro alcance. Cada uno de nosotros, cada lector, cada periodista
tiene en su mano más poder del que se imagina. Con sus pequeñas decisiones
diarias -qué compra, dónde, cómo va a trabajar, cómo es su casa, a quién vota,
dónde ahorra, qué come…- puede lograr que el planeta se recomponga. Seguramente
haya escuchado (probablemente también lo haya pensado): «¿Para qué cambiar
nuestros pequeños hábitos de consumo, si quienes realmente ostentan el poder
siguen comportándose igual?». Nos minusvaloramos. Si nosotros exigimos
otros productos, otras actitudes, Gobiernos y empresas deberán adoptar otros
registros. Confianza y optimismo. Otro Nobel de la Paz, Martin Luther King:
«Si supiera que el mundo se ha de acabar mañana, yo hoy aún plantaría un
árbol». No se piden grandes esfuerzos, ni siquiera renunciar a la
comodidad. La misma recomendación sirve para las compras que para nuestra vida:
rechace el exceso de envoltorios, el empaquetado superfluo; lo único que hace
es complicar nuestra bolsa de la basura. E. F. Schumacher, economista:
«Debemos vivir con sencillez para que otros, sencillamente, puedan
vivir».
1. Otras bombillas
Cambie las bombillas incandescentes por otras de bajo consumo. Son más
caras, pero duran hasta diez veces más, y gastan entre cuatro y cinco veces
menos. Éste era el primer consejo de la campaña de promoción de la película Una
verdad incómoda, de Al Gore. El Gobierno australiano obligó a comienzos de año
a acometer ese cambio en todo el país, toda una revolución de bombillas. En
España, cada hogar es responsable de producir hasta cinco toneladas anuales de
CO2, principal causante del efecto invernadero. Tenemos que disminuir el
consumo de energía. Nuestro comportamiento es decisivo para frenar el cambio
climático, que, según los expertos, provocará este siglo un aumento de las temperaturas
medias de dos a cuatro grados, una subida de las aguas de los mares de 28 a 43
centímetros y la extinción del 20% de las especies.
2. Demasiada basura
Las bolsas de basura de nuestras casas no paran de engordar. Otro síntoma
más de la sociedad de consumo. En 1990, un español generaba una media de 323
kilos de residuos domésticos al año; en 2004, esta cantidad había aumentado a
524 kilos, según el Observatorio de la Sostenibilidad en España. Recuerde la
triple regla de oro para gestionar bien los residuos: reducir, reutilizar y
reciclar. La sociedad avanza en el reciclaje, pero no en las dos primeras
opciones. Del cerca de kilo y medio de residuos que generamos cada uno al día
en casa, casi medio kilo corresponde a envases y envoltorios. Estos materiales
son muy voluminosos, y a menudo también superfluos e incluso complicados de
reciclar. Debemos evitar comprar productos con exceso de embalaje. Si seguimos
esta sencilla regla, nuestras bolsas de basura habrán solucionado buena parte
de su sobrepeso.
3. El sol en casa
Las energías renovables se están implantando rápidamente. Los paisajes se
han llenado de aerogeneradores (en algunas zonas hasta en exceso, con un
impacto visual y auditivo sin calibrar). En poco tiempo se instalarán también
en plataformas marinas. Y, según las nuevas normas de edificación, toda
vivienda de nueva construcción debe incorporar unas superficies mínimas de
colectores solares. Además, existen subvenciones para instalar placas
fotovoltaicas; las compañías eléctricas están obligadas a comprar la energía
que se genere con ellas a un precio con incentivo. A pesar de ser un país
privilegiado en este sentido, a pesar del extraordinario potencial de sol con
que contamos, España está muy por detrás en instalación de paneles en casas respecto
a otros países, como Alemania y Austria, que soportan muchos más días nublados.
4. Un jersey y un toldo
Si tiene calefacción individualizada, instale un termostato para controlar
el gasto. Antes de subir la temperatura o recurrir al aire acondicionado,
probemos otras opciones que no requieran energía, como ponerse un jersey en
invierno o generar corrientes cruzadas de aire en verano. Echemos mano también
de toldos, persianas y ventiladores en época de calor. Y vigilemos a qué hora
ventilamos las estancias. Si al final no son suficientes estas medidas, al
menos habremos reducido las necesidades de calor o frío de la situación
inicial. Recuerde, además, que las mejoras en el aislamiento de la vivienda
permiten obtener ahorros energéticos y económicos de hasta un 30% en
calefacción y aire acondicionado.
5. Desechos tecnológicos
Cuidado con la basura tecnológica; los aparatos electrónicos contienen
sustancias peligrosas. Una batería de cadmio del móvil puede contaminar 600.000
litros de agua. No tire estos residuos a la basura. Llévelos a un punto limpio.
Y piense dos veces antes de cambiar de aparato. Para fabricar un ordenador se
han necesitado 240 kilos de combustibles fósiles, 22 kilos de productos
químicos y 1.500 litros de agua. Fabricar un teléfono supone generar hasta 75
kilos de residuos contaminantes, aunque luego nos vendan como un gran adelanto
su pequeñísimo tamaño.
6. Grifos en buen estado
Ojo con el agua. Revise todos los grifos de la casa. Que no goteen. Una
forma de reducir el consumo es colocar difusores de caudal.
7. Vigile las facturas
Compruebe cada mes las facturas de agua y energía para llevar el control del
consumo. Es más, propóngase bajarlo. Márquese un reto, un objetivo. Si lo
logra, doble satisfacción.
8. Al mercadillo
Compremos muebles duraderos. Esto no quiere decir que tengan que ser nuevos,
también podemos reciclar alguno o acudir a tiendas de segunda mano.
9. Gota a gota
Si tiene jardín, instale riego por goteo. Elabore su propio abono (compost)
con los restos orgánicos. Y cuide mucho el uso de plaguicidas y fertilizantes
químicos.
10. Cartas sin papel
Pidamos que las facturas y extractos mensuales lleguen a nuestro correo
electrónico en lugar de al buzón de cartas de casa. Menos papel que tirar.
11. Conducir menos
La regla más importante para hacer más habitable nuestro entorno urbano:
conducir menos. El transporte público en España consume seis veces menos
energía, por cada viajero, que el privado, según datos del Instituto para la
Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Los coches consumen ahora un 20%
menos que hace 20 años, pero aun así, el transporte es responsable en España de
un tercio de las emisiones de CO2. Los datos cantan: está comprobado que uno de
cada diez viajes que se realizan en coche en la ciudad es para moverse menos de
500 metros, una distancia que prácticamente todos podemos cubrir saludablemente
caminando. Si fuéramos a pie en todos los desplazamientos de menos de dos
kilómetros, podríamos ahorrar a España casi 1.000 millones de litros de
combustible al año.
12. Eco-coches
Si nuestra única opción es el coche, busquemos uno que consuma lo menos
posible. Pensemos en las opciones de modelos híbridos. O en echar al depósito
biocarburante. En www.idae.es podemos
encontrar una base de datos con el consumo de cada modelo. No olvidar que los
vehículos más grandes gastan más que los pequeños. Y buena parte de su consumo
dependerá también de la persona que esté al volante. Una conducción eficiente
puede reducir el gasto de combustible y la emisión de CO2 un 15%. Primera
regla: una velocidad moderada y constante.
13. Ciudad mediterránea
Si está buscando casa para alquilar o comprar, baraje seriamente la
posibilidad de vivir en el núcleo de la ciudad, preferentemente en un edificio antiguo
rehabilitado. No dejemos morir el modelo de ciudad mediterránea, compacto, tan
humano, y lo cambiemos por el de urbe extendida, desperdigada, al estilo de las
norteamericanas, una sucesión de urbanizaciones en las que resulta difícil
establecer relaciones entre vecinos y que nos obligan a depender del vehículo
privado.
14. Más zonas verdes
Reclamemos zonas verdes, pequeños pulmones para nuestra ciudad. Cumplen una
importante función psicológica. Está probado que en barrios con zonas de
esparcimiento verde, los niveles de conflictividad, estrés y depresión de sus
vecinos disminuyen. Son una válvula de descongestión. Y exijamos que no se
pierda la tradición del jardín árabe. En vez del uso de césped a diestro y
siniestro ?costumbre heredada de los húmedos países anglosajones?, pidamos
plantas autóctonas, que requieren menos riego y más imaginación.
15. Menos ruidosos
Un poco de silencio, por favor. Cuidar el medio ambiente no es sólo por la
salud del planeta, sino también por la nuestra, por el equilibrio de todos los
seres que habitamos la Tierra. Por eso debemos evitar que nuestro
comportamiento en la ciudad sea muy ruidoso. Según la OCDE, el 20% de los
habitantes de la UE sufren un nivel de ruido por encima del límite establecido
por la OMS como aceptable: 65 decibelios. La contaminación acústica deteriora
la calidad de vida de una ciudad y tiene además efectos directos sobre la
salud; los más claros: nerviosismo, irritabilidad y estrés. Según el
Observatorio de la Sostenibilidad en España, el 35% de las quejas por ruido
proceden de locales de ocio.
16. Ocio sin consumo
Elija un ocio menos consumista. No deje que la obsesión por comprar le
condicione y se convierta en el protagonista de su tiempo libre.
17. Más bicicletas
Muévase en bicicleta, si la orografía, clima y tráfico de su ciudad lo
permiten. Y si ve que no es seguro desplazarse sobre dos ruedas, exija a su
Ayuntamiento carriles bici.
18. Escapes
Avise a averías de los servicios municipales en cuanto detecte un escape de
agua en la red de distribución.
19. El brillo de las estrellas
Pida a su Ayuntamiento que la iluminación de las calles sea eficiente y de
bajo consumo, que no despilfarre luz hacia el cielo, que, además, contamina las
estrellas.
20. Más participativos
El 80% de la población europea y el 60% de la mundial viven en ciudades. El
ritmo de concentración urbana continúa a un ritmo cada vez más acelerado. No
adopte una actitud pasiva. Movilícese. La ciudad la hacemos entre todos.
Participe en movimientos y plataformas vecinales, y tenga en cuenta los
compromisos ambientales de verdad cuando vote.
21. La bolsa o la vida
Cuando vayamos a la compra, no olvidemos llevar nuestra propia bolsa, cesta
o carrito. Las bolsas de plástico suponen un coste ambiental demasiado elevado
para utilizarse en un único trayecto del mercado a casa. Pueden tardar cientos
de años en descomponerse; en sus poco más de 25 años de historia se han
convertido en una plaga. La web www.reusablebags.com
asegura que cada minuto se fabrica en el mundo cerca de un millón de bolsas de
plástico. En España se estima que se reparten al año 10.500 millones de estas
bolsas, lo que equivale a más de 230 por persona. Ahorre al planeta sus 230
usando la cabeza. También puede pedir a su establecimiento habitual que
faciliten otro tipo de bolsas reutilizables.
22. Apueste por lo biológico
Apúntese a los alimentos ecológicos, también denominados biológicos o bio.
Provienen de una agricultura y una ganadería extensivas que no usan productos
químicos sintéticos para aumentar su rendimiento o para luchar contra las
plagas. España es uno de los mayores productores de alimentos biológicos, pero
la gran mayoría de lo obtenido se dedica a la exportación. ¿Es que no sabemos
apreciarlo nosotros? Apoye el esfuerzo de estos agricultores y ganaderos que
han decidido cambiar por el medio ambiente.
23. El vidrio se recicla bien
¿Vidrio, tetrabrik, plástico o lata de aluminio? ¿Cuál escoger cuando un
mismo producto se puede encontrar en diferentes envases? «Lo mejor es el
cristal», opina Juan López de Uralde, director de Greenpeace España, que
asegura que no sale a la compra sin su cesto o su bolsa de tela. ¿Y después del
vidrio? Según dice, el plástico que no sea PVC y la lata resultan más fáciles
de reciclar que el tetrabrik. «De todas formas, ante la duda, yo cojo el
que ofrezca menos envase por más contenido».
24. Un respeto a los peces
En la pescadería, debemos leer la etiqueta identificativa de cada pescado.
En ella ha de figurar el tipo de aparejo utilizado en su pesca. Cuanto más
selectivo, más sostenible (mejor con anzuelos o palangres que con redes). Y
recuerde: «Pezqueñines, no». La talla mínima de una sardina debe ser
de 11 centímetros. Y la del boquerón, de 9 en el caladero mediterráneo y 12 en
el cantábrico, noroeste y golfo de Cádiz. Podemos consultar las tallas mínimas
en la web del Ministerio de Agricultura.
25. Menos carnívoros
Para producir un kilo de trigo se necesitan unos 1.000 litros de agua, y
para un kilo de arroz, 1.400 litros, según el Consejo Mundial del Agua. En
cambio, para un kilo de ternera se requieren 13.000 litros. ¡Vaya con la carne!
Reduzcamos su consumo. No hace falta comer tanta; con dos o tres raciones
semanales es suficiente. Con la comida, pensemos ante todo en la salud. También
suele ser lo más ecológico. Hagamos caso a los expertos en nutrición y sigamos
una dieta equilibrada con mucha fruta y verdura.
26. Cercanías
Compre productos locales, ya que para llegar hasta el mostrador del mercado
habrán requerido menores desplazamientos y, por tanto, menos gasto energético.
27. Agua del grifo
Piense bien si merece la pena comprar agua embotellada cuando se puede beber
la del grifo. Incrementa el gasto en energía y creará un futuro residuo.
28. Sin bandeja
Compre alimentos naturales a granel siempre que sea posible. Reducirá
envoltorios y ganará calidad. Evite llevarse a casa esas bandejas blancas cada
vez más habituales en el súper.
29. Alerta: transgénicos
Uno de los enemigos número uno de los ecologistas son los transgénicos.
Recomiendan no consumirlos porque, dicen, todavía faltan pruebas que demuestren
su inocuidad para la salud y el medio ambiente. Su presencia debe ir notificada
en la etiqueta del producto.
30. El pequeño comercio
Evitemos ir en coche a un establecimiento lejano si podemos realizar la
compra caminando sin salir del barrio. Apoye el pequeño comercio, savia del
modelo mediterráneo de ciudad.
31. Más sobriedad
Apueste por la vida simple, consuma menos, piense más. El economista E. F.
Schumacher terminó sus días como agricultor y escribió el libro-filosofía Lo
pequeño es bello. Toda una filosofía de vida. Según el Informe Europeo sobre
Adicción al Consumo, el 15% de la población es adicta al consumo y un 46% de la
juventud compra en exceso. Pensemos un poco: los países desarrollados (un 20%
de la población) emplean el 80% de los recursos naturales. Si todos los
habitantes del planeta consumieran a ese ritmo, la Tierra quedaría agotada en
poco tiempo. Antes de comprar una nueva prenda, un nuevo aparato, piense si
realmente es necesario. Detrás de cada objeto, por simple que sea, hay un
consumo de energía, una generación de residuos, un gasto de agua.
32. Piense en lo que tira
El escritor mexicano y premio Nobel Octavio Paz se mostraba muy crítico:
«Después de haber caído en la idolatría de los sistemas ideológicos, el
siglo XX ha terminado en la adoración de las cosas». Antes de comprar,
reutilice. Un poco de imaginación y podemos ahorrarle muchos disgustos a la
Tierra (y al bolsillo). Un cartón de huevos puede reciclarse como un juguete
para los niños; una botella bonita de vidrio, de pequeño jarrón; los calcetines
se pueden convertir en muñecos; con restos de telas se pueden hacer colchas o
mantas para el sofá. Hay cientos de ideas. Y no queda cutre; todo lo contrario,
le da un punto original a nuestra casa, una decoración comprometida con el
planeta.
33. Límites a la ‘fast-fashion’
Somos muy críticos con la fast-food; pues lo mismo debemos hacer con la
fast-fashion (moda rápida), prendas de usar y tirar que apenas duran una
temporada. Eso, desde el punto de vista ecológico, resulta una aberración.
Déles una segunda oportunidad a las cosas. Acuda a comercios donde se vende
ropa de segunda mano. Ayude a que todos estos objetos tengan una nueva vida
frente al impulso despilfarrador de acortar cada vez más su vida con lemas como
«está pasado de moda» o «redecora tu vida».
34. Más madera sostenible
La madera es un producto muy ecológico, pero cuando lleva el nombre exótico
de alguna especie tropical puede haber salido de la deforestación de las
últimas selvas vírgenes del planeta. Para estar seguros de que el producto que
queremos comprar procede de una explotación sostenible, lo mejor es pedir
madera certificada con el sello FSC (Forest Stewardship Council). Si exigimos
este distintivo en todas las tiendas, ayudaremos a que se vaya generalizando.
Ya son 60 las empresas españolas que venden FSC.
35. Comercio justo
Cuando compra algo, ¿piensa de dónde viene? Granito de arena a granito de
arena, pequeña decisión a pequeña decisión, el consumidor puede influir mucho
en lo que se produce y cómo se produce. Hemos de tomar conciencia de que
nuestras acciones, por insignificantes que nos parezcan, tienen consecuencias
ambientales, sociales y económicas. Una recomendación: acudir a las tiendas de
comercio justo que han abierto diversas ONG. Hay cientos, con el aval de
asociaciones como Intermón-Oxfam.
36. Papel reciclado
En la papelería, compre productos (carpetas, libretas, cuadernos, folios)
elaborados con papel reciclado y sin blanquear con cloro.
37. Bancos con iniciativa
A la hora de ahorrar, acuda a aquellos bancos que sepa que invierten una
parte de sus beneficios en promover iniciativas sociales y ambientales, como
Triodos Bank.
38. La dignidad del trabajo
Ayude a mantener lo hecho con calidad y dignidad. Evite las producciones
industriales masivas en fábricas de países donde no tenga claro que respetan a
los trabajadores.
39. Juguetes y tiempo
No sature a los niños regalándoles juguetes que no van a apreciar. Valoran
más otras cosas: que los mayores les dediquen más tiempo o les enseñen a
fabricarse sus propios entretenimientos usando la imaginación.
40. Infórmese
Lea prensa, siga la actualidad, interésese por el mundo. Un consumidor
informado es un consumidor responsable. Así sabrá qué empresas son más
insostenibles.
41. Un habitante, una semilla
En el siglo XX, los 5.000 millones de hectáreas cubiertas de bosques se
redujeron a menos de 4.000 millones, según el Banco Mundial. Plante un árbol. Y
mejor de una especie autóctona. Aparte de la satisfacción de asistir a su
crecimiento y mejorar el paisaje en un país con tanta tendencia a la
desertificación como España, hay un dato fundamental para frenar el cambio
climático: por término medio, un solo árbol absorbe una tonelada de dióxido de
carbono a lo largo de su vida.
42. Cuidado con el fuego
Muy importante: evitar los incendios forestales. En la última década, la
media de superficie forestal calcinada en España ha sido de 118.000 hectáreas
por año. En el 73% de los fuegos influye -por intención, imprudencia o
negligencia- la mano humana. Debemos ser muy cuidadosos en nuestras estancias
en el campo: no encienda fuego en el campo, ni para quemar rastrojos ni pastos,
ni para barbacoas o fogatas. En la época de alto riesgo, meses de verano, y
especialmente si hay sequía, mejor no hacerlo ni en los sitios habilitados para
ello; cualquier chispa puede acabar en un desastre. No arroje al suelo cerillas
ni colillas, ni ningún objeto en combustión, ni papeles, plásticos, vidrios o
cualquier otro residuo susceptible de entrar en combustión y originar un fuego.
43. Sin motores
Por las zonas rurales y los parajes naturales intente usar lo menos posible
los vehículos de motor, que rompen la calma que tanto nos gusta, ahuyentan a
los animales, trastornan la tranquilidad de los habitantes de los pueblos y, en
los caminos forestales, erosionan gravemente el suelo. Circular con el
todoterreno por todos los rincones es más hortera y depredador que aventurero;
lo mismo sucede con los quad, desgraciadamente tan de moda. Infinitamente mejor
es ir en bici, a caballo, en burro o andando.
44. Mejor rehabilitar
Si busca una casa en el campo, es mejor que elija la rehabilitación de una
antigua edificación de pueblo que las nuevas construcciones de urbanizaciones.
Es posible que sea más engorroso y quizá hasta más caro, pero la opción de la
casa típica tiene más encanto, al final la haremos más nuestra, y evitaremos
los desarrollos urbanísticos indefinidos que tanto están agrediendo nuestros
paisajes. Esto mismo se puede aplicar a las costas. Es mejor optar por lo ya
construido que invadir más zonas naturales.
45. Denuncie las tropelías
Denuncie al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil
(Seprona) (062), muy activo y eficaz, los atentados que contemple contra el
medio natural; desde alguna instalación que está contaminando un río o un
arroyo hasta la quema de rastrojos o neumáticos, o vertederos incontrolados, o
el uso de venenos, que siguen haciendo estragos en el campo español, y
alambradas ilegales. Denuncie también todos aquellos proyectos urbanísticos
ilegales que sólo buscan el enriquecimiento rápido de unos pocos a costa de
maltratar el paisaje natural. No se instale en la comodidad mirando hacia otro
lado.
46. Menos exploradores
Respete las normas de cada espacio natural en todo lo relativo a zonas de
acampada y de escalada. Muévase por estos espacios sin salirse de las rutas
habilitadas.
47. De pueblo en pueblo
El turismo rural es una magnífica manera de contribuir a las modestas
economías de la gente que vive en el campo y de ayudar a fijar población en los
pequeños pueblos.
48. El ‘souvenir’
Una forma maravillosa de contactar con la naturaleza y encariñarse con ella
es fotografiarla. Una afición entretenida y mucho menos impactante que meter ruido
con un quad.
49. Cuestión de setas
A la hora de recoger setas, no hay que arrancarlas, sino cortarlas con una
navaja por el tronco. Además, lleve una cesta en lugar de una bolsa de plástico
para dejar que las esporas vayan desperdigándose.
50. El lenguaje natural
El mundo natural es un libro que hay que saber leer. Podemos dotarnos de
guías que nos enseñen los nombres de aves, árboles, plantas, insectos,
fenómenos geológicos…