Una nueva teoría sitúa Tartessos en una isla fluvial del río Barbate

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ARQUEOLOGÍA

Recogida en el libro ‘Tartessos. Un nuebvo paradigma’

Una nueva teoría sitúa Tartessos en una isla fluvial del río Barbate

El filólogo Alberto Porlan

El filólogo Alberto Porlan, autor del libro «Tartessos. Un nuevo paradigma». EFE

 

El filólogo Alberto Porlan trata de impulsar una prospección en la isla fluvial de Barbate, donde cree que estaría la capital de Tartessos

«Una mente científica no puede decir que algo no existe porque no lo han encontrado», señala el investigador

ALFREDO VALENZUELA (EFE)

Sevilla

13/02/2016 13:07

El filólogo Alberto Porlan (Madrid, 1947), especialista en toponimia y autor de la monumental Los nombres de Europa, ha reunido sus trabajos sobre Tartessos enTartessos. Un nuevo paradigma y ha dicho que la capital del antiguo reino pudo estar en una isla fluvial del río Barbate.

Se trata de la isla de 75 hectáreas de extensión que se encuentra al norte de la antigua laguna de la Janda (Cádiz), en la que aún no se ha efectuado ninguna prospección arqueológica, ya que las dirigidas por Porlan a finales de los años ochenta y que dieron resultado negativo se efectuaron en otra isla fluvial del Barbate de mucho mayor tamaño, situada un poco más al sur.

Esa isla fluvial del Barbate se encuentra próxima a la localidad de Benalup de Sidonia (Cádiz), en el término municipal de Medina Sidonia (Cádiz), y también próxima a la antigua laguna de la Janda, desecada en los años cuarenta -en lo que Porlan considera «una salvajada monstruosa» en el plano medioambiental- cuando fue la mayor laguna sin escorrentía de la Península, con 14 kilómetros de distancia entre orillas.

Esa laguna, que en la antigüedad pudo ser aún mayor, es la que Porlan considera el lago que todas las fuentes de la antigüedad histórica ubican junto a Tartessos y que Adolf Shulten y otros arqueólogos han identificado con la desembocadura del Guadalquivir, un gran delta en la antigüedad.

Porlan sostiene que el Guadalquivir no era el río de Tartessos porque los relatos de la antigüedad histórica hablan de «un día de camino» desde esa ciudad hasta las Columnas de Hércules, el Estrecho de Gibraltar, justo el tiempo que tarda en recorrerse el trayecto entre la comarca gaditana de la Janda y el Estrecho -unos 40 kilómetros-, mientras que la desembocadura del Guadalquivir está a unos 120 kilómetros del Estrecho.

Anillo con sello

Anillo con sello, procedente de la necrópolis La Joya, en Huelva. MUSEO DE HUELVA

Alberto Porlan rechaza igualmente la corriente dominante en los últimos estudios sobre Tartessos que niega la existencia de tal reino, de una ciudad como capital con ese mismo nombre e incluso que no fuese más que una variante de la cultura fenicia: «Una mente científica no puede decir que algo no existe porque no lo han encontrado», ha zanjado tajante.

«Tartessos detentó durante siglos el monopolio del estaño, que salía de aquí para el resto del Mediterráneo y la capital de ese emporio existió, como tal centro comercial», ha señalado.

Según las fuentes de la antigüedad, «el mundo conocido era un mar rodeado de tierra por todas partes menos por una, el fin del mundo, donde se hallaba Tartessos» y la laguna de la Janda y la isla fluvial del Barbate se hallan en la vertiente occidental del Estrecho, mucho más cerca que el Guadalquivir y su desembocadura, de ahí que Porlan califique como «el error bético» la insistencia en esa ubicación.

El investigador trata de alentar ahora una prospección en la isla fluvial del Barbate en busca de pruebas de corroboren su hipótesis, para lo cual tiene previsto emplear georradar, drones e infrarrojos.

En su estudio de 400 páginas, publicado en Sevilla por Libros de la Herida, Porlan incluye fotografías aéreas de la laguna fluvial que reflejan, entre otras cosas, la existencia de una gran estructura sepultada, que es perceptible pese a que la isla en superficie está divida en dos partes con distintos cultivos.

Para la portada de su obra Porlan ha reservado un sencillo trazo de su propia mano del perfil de la cabeza de un perro que, al ser inclinado 90 grados, se transforma en el perfil costero de la parte superior del Estrecho de Gibraltar -el ojo del perro es la laguna de la Janda-, en una alusión a la mitología griega y al perro de Gerión, rey de Tartessos al que Hércules le robó su rebaño de toros.

http://www.elmundo.es/andalucia/2016/02/13/56bf1c7122601d48198b45bf.html

 

Ibis eremita: Cádiz alberga la única población salvaje de la especie

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Día 06/10/2015

 

Solo se pueden observar en libertad en la costa atlántica de Marruecos y en Austria dentro de un programa de reintroducción, como el que desarrolla con éxito el Zoobotánico Jerez desde 2004

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Solo se pueden encontrar ejemplares de ibis eremita en España en la provincia de Cádiz. Desde 2004 el Zoobotánico Jerez y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, con el asesoramiento científico de la Estación Biológica de Doñana, desarrolla el Proyecto Eremita.

Se desconoce cuándo se extinguió el ibis eremita en España. El último registro documentado del «cuervo calvo» en los manuscritos de cetrería data de 1616. En la actualidad, el Catalogo Español de Especies Amenazadas lo considera una especie en régimen de protección especial.

Una primera fase del Proyecto Eremita -que se ha prolongado una década- ha analizado los métodos de suelta de esta ave. Y una segunda, que comenzó en 2015, está reintroduciendo ibis eremitas en Andalucía. A fecha de hoy, se contabilizan 67 ibis eremitas en libertad, confirma Miguel Ángel Quevedo, veterinario Zoobotánico Jerez y miembro del grupo internacional de expertos del ibis eremita.

padres-adoptivos--146x110Las áreas donde campean (buscan alimento) son Chiclana y Vejer. Mientras que durante laépoca de reproducción. la mayoría se concentra en la zona conocida como la Barca de Vejer (donde hay un acantilado). «No se eligieron por casualidad», sino tras analizar las condiciones ambientales, los lugares de nidificación en zonas rocosas, la presencia de alimento, la interacción con otras especies o los potenciales riesgos (la caza ilegal, la molestia humana, la existencia de tendidos eléctricos y obras públicas, el uso de pesticidas, la accesibilidad de los lugares de cría, etc.)

Existen otras demarcaciones de Andalucía e incluso de España donde el ibis eremita podría vivir. La Junta ha propuesto Almería como marco para una posible reintroducción.

Criados a mano

Para evitar que los ibis eremita se perdieran al poco tiempo de liberarse se les ha criado a mano con «padres adoptivos»caracterizados con casco de ibis y vestidos con camisetas negras para minimizar la impronta de las aves hacia los humanos. No se trata de una técnica novedosa, pues la inició el Instituto Konrad Lorenz de Austria. Pero se ha adaptado a las condiciones españolas y mejorado por los técnicos del Zoobotánico Jerez, que en estos momentos, desde el punto de vista demográfico y sanitario, alberga el grupo de cría de ibis eremitas más variado y controlado del mundo, se congratula Quevedo. Los «padres adoptivos» junto a los que campean los juveniles favorecen su asentamiento en la zona. Y los disfraces aumentan su seguridad, ya que evitan que las aves se sientan atraídas por los humanos.

De momento, se ha conseguido uno de los objetivos del Proyecto Eremita: existe una población de ibis sedentaria (no migradora) y autosuficiente (no precisa de alimentación suplementaria elaborada por humanos) en la zona de suelta (la comarca La Janda), donde se han puesto en marcha campañas de sensibilización dirigidas a escolares, ganaderos, agricultores y ganaderos. «No hemos notado de forma directa que se beneficien otras especies de aves con la reintroducción del ibis, pero sí se ha evidenciado un aumento del interés por la ornitología», comenta el veterinario.

El siguiente reto consistirá en lograr que dicha población estable crezca en número de individuos y que no se necesiten liberar más ejemplares procedentes de la cría en cautividad. Hasta el momento la cifra de nacimientos no supera el de muertes, por lo que se deben seguiraportando entre 20-30 juveniles al año, concreta Quevedo.

Nest with a ringed chick--146x110La procedencia de los ejemplares liberados varía. El Zoobotánico Jerez recibe aves de diferentes centros que participan en el programa europeo de cría en cautividad de la especie. En 2015, por ejemplo, les han llegado ibis del zoo de Doue y Ceres (ambos en Francia), de Chester (Reino Unido) y de Kronberg (Alemania).

Solo se pueden ver ibis salvajes en una pequeña área de la costa atlántica de Marruecos (500 ejemplares), en Austria (una veintena de ejemplares), dentro de un programa de reintroducción de la especie donde les enseñan a emigrar a Italia con ayuda de ultraligeros. Y los 67 de Cádiz.

Curiosidades:

La climatología no es problema para el ibis: se adaptan bien a los ciclos de sequía y buscan sus presas en el suelo (su largo pico le permite encontrar invertebrados debajo de la tierra y bajo las piedras) en función de la época del año.

La metodología empleada con éxito por el Zoobotánico Jerez se podría extrapolar a otras zonas o países donde la especie se ha extinguido y donde quisieran desarrollar un plan de reintroducción.

Al principio, como método de suelta, se optó por garcillas bueyeras como aves guía. Pero se desestimó por no encontrar ventajas remarcables. Esta especie, diferente en cuanto a apariencia y color, aunque muy parecida al ibis en cuanto a ecología (zonas de alimentación, son coloniales, terrestres, etc.), en algunos casos es especie de referencia en la búsqueda de zonas de alimentación.

En cautividad existen unos 2.000 ibis eremitas en zoos europeos dentro del los programas de cría en cautividad. El Zoobotánico Jerez mantiene en la actualidad unos 24 ejemplares procedentes de diversos orígenes genéticos y está pendiente de recibir nuevas aves.

http://www.abc.es/espana/la-rica-espana/20151006/abci-ibis-eremita-cadiz-201510051113.html

 

La selva andaluza, el último reducto tropical de Europa

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Cádiz atesora el último bosque subtropical del continente, un punto único con especies de la era terciaria.

Los canutos, los alcornocales y los pinsapares ofrecen una naturaleza verde en una región cubierta por bosques en la mitad de su superficie.

Recorremos la ‘selva andaluza’ con motivo de la celebración del Día Mundial del Árbol

Alejandro Ávila

27/06/2015

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 «La nación que destruye su tierra, se destruye a sí misma. Los bosques son los pulmones de nuestra tierra», decía Franklin Roosevelt, trigésimo segundo presidente de los Estados Unidos, hace ya 70 años.

Hay un lugar de Europa donde los bosques, lejos de retroceder, avanzan. Un punto de esperanza con 2,5 millones de hectáreas forestales, que atesora el último reducto de bosque subtropical de su continente y una especie de abeto única en el mundo. No es Alemania, ni Finlandia. Se trata de Andalucía, donde sus bosques se extienden por el 55% de sus 87.000 km2.

Basta abandonar la autopista Sevilla-Cádiz, e internarse en la A-381, para descubrir un tupido bosque que rompe de un vistazo con el tópico de Andalucía como tierra de sol y playa. Ante la vista del conductor se extiende el Parque Natural de Los Alcornocales que, con sus 170.000 hectáreas de extensión, atesora el mayor alcornocal del mundo.

No es raro que la bruma te sorprenda al entrar en estos parajes. En ellos podemos encontrar bosques de niebla, toda una sorpresa para aquellos que piensan que solo existen en determinadas zonas montañosas de América, Asia o África. Aquí, en la Europa meridional, reciben el nombre de canutos. Toman su nombre del árabe, significa “tubos” o “trozos de caña”, y hace referencia a bosques en galería presentes tanto en esta zona de la provincia de Cádiz como en la Sierra de Grazalema o la de Ronda.

Los canutos son un preciado vestigio de esas selvas europeas que retrocedieron ante las glaciaciones del cuaternario y encontraron su último refugio en tierras más templadas.. Cuando los hielos volvieron a retroceder, el clima seco del mediterráneo impidió que las selvas volviesen a recuperar su extensión. En los canutos, el viento, el agua y las montañas terminaron imponiendo su ley natural y protegiendo en sus estrechos valles ‘fósiles’ vivientes de la era terciaria.

Helechos para la imaginación

La luz tenue, fruto del dosel arbóreo y las pendientes de los valles, y la humedad acogen especies relictas como el ojaranzo y varios tipos de helechos, así como el aliso, el fresno, el laurel y la adelfa. La niebla y los helechos creciendo sobre los enormes troncos avivan, como en otros lugares asilvestrados, la imaginación del ser humano. Así lo hizo con la del novelista Juan Pino Palma, que le dedicó su relato Nubes en el corazón a este rincón gaditano.

Más allá del encanto del paisaje y las riquezas naturales, Los Alcornocales proporciona refugio, bienestar y recursos a todo tipo de especies, la humana incluida. El corcho que se extrae de sus bosques proporciona prácticamente la mitad de la producción de todo el país. Además de a ungulados, gatos monteses, zorros, nutrias, halcones, buitres o águilas, este espacio protegido acoge a todas esas aves migratorias que transitan cada año entre África y la Europa más septentrional.

No muy lejos de allí, otra reliquia de las glaciaciones conforma un paisaje con una especie única: el pinsapo, un abeto endémico de Andalucía. El pinsapo se extiende en más de 8.000 hectáreas de coníferas repartidas por las sierras occidentales de las Cordilleras Béticas, como la propia Sierra de Grazalema, la de Ronda y la Bermeja. Los pinsapares se concentran en lugares no muy calurosos, lluviosos y con nieblas de primavera y otoño de las sierras altas andaluzas, formando bosques especialmente tupidos en aproximadamente el 10% de esas 8.000 hectáreas únicas.

http://www.eldiario.es/andalucia/pasaporte/arboles/andaluza-ultimo-reducto-tropical-Europa_0_403159694.html

 

Medina Sidonia o la Historia como excusa

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Medina Sidonia o la Historia como excusa

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La localidad gaditana sorprende con su imponente patrimonio histórico, que va en paralelo con sus afamados productos de repostería. Una calzada romana, un castillo medieval y un Alcázar árabe conviven en una población empeñada en poner en valor sus tesoros

Francisco J. Jiménez

15/01/2015

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Hay pueblos que tienen encanto y que sólo por ello merecen una visita. No es el caso de Medina Sidonia. Esta población gaditana tiene mucho más que encanto. A los que todavía no la conozcan les puede sorprender por conjugar el embrujo de sus callejuelas y cuestas con un valor histórico inesperado. Excusas perfectas para darle mucho protagonismo.

En invierno es famosa por su Belén viviente y por su dulces. Pero Medina es mucho más que eso. Basta con pasear por su casco histórico para saber que estamos ante un ejemplo de fusión cultural. En una simple mañana se puede tomar contacto con restos de la Edad del Bronce, con una calzada romana, con un castillo medieval y con un Alcázar árabe.

Y eso, en algunos casos, pasa inadvertido para el visitante de localidades cercanas, que llega básicamente para disfrutar de sus famosas especialidades del universo de la repostería en forma de alfajores o amarguillos.

“Medina es una de las ciudades con mayor patrimonio histórico de la provincia de Cádiz. Tiene un conjunto arqueológico impresionante, tres puertas, cloacas romanas del siglo I… Lo estamos intentando divulgar y está llegando a la gente”, comenta uno de los guías turísticos de la ciudad.

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Medina cuenta con tres puertas, que forman parte de las murallas de la época musulmana: el arco de Belén, el arco de la Pastora y la Puerta del Sol. El arco de Belén es una de ellas y aunque se aprecia que ha sufrido varias reformas, no pierde la trascendencia por dar paso a otros edificios emblemáticos, como las Caballerizas del Duque o la imponente Iglesia Santa María Mayor la Coronada, un templo gótico renacentista que impresiona.

Pero más allá de la evidente riqueza patrimonial de la ciudad, lo que engancha de Medina es el crisol de culturas que encierra y la humildad con que alberga elementos históricos tan valiosos como el conjunto arqueológico de las cloacas romanas. Tienen muy claro en esta localidad gaditana que deben poner en valor esos tesoros y llama la atención el despliegue de personal para atender a los turistas, que disfrutan a primeros de diciembre de unas jornadas de puertas abiertas que son ya una tradición.

También se ha convertido en un clásico el Belén Viviente, con el que la ciudad se convierte en un escenario perfectamente organizado y donde cada vecino sabe cuál es el papel que debe desempeñar. Un ‘Bienvenido míster Marshall’ en el que nadie pasa de largo. Los visitantes tienen que echarle paciencia y esperar largas colas para entrar en ese recorrido laberíntico en el que no faltan las escenas más pintorescas de esta tradición navideña.

Y siempre con el denominador común de ofrecer una imagen de ciudad perfectamente afinada para que nada falle en el desfile continuo de turistas, que llegan con una idea y que se marchan con la sensación de que deben volver para terminar de descubrir todo lo que encierra Medina.

Además, es un referente en el turismo relacionado con los espacios naturales porque la población linda con el parque natural  Los Alcornocales, el tercero en extensión de los espacios naturales protegidos existentes en Andalucía. El turismo sostenible también es, pues, otro de los alicientes si el viajero decide apostar por Medina Sidonia.

En ese caso es recomendable la ruta de los puentes romanos, que discurre por la primera parte del tramo II del Corredor Verde Dos Bahías, hasta el Puente de los Tres Ojos, que coincide también con la vía pecuaria Cañada Real de Algeciras. Durante el recorrido por lo que fue calzada romana se puede disfrutar de numerosos vestigios romanos como la Torre-Ermita de los Santos Mártires que fue una antigua casa romana de origen visigodo, el Puente de la Hoya sobre el arroyo de la Esparraguera o el Puente de los Tres Ojos sobre el arroyo del Yeso..

“Vine a Medina hace años pensando que era un pueblo ideal para el descanso, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que incita a todo lo contrario, a conocer su historia y a recorrer sus montes. Eso le pasa a la mayor parte de la gente que viene a esta tierra”, comenta Aitor, un vendedor ambulante de origen vasco que ha quedado prendado con la idiosincrasia de esta tierra.

http://www.eldiario.es/andalucia/pasaporte/Medina-Sidonia-crisol-cultural-alcance_0_346116402.html

La vida de La Janda pasa por La Breña

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Un compendio de pinares, marismas, acantilados y playas para 5.000 hectáreas Un ave en peligro de extinción, como es el Ibis Eremita, habita en el parque

MANUEL GALVÍN SERRANO CÁDIZ | ACTUALIZADO 02.01.2015

Más al sur de la provincia, otro de los parques más emblemáticos ha llegado al cuarto de siglo entre idas y venidas de generaciones. Es la Breña y sus marismas las que han ofrecido a La Janda un toque más de diversidad con sus 5.000 hectáreas de parque. Entre playas, dunas, marismas, rocosos acantilados y bosques crece este pequeño paraje natural entre los pueblos de Vejer y Barbate. Pese a ser más menudo que otros enclaves de similares características de la provincia, sus variantes ecológicas son mayores para albergar especies diferentes y en amenaza, como es el caso del Ibis Eremita.

«La Breña es un parque pequeño y accesible en cuanto a comunicación e ideal para familias. No tiene grandes cuestas ni pérdidas, está bien comunicado. Es un pinar litoral con un uso público considerable», explica Antonio Gómez, director del parque. Según los cálculos de la Junta, al año visitan La Breña unas 50.000 personas. Los pinares y la zona terrestre constituyen el 77% del total del parque, además es un punto idóneo para la práctica de actividades deportivas. Tanto es así que es referente mundial en el deporte de orientación, para ello cuenta con dos circuitos habilitados. «Los campeones del mundo de este deporte vienen aquí a entrenarse», asegura Gómez.

Otro de los hitos en la historia de La Breña ha sido la recuperación unas marismas que lo ha hecho más diverso si cabe. Unos humedales que dejaron de existir por malas prácticas sobre el entorno. Por entonces, se acometió una inversión de seis millones de euros para aprovechar «unas marismas abandonadas por antiguas acuiculturas para hacer actividades relacionadas con la propia acuicultura. La transformación ha sido positiva en cuanto a modelo de explotación», sentencia Gómez. «Se elaboró un plan de desarrollo por los años 80 que cambiaron las marismas para acuicultura y nunca se puso en práctica y durante 20 años ha estado el terreno degradado y ahora se han recuperado con una tecnología mas moderna e integrando factores medioambientales», puntualiza el director. La empresa que explota dichas granjas marinas emplea a 80 personas de Barbate, lo que convierte a las marismas en una de las principales fuentes de trabajo de la castigada localidad.

Por otro lado, la Administración fija sus esfuerzos en la protección de la franja marina. La franja está ahora en vía de desarrollo y supone una cuarta parte del parque con 1.152 hectáreas. «Se extiende una milla frente al tajo y se encuentra protegida; en este lugar no se puede construir nada. Puede destinarse a la pesca deportiva, al ser tan cerca de la costa no se puede destinar a una pesca mayor», aclara.

Por último, uno de los elementos diferenciadores de La Breña es la presencia de una colonia de Ibis Eremita. Un ave en peligro de extinción que se encuentra entre las diez más amenazadas del mundo. Esto hace que haya un repunte en el turismo ornitológico que tiene como objetivo ver esta colonia singular de pájaros. En colaboración con el Zoo de Jerez, la Junta trabajó en la recuperación de esta especie con su cría en cautividad y su posterior puesta en libertad en la comarca de La Janda. Los ejemplares reproductores anidan en la Barca de Vejer y se mueven por el entorno de La Breña. El otro único lugar del mundo donde habita el Ibis Eremita es en Marruecos. José Manuel López, jefe del departamento de biodiversidad de la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de Cádiz, cuantifica en 80 ejemplares los que sobrevuelan los pastizales y acantilados del parque, un 25% del total de la población reproductora mundial. Su grado de amenaza es superior a la del lince y el águila imperial ibérica», advierte con preocupación sobre el futuro del ave.

http://www.diariodecadiz.es/article/provincia/1931327/la/vida/la/janda/pasa/por/la/brena.html

 

Liberan cuatro pollos de águila imperial ibérica en la Janda

c_i_cadizUno de los cuatro pollos de águila imperial liberados en la Janda.  Daniel Burón

 

 La Consejería de Medio Ambiente quiere reforzar la población de esta especie en la provincia que ya cuenta con seis parejas en el territorio

efe, Cádiz | Actualizado 27.12.2013 – 13:26

Cuatro pollos de águila imperial ibérica han sido liberados por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio en la comarca de la Janda, en Cádiz, para reforzar la población de esta especie que cuenta ya en la provincia con al menos seis parejas territoriales.

Con la suelta de estos ejemplares, provistos de anillas identificativas y radiotransmisores, se refuerza la población de esta especie en la provincia, donde empezó a criar de nuevo en el 2010 gracias al Plan de Reintroducción que ha posibilitado que el águila imperial vuelva a Cádiz 60 años después de que se produjese su extinción. 

La actuación parte del rescate de los ejemplares por parte de técnicos de la Consejería cuando se encontraban en situación de peligro y su traslado .al Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) ‘Dunas de San Antonio’ en El Puerto de Santa María. 

Bajo el asesoramiento de la Estación Biológica de Doñana y la Fundación Migres, los pollos han sido devueltos al medio natural mediante la técnica de la cría campestre que consiste en colocarlos en nidos artificiales y criarlos en la naturaleza hasta que son capaces de volar y alimentarse de forma autónoma. 

A pesar de ser la rapaz más amenazada del continente europeo, el águila imperial ibérica cuenta en Andalucía con aproximadamente una cuarta parte de su población total repartidas en tres áreas básicamente: las marismas del Guadalquivir, Sierra Morena y la provincia de Cádiz. 

Este incremento indica que esta rapaz ha duplicado con creces en todo el territorio andaluz su población desde 2002 con un crecimiento poblacional anual medio de casi un 7%. 

Las causas fundamentales de la muerte de crías de águila imperial son el desplome de nidos, la escasez de alimento en el campo y las agresiones violentas o cainismo entre crías provocadas por la falta de alimentación. 

Para paliarlo, en Andalucía se han construido nidos y se aporta alimentación suplementaria en el entorno de los mismos. 

Todas estas actuaciones se realizan en el marco del Plan de Recuperación del Aguila Imperial en Andalucía, que desarrolla la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio desde 2002 en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente, Pesca y Alimentación y con el asesoramiento de un comité científico-técnico integrado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), diversas universidades y la Sociedad Española de Ornitología (SEO-BirldLife). 

 

Nidificación de 15 parejas de Ibis eremita

Medio Ambiente confirma la nidificación de 15 parejas de Ibis eremita en la comarca gaditana de la Janda

Junta de Andalucía

CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE Y ORDENACIÓN DEL TERRITORIO

12 de septiembre de 2013

 

Los nidos se han localizado en el tajo de la Barca de Vejer (Cádiz).

Un total de 15 parejas de Ibis eremita han nidificado este año en el tajo de la Barca de Vejer, en la comarca gaditana de la Janda (Cádiz), según los censos elaborados por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio en el marco del Proyecto Eremita. Asimismo, durante esta campaña han volado un total de 17 pollos, los cuales han sido anillados antes de abandonar el nido para tenerlos perfectamente identificados y poder controlarlos en el campo, una vez que comienzan a abandonar la zona de cría.

El programa Eremita lo inició la Junta de Andalucía en 2003, en colaboración con el ibis eremita jaZoobotánico de Jerez y con el asesoramiento científico de la Estación Biológica de Doñana y del Grupo Internacional de Expertos en Ibis Eremita, para crear en la Comarca de la Janda una población estable y autosuficiente de esta especie, clasificada en el catálogo andaluz de especies amenazadas como extinta.

Gracias a este programa se ha logrado el asentamiento de más de 70 aves en libertad en la provincia de Cádiz, y la nidificación de 15 parejas. Aunque han sido 15 las parejas que han nidificado, el episodio reproductor lo iniciaron 20, si bien no todas lo han finalizado. Asimismo, las primeras parejas en nidificar lo hicieron en el mismo sitio que en campañas anteriores llegando a asentarse un total de 9 parejas, mientras que el resto lo hizo a 700 metros del anterior. Este hecho supone un hito en la conservación de una de las aves más amenazadas del planeta, ya que sólo existen parejas reproductoras de esta especie en Marruecos y en Siria.

Estas incipientes poblaciones de ibis, especie única en Europa, está sirviendo como un atractivo más a un turismo muy especializado en la observación de aves, fotografía de la naturaleza, etc. El turismo ‘verde’ se considera como una de las alternativas más claras para el desarrollo socioeconómico, ya que el auge de esta actividad conlleva nuevas posibilidades laborales y económicas, siempre desde el respeto a la propia naturaleza, para los habitantes de los municipios que integran estos enclaves protegidos.

Ibis eremita

El Ibis Eremita (Geronticus eremita) es un ave colonial, con un tamaño medio de 70 a 80 centímetros de altura, que habita en zonas áridas o semiáridas de estepas, pastizales y campos de cultivo. Esta especie, que se alimenta principalmente de insectos y de pequeños vertebrados, nidifica y tiene su refugio en cortados y acantilados costeros. Las poblaciones del ibis eremita han sufrido un dramático declive a lo largo de los últimos siglos, provocado por la perdida de hábitat, persecución, y molestias causadas por el hombre, contaminación en tejido por pesticidas y la agricultura intensiva.

Ver más:
Proyecto EREMITA: Estudio de diferentes métodos de liberación del Ibis Eremita (Geronticus eremita) en la comarca de La Janda (Cádiz, SO España)

Una joya ‘verde’ por descubrir

c_i_cadizDiario de Cádiz. Noticias de Cádiz y su Provincia – Cádiz –  Provincia –  Una joya ‘verde’ por descubrir

Una joya ‘verde’ por descubrir

El Parque Natural La Breña y Marismas de Barbate cuenta con 5.000 hectáreas donde aglutina cinco ecosistemas diferentes. La diversidad es su marca

Julia Alarcón Barbate | Actualizado 23.06.2013 – 05:01

20130623 Diario de CádizDesde el entorno de Barbate a Caños de Meca y tierra adentro hasta Vejer se extiende el Parque Natural La Breña y Marismas de Barbate, una joya ‘verde’ de gran belleza paisajística y riqueza medioambiental que, sin embargo, es una auténtica desconocida, más para autóctonos que para visitantes.

Se trata de un tesoro ecológico aún por descubrir, y también por explotar. Este espacio encierra un enorme potencial a pesar de ser el segundo Parque Natural más pequeño de Andalucía con algo de más 5.000 hectáreas. En sus reducidas dimensiones -en comparación con otros parques- alberga cinco ecosistemas diferentes: marino, acantilado, pinar, sistemas dunares y marismas. A esto hay que sumar su patrimonio cultural e histórico, sus usos turísticos y de ocio así como los diferentes aprovechamientos que revierten positivamente en las economías locales del entorno.

Este periódico ha querido realizar un recorrido por algunos de los rincones más emblemáticos de La Breña con objeto de difundir los valores medioambientales de una zona de atractivos singulares que no dejarán indiferente a nadie.

Nada más comenzar la ruta por este paraje -que casualmente días atrás fue el escenario de rodaje de una conocida serie alemana- localizamos en la Venta Pinto (Vejer) una colonia de ibis eremita, una especie extinguida hace 500 años que ha podido ser reintroducida por los expertos gracias a las condiciones climatológicas y naturales que se dan en esta zona. El ibis lleva algo más de tres años reproduciéndose solo si bien aún existe un programa de control para esta singular ave.

Junto a ella también nidifica el halcón peregrino, otra especie protegida -como todas las rapaces-, aunque no en peligro de extinción.

Continuando el viaje de la mano de Antonio Gómez, director- conservador de La Breña, nos adentramos en el sendero de Las Quebradas, uno de los siete que hay en el parque. En cuestión de segundos nos cobija la sombra de cientos de pinos, piñoneros y carrascos. Se trata de un pinar antrópico creado a principios del siglo XX para frenar los movimientos de las lenguas dunares y así evitar que la arena sepultase la huerta vejeriega.

Resaltar que el pinar de La Breña es el mayor de Cádiz y en él tienen cabida multitud de actividades. Así, de él se extraen piñas de gran calidad; posee tres cotos donde se practica la caza menor; favorece el aprovechamiento apícola; también es fuente de abastecimiento maderero y cuna de plantas silvestres como la lavanda y el romero.

Además de todos estos usos, a nivel turístico las posibilidades de este frondoso ‘mar’ de pinos siguen expandiéndose. Gracias a su terreno de sustratos arenoso, este bosque es ideal para la práctica de senderismo, cicloturismo y rutas a caballo. De hecho hay dos senderos ecuestres: uno interior y otro englobado en el trayecto del GDR que une Huelva con Almería. En esta misma línea caballar, está previsto construir en un futuro un centro hípico terapéutico para desarrollar en él sesiones de equinoterapia.

Ahora bien, si el pinar de La Breña tiene especial fama es por ser punto neurálgico para deportes de orientación. Prueba de ello es que acoge importantes competiciones a nivel nacional e internacional, lo que atrae a miles de aficionados de diferentes partes del mundo durante todo el año.

Evidentemente, para poder garantizar tanto el uso público como productivo del monte, se desempeñan trabajos forestales (arreglo de caminos, clareos, franjas cortafuegos, desbroces…) posibilitando así su adecuado crecimiento.

Continuando la visita, desde una de las zonas más elevadas del sendero de Las Quebradas divisamos las marismas, que además de amortiguar la crecida del río Barbate gracias a su extensa y fértil llanura, cumplen múltiples funciones, entre ellas, usos acuícolas en estanques excavados en el propio medio natural, el marisqueo y la pesca tradicional. También, y de forma natural, las marismas se convierten en una ‘guardería’ de alevines, pues son áreas hiperproductivas ideales para el crecimiento en estuarios.

Añadir a esto las rutas en kayak, las vías ciclables que circundan toda la marisma y, por supuesto, el consolidado turismo ornitológico, pues el agua dulce embalsada -estrechamente ligada a la antigua laguna de La Janda- atrae a diferentes aves migratorias.

Proseguimos descubriendo los rincones de este rico paraje natural por el sendero del acantilado (que ha llegado a registrar 1.000 visitas en un sólo fin de semana). Subimos a lo más alto para contemplar una panorámica impresionante: una atalaya de 110 metros aproximadamente, el mayor acantilado de Andalucía.

El tajo es un área reservada dentro del parque así como la franja marina de 400 metros que se encuentra a sus pies; por lo tanto, no está permitido el turismo activo en aras de preservar la riqueza paisajística y geolítica del entorno.

En este sentido, en la extensión superior del tajo florece el enebro costero, una especie en peligro de extinción que, por citar un ejemplo, tiene el mismo nivel de protección que el lince ibérico en Doñana. Gracias al ‘aislamiento’ que experimenta en el parque el enebro está logrando sobrevivir, sobre todo en los dominios más soleados.

Echando la vista abajo, un mar infinito esconde en su interior el hogar de varias familias de delfines que han fijado aquí su residencia. Entre los campos de arrecife y las praderas de fanerógamas se han llegado a avistar también manadas de orcas y cachalotes. Y, cómo no, el rey indiscutible del lugar, el atún rojo, entorno al cual se articula el sector almadrabero que está luchando por conseguir que el conocido como ‘jamón del mar’ obtenga la certificación de Parque Natural, esto es, una marca que otorgue valor añadido al producto.

Y ya por último las playas de aguas cristalinas y fina arena, el sustento económico de La Janda litoral durante los meses de verano. Playas vírgenes, como La Hierbabuena o Trafalgar, están escoltadas por dunas que actúan como muros de defensa. En torno a ellas, todo tipo de establecimientos hosteleros y alojamientos para cubrir la demanda de turistas nacionales y extranjeros.

A los cinco ecosistemas que aglutina La Breña hay que sumar su patrimonio histórico y cultural. El sistema almenar conformado por la Torre del Tajo, recientemente rehabilitada y de acceso público -previa cita en el punto de información del parque-, la de Meca y la de Trafalgar, junto a la ermita visigoda de San Ambrosio -la más antigua de Europa- y el Palomar de la Breña no hacen si no aumentar los motivos para visitar este enclave.

http://www.diariodecadiz.es/article/provincia/1550340/una/joya/verde/por/descubrir.HTML

 

Una gran pinacoteca del Neolítico

Una gran pinacoteca del Neolítico

El Tajo de las Figuras, descubierto hace un siglo en Benalup, lleva tres años cerrado a las visitas

Libertad Paloma Cádiz 16 MAR 2013

Exterior del yacimiento del Tajo de las Pinturas en 1913. JUAN CABRÉ

Los vecinos de la zona llamaban a las pinturas esquemáticas que adornaban las cuevas cercanas a Benalup (Cádiz) “pinturas de los moros”. Su conocimiento quedaba ahí, entre los autóctonos, hasta que un día, el médico del pueblo decidió que aquello podía interesar a alguien más. Avisó a un colega de Cádiz; éste se lo comentó a un sacerdote aficionado al estudio de la Prehistoria; y el religioso, Victorio Molina, lo puso en conocimiento de la Academia de la Historia. Era el año 1913, y el anuncio atrajo a Benalup a investigadores como Juan Cabré y Eduardo Hernández-Pacheco, que confirmaron el hallazgo de las primeras muestras de arte rupestre de la región.

El Tajo de las Figuras, como se conoce la principal cueva de este yacimiento, ha resultado ser una verdadera pinacoteca del Neolítico. En su interior se observan centenares de representaciones, animales y humanas, datadas desde este periodo hasta la Edad de Hierro. Declarado Monumento Arquitectónico Artístico en 1924, esta obra de arte rupestre no puede contemplarse desde hace casi tres años. La falta de seguridad en su acceso obligó a la Junta de Andalucía a prohibir las visitas al yacimiento. En el centenario de su descubrimiento, su contenido sólo se puede conocer a través de la exposición que un grupo de trabajo del Instituto de Educación Secundaria Casas Viejas, de Benalup, ha preparado para la ocasión.

José González, uno de los organizadores de la muestra, insiste en la importancia del yacimiento: por lo numeroso de las pinturas y, sobre todo, por su originalidad. En las paredes de la cueva pueden verse ciervos, caballos, cabras. Pero también aves. “Es algo casi exclusivo de esta zona. Estamos en un área de paso para las aves migratorias y, además, antes existía aquí la laguna de la Janda, donde anidaban multitud de especies. Por eso podemos distinguir flamencos o grullas, lo que no es habitual en las muestras de arte rupestre que conocemos”, explica González. También hay figuras humanas. Los investigadores han interpretado que las escenas que protagonizan son propias de pastores o ganaderos. Existen algunas escenas de caza, “pero eran ya un recuerdo de los habitantes, porque en ese periodo ya se habían convertido en ganaderos”. Y aún hay más: figuras simbólicas relacionadas con el sol, y pinturas de estilo esquemático que representan cabañas, empalizadas para guardar los animales y hasta nidos.

Benalup quiere convertir este enclave, que algunos investigadores han llegado a comparar a Altamira por la calidad de sus pinturas esquemáticas, en un atractivo más para la localidad. “Tenemos un proyecto para construir en la zona colindante a las cuevas, junto a la cola del embalse del Celemín, un centro de interpretación del Tajo de las Figuras”, cuenta Francisco González Cabaña, exalcalde y actual primer teniente de alcaldesa. El proyecto pretende, además de difundir la importancia del yacimiento, preservar las pinturas del desgaste que sufre con las visitas. Pero sigue sin ver la luz y, entretanto, el Tajo de las Figuras ha tenido que cerrar. La cueva se encuentra en un lugar elevado, de difícil acceso, y la Junta había habilitado una escalera metálica, casi en vertical, para el acceso de las visitas. Una entrada peligrosa que no se ha podido mantener abierta.

El Ayuntamiento de Benalup ha solicitado a la Consejería de Cultura que dote de medidas de seguridad al entorno del yacimiento para que vuelva a ser visitable. Pide también a la Administración autonómica la habilitación de un aparcamiento en la zona, y solicita la propiedad pública del camino que lleva al Tajo de las Figuras. En la propuesta, que fue aprobada en pleno por unanimidad el mes pasado, se incluye una petición también para el Ministerio de Fomento, al que el Consistorio solicita que lo incluya entre los beneficiarios del 1% cultural para la adecuación y difusión del conjunto rupestre.

Mientras tanto, los responsables políticos se consuelan con que, al menos, la ausencia de visitas está impidiendo el deterioro de las pinturas. La Consejería de Cultura llevó a cabo, en 2005, trabajos de limpieza y consolidación de las pinturas. El tiempo las había dañado y también la acción de los turistas. Durante años, los visitantes mojaban las paredes para que, de este modo, las pinturas resaltaran más sobre la piedra y fueran más fáciles de distinguir. Esta acción repetida había provocado que se formara una capa de cal sobre las figuras, que quedaron semiocultas. El proyecto de limpieza de la cueva lo realizó, entre 1988 y 1993, el investigador Martí Mas Cornellá, uno de los principales estudiosos de este yacimiento en los últimos años.

La exposición sobre los cien años de investigaciones en el Tajo de las Figuras se podrá visitar, hasta el 19 de abril, en el Centro de Interpretación del Cádiz Prehistórico, en Benalup.

https://elpais.com/ccaa/2013/03/15/andalucia/1363365565_967533.html

Un siglo del Tajo de las Figuras

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El Centro de Interpretación Cádiz Prehistórico acoge la muestra ‘Cien aniversario del descubrimiento…’, integrada por un centenar de fotografías de la época, en su mayoría inéditas

Virginia León cádiz | Actualizado 12.03.2013 – 12:32

Tajo de Las Figuras 1913Hace prácticamente un siglo, el 17 de abril de 1913, un grupo de vecinos de Benalup  organizó una expedición que quedó para la historia. Esta comitiva integrada por Antonio Pérez Blanco, los hermanos Juan y José Vela Morales, José Espina Calatriu, Rafael Bernal y el párroco gaditano Victorio Molina Pastoriza protagonizó nada menos que el descubrimiento científico de la Cueva del Tajo de las Figuras. Las primeras instantáneas con las que aquel día se inmortalizaron junto a esta importante joya rupestre situada al abrigo de una cueva del embalse del Celemín sirvieron entonces para constatar la noticia ante la Academia de Historia en Madrid.

Estas mismas imágenes se exponen hoy por primera vez al público en la muestra fotográfica Cien aniversario del descubrimiento del Tajo de las Figuras, que se inaugura en el Centro de Interpretación Cádiz Prehistórico, de la mano del Instituto de Educación Secundaria Casas Viejas, con la colaboración del Ayuntamiento de Benalup.

Salustiano Gutiérrez, profesor de este instituto y coordinador de la muestra junto a José González Benítez, habla de esta iniciativa articulada en tres secciones y presentada en grandes murales con textos «realizados por los alumnos, en trabajos que hacen durante el curso», afirma.

Tajo de Las Figuras expedición 1913La primera parte analiza aquella exitosa expedición emprendida por la que entonces era parte de «la elite del pueblo, cuyos nietos están invitados al acto inaugural», informa Salustiano Gutiérrez.

El segundo bloque se centra en la relevancia arqueológica y prehistórica de la zona, «pues también se encuentran los dólmenes y tumbas antropomórficas, además de numerosas cuevas».

Y la tercera, de las más curiosas, se centra en la forma de vida en la sierra hasta los años sesenta, a través de un estudio antropológico. Este apartado llama la atención sobre aspectos como el agua, el vestido, la comida, la corcha, el carbón, la caza, la sociabilidad, el poblamiento disperso, las prácticas alegales e ilegales, etc., sacando a la luz personajes de la época como el ventero, el carbonero, el furtivo, el contrabandista, el maquis, el estraperlista, el bandolero, el médico o el señorito urbano, relata Gutiérrez.

Muchas de las fotografías proceden del enorme interés que para la comunidad científica internacional que acudió a la zona desató aquella forma de vida casi intacta desde el Neolítico.

Unas cincuenta de las cien instantáneas expuestas han sido rescatadas del archivo privado de autores locales, entre las que figuran las del doctor Francisco Segovia o el antropólogo que vivió en Benalup Jerome Mintz. También se exhibe una treintena de principios del XX que coinciden con las primeras visitas de los investigadores, de autores como Juan Cabré, Hernández Pacheco, Breuil o Mergelina. Muchas de ellas son inéditas, permitiendo al público adentrarse en los secretos de una época, de una zona, de un hallazgo «único que prácticamente no existe en ninguna otra parte del mundo», decía el desaparecido Lothar Bergmann sobre este conjunto prehistórico.