Araújo publica un “código ético ecológico” en respuesta al modelo económico
El naturalista Joaquín Araújo. EFE/ Juan carlos Cárdenas/ARCHIVO
El naturalista y divulgador Joaquín Araújo publica ‘Ética y estética ecológicas’, su libro 108 como autor individual, que es una «respuesta de desobediencia esencial con un componente moral» al modelo económico actual que pretende devolver «el amor a la naturaleza».
Este libro recoge un “código de valores diametralmente diferente” al desarrollo energético y de relaciones económicas imperante en la sociedad, señala Araújo en entrevista con Efeverde.
Porque “no dejamos títere con cabeza” en la sociedad actual, “tanto en las relaciones de género como con las otras culturas, razas y con nuestro pasado”, señala.
Relación con la naturaleza
La relación con la naturaleza actualmente es tan diferente que es como “hacer la guerra a alguien, es la antípoda absoluta, nuestra civilización le hace la guerra a la naturaleza”.
“Evidentemente, no todos los ecologistas, ni todos los naturalistas lo entienden igual”, explica Araújo, pero “en vez de hacerle la guerra, algunos le hacemos el amor a la naturaleza, lo que nos lleva al eslogan de los hippies…”
Lo dice quien se llama campesino, que publica otro libro en los próximos días y tiene otro en imprenta, que figura como coautor en otros 12, ha participado en otras 59 publicaciones, y que está inmerso en el rodaje de una película.
Ética ecológica
Los que “practicamos la ética ecológica, mantenemos relaciones sentimentales con lo vivo, nos parece fascinante vivir, contemplar la vida”, añade, “contrariamente a los principios de la religión monoteista judeo cristiana que empieza por considerarnos una anomalía” y culpables desde el nacimiento hasta la muerte.
Pero la inocencia se “incrementa en el contacto con la naturaleza”, contrariamente a la maldición que se le echa encima, acusándola de “madrastra malévola” por los pocos accidentes que provoca, asegura Araújo.
La naturaleza tiene en sus códigos de actuación la muerte, pero lo más importante es la vida y por cada accidente que hay en la naturaleza, los seres humanos han matado a diez de forma violenta, asevera.
Producto Exterior Bello (PEB)
Es bastante “estúpido” considerar que la naturaleza es una fuerza que nos está fastidiando, sostiene, y anima a apreciar el Producto Exterior Bello (PEB) porque “nuestros paisajes no merecen la indiferencia”, no está en los balances económicos ni de contabilidad, asegura, pero “no todo puede depender del Producto Interior Bruto (PIB)”.
Lo sostiene quien dice trabajar “más horas con el azadón en la mano, porque soy campesino”, que con la pluma, la cámara o el micrófono.
Porque procedemos de procesos y el único tiempo verbal en la naturaleza es el gerundio, escribe, pero “cuando vives en contacto con la naturaleza, entiendes lo que “son los ciclos, la circularidad de la ahora famosa economía circular”.
El esplendor del suelo
“El reloj miente, pero la primavera no”, señala Araújo, y asegura que el suelo tampoco, porque como dice el autor mencionando a George Sand (pseudónimo de la escritora francesa Amantine, Aurore Lucile Dupin), en él “está el verdadero mundo del esplendor”.
El suelo es el “lugar más vivaz del planeta”, dice, porque es más punto de encuentro que el aire, en él no solo concurren los cuatro elementos básico, el sol y su energía, el agua, el aire y los componentes minerales de la tierra, sino que en el primer palmo de la tierra hay mucha fertilidad, que es el futuro de la humanidad.
Y lo manifiesta quien asegura que los proyectos mineros a cielo abierto que se proyectan en España, solo provocan impactos sobre el paisaje y responden a “la especulación” porque los rendimientos de esa minería “no queda en lo local”. EFEverde
Los regantes que cultivan la laguna de La Janda desde 1946 siguen sin devolverla al dominio público, a pesar de la derogación de la concesión agraria en 1967
El sumidero de la laguna de La Janda, localizado en el kilómetro 46 de la carretera nacional 340, entre Vejer y Facinas, liberaba el domingo 30 de septiembre miles de litros de agua dulce hacia las marismas del río Barbate desde los canales de riego y colectores kilométricos que surcan el suelo de uno de los humedales interiores más relevantes y extensos de Europa: 5.000 hectáreas en los momentos de máxima inundación.
Los agricultores regantes de la comarca consiguieron establecer en 1946 un acuerdo con el Gobierno por el que, una vez vaciado el humedal, se iniciaría la concesión para el dominio y aprovechamiento del suelo agrícola durante los siguientes 99 años. Para ello, los fondos públicos han sufragado desde entonces buena parte de las eficaces obras de canalización, cambio del curso y apresamiento de las aguas de los tres ríos que llenan la gran depresión: Celemín, Almodóvar y Barbate. Los últimos trabajos se han ejecutado a principios de este siglo bajo el confuso nombre Mejora y Modernización de la Zona Regable Cuenca del Barbate, que han consistido en enterrar túneles más grandes para facilitar el desagüe de la laguna principal de La Janda (4.000 hectáreas) y las asociadas secundarias de Espartinas, Jandilla, El Torero, Rehuelga y Tapatanilla (1.000 hectáreas). El proyecto se adjudicó por 1.137.000 euros a la constructora malagueña Guamar, empresa especializada en obras de perforación para metros y trenes.
A pesar de los intentos por desalojarla, la laguna sigue sin vaciarse completamente, incluso en los meses más secos del año. Sigue inundándose brevemente en las primaveras más lluviosas y reuniendo a miles de aves residentes y migrantes, mamíferos silvestres e invertebrados en los conductos y láminas de aguas remansadas que los regantes no consiguen desalojar de los cultivos, por lo que la concesión agraria aún no habría comenzado oficialmente, pues no existe documento que certifique el desalojo definitivo del agua. Y, de haber empezado el permiso agrícola, sería inválido.
Otras lagunas como la jandeña se liberaron de las concesiones agrarias con la sentencia del Tribunal Supremo de 1967, por la que se valida la reversión de los acuerdos y rescate de los humedales para el dominio público. Todos, excepto Antela en Orense, la parcialmente recuperada La Nava en Palencia y La Janda, que, en la práctica, continúa en fase de drenaje. La Revista Andaluza de Administración Pública recuerda en el número 98, mayo-agosto de 2017, que “el Estado no ha ejercido sus prerrogativas y competencias a la hora de la recuperación de pleno dominio y posesión de este humedal, a pesar de lo afirmado por el TS y de que los terrenos no hayan perdido todavía su carácter de humedal”. De hecho, en la única arteria boscosa de la canalización se alineaban el domingo sobre las ramas de los árboles cientos de nidos vacíos de voladoras que volverán en primavera a descansar y a criar pollos en este punto geográfico que encuentran por memoria genética.
La laguna de La Janda era un mar de agua dulce con islotes de bayuncos y paja castañuela en los momentos de máxima inundación como esta retrospectiva previa a la canalización del suelo.
La organización dedicada a la protección de las aves y sus hábitats BirdLife International tiene localizadas las áreas más importantes del mundo en biodiversidad. El número 257 de unos 3.000 está identificado como laguna de La Janda. En 2002, se puso en marcha en la comarca el programa de reintroducción del águila imperial ibérica con el fin de alcanzar un triple objetivo: recuperar el antiguo núcleo reproductor, favorecer la interconexión entre las poblaciones existentes e incrementar la viabilidad global de la especie. Ahora, las águilas imperiales reintroducidas han formado parejas estables en la corona forestal de la laguna y han logrado sacar adelante los primeros pollos nacidos después de 54 años extinguidos.
Pese a todo, el heterogéneo ecosistema del humedal que se resiste a desaparecer carece de protección ambiental por parte de las administraciones públicas y tampoco está incluido en la lista de Ramsar (convenio firmado en la ciudad iraní para la conservación y uso racional de los humedales del mundo), donde sí aparecen otros gaditanos como Doñana, Bahía de Cádiz y Laguna de Medina, de valor ecológico inferior. El exconsejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, José Luis Blanco, actual presidente de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, tuvo que destinar los recursos económicos y técnicos de la Consejería a la limpieza del desastre ecológico que ocasionó la rotura de la mina de Aznalcóllar en 1998 y guardar en un cajón el único proyecto de regeneración parcial de la laguna de La Janda, iniciativa de 1996 que permitió a la Universidad de Córdoba definir los criterios ecológicos de regenerar unas 500 hectáreas de cultivo (el 10% del humedal) en favor de las aves, el turismo que generan y el listado Ramsar.
Blanco quería proteger el humedal y su ecosistema y encontró lo más difícil: el acuerdo de los cuatro principales alcaldes afectados. En estos momentos, Tarifa (Partido Socialista), Barbate (Partido Andalucista), Vejer (Partido Popular) y Medina Sidonia (Izquierda Unida) muestran poco interés por la regeneración de la laguna. “Hacer no hacen nada”, coinciden en resumir las asociaciones altruistas que defienden la laguna.
José Ortiz, actual alcalde de Vejer, uno de los municipios bañados por el humedal ha declinado opinar ante este medio sobre la situación administrativa de la laguna de La Janda. Tampoco se ha mojado sobre el humedal el consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, José Fiscal, a quien hemos enviado estas tres preguntas: ¿Por qué no está incluido el humedal en el listado de humedales de la provincia de Cádiz? El humedal sigue alojando aves invernantes como las grullas y migrantes, ¿por qué carece de protección ambiental? ¿Va a rescatar el proyecto de recuperación parcial de la laguna que quiso iniciar el exconsejero Blanco?
Amigos defensores de la recuperación de la laguna de La Janda se concentraron en 2016 para recordar la titularidad pública de los terrenos.
Los regantes que ocupan el humedal inundan y desaguan la laguna de forma controlada para regar los campos de cultivo en los que siembran arroz, maíz y algodón, principalmente, con ayudas agrarias de la Unión Europea. Algunos ocupan más hectáreas que otros. Hay propietarios que aprovechan el suelo húmedo para criar vacas retintas y ganado bravo en extensivo, así como productos agrícolas de regadío. Sin embargo, la mayor parte de la antigua laguna de La Janda está incorporada al Complejo Agrícola Las Lomas, una de las explotaciones que más riqueza genera en la comarca: 850 empleos cada año, 550 son directos, según fuentes oficiales. La finca vejeriega inició hace años una apuesta fuerte por la internacionalización de sus productos y, actualmente, la mayor parte de los comestibles hortícolas de regadío acaba en las cadenas británicas ASDA, Sainsbury’s, Tesco y Marks&Spencer, así como en distribuidoras alemanas, danesas y francesas.
El cultivo extensivo del arroz, el maíz y el algodón en la laguna ha permitido a la población consumir estos básicos de la alimentación a un buen precio en las últimas décadas, aunque los procesos de empaquetado, distribución y comercialización se hacen a cientos de kilómetros de la comarca jandeña. Por eso, desde la Asociación Asidonense Amigos de la Naturaleza (ANA), creada en 1978 para la defensa de los valores naturales de la comarca, piden a los gobiernos no solo la recuperación del humedal; también, “dado que parece que no hay laguna, que se condicionen las ayudas agrícolas a los regantes a producir cultivos ecológicos que no contaminen las tierras y aguas de la laguna y se persiga la denominación de origen de La Janda para todos sus productos, lo que dejaría en la zona mayor valor añadido de la materia prima”.
En esta imagen actual de google se aprecia la división agrícola que ha sufrido la laguna de La Janda, convertida en campos de cultivo de algodón y arroz, principalmente.
Las propuestas que se han redactado para la regeneración parcial del humedal pasan por suprimir y desviar canales y acequias, eliminar cortas y canalizaciones de lluvia, recuperar antiguos trazados, restaurar diques y preservar antiguos fondos lagunares. La plataforma Salvemos Valdevaqueros lanzó hace cuatro años una petición en Change.org dirigida a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía bajo el nombre Save La Janda Declaración ZEPA Ya, con la que se pretende forzar a la administración a declarar la laguna de La Janda Zona Especial de Protección para las Aves, dando así un primer paso para la regeneración del humedal. Necesitan 500 firmas; 422 personas ya lo han hecho. Son pocas. Para ANA, el desagüe de la laguna es una situación que, “lamentablemente, no preocupa a los actores sociales, sindicatos de trabajadores y políticos. No ven que el agua es fuente de vida, porque, entre otras cosas, la gente que está aprovechando la laguna son personas poderosas, influyentes”.
El doctor de Derecho Administrativo Pedro Brufao, autor del estudio La titularidad pública de los humedales. El caso de la laguna de La Janda, publicado en el boletín jurídico andaluz, concluye que el camino para recuperarla puede ser doble: el interdictum propium (potestad de la que gozan las Administraciones de recuperar por sí mismas la posesión de sus bienes, sin ninguna limitación, en este caso, avalada por la sentencia de 1967 del Tribunal Supremo que declara el carácter público de la laguna de La Janda) y el expediente de desahucio, lo que obligaría a taponar el sumidero del kilómetro 46.
Aves acuáticas, reptiles e insectos singulares forman parte de la fauna que todavía se aloja en la canalizada laguna de La Janda
Todos los esfuerzos empleados desde 1812 en vaciar de forma irreversible el humedal no han conseguido desplazar a la singular fauna que acoge la laguna de La Janda desde los hombres prehistóricos. Considerado uno de los humedales interiores más extensos de Europa y un enclave de alto valor ecológico que permite el descanso y la reproducción de aves migrantes durante el otoño y la primavera, la antigua laguna de La Janda no está catalogada como Zona Especial de Protección de Aves ni incluida en el listado oficial de Ramsar en el que se recogen otras masas de agua dulce como Doñana, Bahía de Cádiz y la inferior Laguna de Medina.
Aún así, los canales de desagüe, las arterias de riego y las aguas remansadas que no consiguen achicar los agricultores de los campos de cultivo intensivos de arroz, maíz y algodón sirven de alojamiento para la vida. En esta galería gráfica guardada recientemente por la Asociación Amigos de la Laguna de La Janda aparecen especies históricas de la comarca jandeña, como el ibis eremita, el calamón común, el morito común o el abejaruco europeo, un pájaro de 27 centímetros de longitud que cruza el Estrecho de Gibraltar dos veces al año luciendo en el plumaje todos los colores del arco iris.
Además, hay un número indeterminado de invertebrados, anfibios y reptiles protegidos que se buscan la vida entre los arrozales. Rapaces, aves crepúsculares y pequeñas acuáticas comparten ecosistema con abejorros de alas moradas, libélulas rojas, verdes y azules, así como una variada gama de mariposas, mosquitos y crustáceos que alimentan la cadena trófica. Hemos identificado esta selección de imágenes de la Asociación de Amigos de la Laguna de La Janda con la ayuda de Chema Lubián, Francisco Jiménez Cazalla, Manuel Jiménez y Pablo Barrena.
¿Qué hacer si encuentras un animal herido o enfermo?
Llama al Centro de Recuperación de
Especies Amenazadas (CREA) de
la provincia donde se encuentre el animal. En la provincia de Cádiz Teléfono:
670 94 61 98, pero si no lo tienes anotado y no lo encuentras llama al 112
Los teléfonos de los CREAs están
operativos 24 horas todos los días del año, ya sea de forma personalizada o
como buzón de voz. Si contesta un buzón de voz, deja el mensaje junto con tu
nombre y número de teléfono o dirección y un Agente de Medio Ambiente se podrá
en contacto contigo a la mayor brevedad posible y te indicará cómo se va a
gestionar tu aviso.
El tiempo de recogida es
de hasta 48 horas en
especies catalogadas en la legislación como amenazadas, en peligro o vulnerable,
y de hasta 72 horas en
otras especies no catalogadas, pero raras o de especial interés. Las demás
especies son comunes o muy comunes, y no tienen plazo máximo de recogida,
aunque se intenta hacerlo lo antes posible.
Hasta su recogida, puedes
colaborar manteniendo el animal o, si lo prefieres, trasladándolo al CREA de la
provincia, no sin antes contactar primero por teléfono.
¿Cómo debemos mantener al ejemplar hasta su entrega?
Recógelo envuelto con una manta, con cuidado de que no te hiera con
las garras o el pico, o con la boca si es un mamífero. Piensa que el animal se
encuentra nervioso, tiene miedo al hombre, e intentará defenderse. Para evitar
que nos ocasione daños lo mejor es colocarse a su espalda y cubrir su cabeza
suavemente con una manta, paño o cualquier prenda de vestir. El animal quedará
inmóvil y será fácil recogerlo.
Introdúcelo en una caja de cartón previamente
agujereada. Retira la manta que lo cubre y no pongas comida,
agua, paja u otros materiales que puedan ensuciar las heridas.
No apliques
desinfectantes ni le des de comer,
ya que podría causarle daños irreparables.
Mientras llega el personal
especializado para recoger el animal, mantenlo aislado del ruido y de la
gente. Una habitación oscura puede servir perfectamente.
No lo entregues
a una persona ajena a
los Agentesde
Medio Ambiente
Si el animal se muere
mientras lo mantenías, sus restos deben incinerarse. Si no es posible, pueden
abandonarse en el campo cerca del lugar donde se encontró o en un paraje
parecido.
Recuerda que…
Los recursos de los
CREAs son limitados,
no todas las especies están amenazadas de extinción y que éstas son objeto de
atención preferente debido a su delicado estado de conservación.
La muerte de un
animal silvestre es un proceso natural que, por lo general, no afecta a la supervivencia de las
especies, sobre todo de las comunes, que son las que con más
frecuencia encontramos desvalidas precisamente por ser comunes. Además muchas
especies están perfectamente adaptadas a soportar altas tasas de mortalidad. La
mortalidad afecta principalmente a los animales jóvenes, lo que explica que sea
en verano cuando más animales desnutridos, enfermos o heridos encontramos en el
campo.
Por tanto, no deben recogerse todos los animales
que encontramos en apariencia desvalidos. No siempre lo
necesitan realmente. Los camaleones, tortugas y galápagos, por ejemplo,
transitan despacio y se dejan coger sin precisar por ello los cuidados de un
CREA. Y algunas crías aparentemente abandonadas están en realidad cuidadas por
padres que no vemos.
Centros de Recuperación de Especies
Amenazadas (CREAS)
Todos
los años miles de animales silvestres son encontrados heridos, enfermos o
debilitados. Estos ejemplares precisan una atención muy diversa, desde un mero
reposo y alimentación hasta delicadas intervenciones quirúrgicas, antes de ser
devueltos nuevamente a su hábitat natural.
La Red Andaluza de Centros de
Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) se crea en el año 2001 con la
finalidad de recuperar los ejemplares incapacitados de especies amenazadas y
protegidas, para liberarlos posteriormente en su hábitat natural.
CREA Dunas de San Antón
(Cádiz) – Paseo de los Enamorados s/n – Casa Forestal – El Puerto de Santa
María (Cádiz) – Teléfono: 670 94 61 98 – Correo electrónico: crea.dunasdesananton.cagpds@juntadeandalucia.es
Los fitosanitarios agrícolas podrían estar relacionados con una mayor incidencia de ELA y TDAH
Investigadores del CIBERESP en la Universidad de Girona aportan evidencia de esta posible asociación en dos artículos publicados en Neurepidemiology y Environmental Research
También reportan que el riesgo de ocurrencia de ELA y TDAH asociado a vivir cerca de zonas agrícolas podría aumentar cuando coincide con la exposición a altos niveles de contaminantes derivados del tráfico
Madrid, 7 de agosto de 2018.- Investigadores del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) del Grupo de Investigación en Estadística, Econometría y Salud, GRECS, en la Universidad de Girona, han publicado dos artículos que evidencian una posible asociación entre el uso de fitosanitarios y la mayor ocurrencia de casos de esclerosis lateral amitrófica (ELA) y de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los plaguicidas (biocidas o productos fitosanitarios) se definen como aquellas sustancias destinadas a destruir o prevenir la acción de formas de vida animal o vegetal perjudiciales para la salud y también para la agricultura, durante la producción, almacenamiento, transporte, distribución y elaboración de productos agrícolas y sus derivados. Los productos fitosanitarios constituyen un grupo grande y heterogéneo de productos químicos aplicados sobre cultivos agrícolas durante la producción, utilizados desde hace mucho tiempo para prevenir, controlar o tratar enfermedades y plagas.
Impacto del uso de plaguicidas sobre la salud
Es cierto que, en sentido amplio, el uso de los fitosanitarios ha sido muy beneficioso, al contribuir a un incremento de la producción agrícola e, indirectamente, a la seguridad de su almacenamiento; a repeler las plagas en ámbitos domésticos; así como a controlar enfermedades infecciosas, entre las que destacan la erradicación del paludismo y la lucha contra la malaria. Pero también es cierto que son tóxicos (en diferentes grados), tanto para los seres humanos como para otras especies.
De hecho, existe una importante y creciente evidencia, experimental y epidemiológica, de la relación entre la exposición a plaguicidas y la incidencia de diversos trastornos de la salud. Muy recientes revisiones sistemáticas señalan que los efectos más importantes se producen sobre todo en la incidencia del cáncer, pero también –y por este orden– sobre la incidencia de enfermedades neurodegenerativas (como Alzheimer, Parkinson y esclerosis lateral amiotrófica), enfermedades respiratorias (asma y bronquitis), enfermedades reproductivas (infertilidad y defectos en el nacimiento), trastornos en el desarrollo (trastorno por déficit de atención e hiperactividad y autismo) y trastornos metabólicos (diabetes y obesidad).
En este ámbito, el grupo de investigadores del CIBERESP y la Universidad de Girona, liderado por Marc Sáez, desarrolló dos nuevos estudios caso-control de base poblacional, en los que asocian la presencia de fitosanitarios (aproximada como la distancia a la zona agrícola más cercana) y la ocurrencia de ELA y TDAH.
Proximidad a las zonas agrícolas y densidad de tráfico
En el artículo sobre la ELA, publicado en Neuroepidemiology, se analizaron los datos de una cohorte poblacional que cubría la totalidad de Cataluña, en el período 2011-2016. “Además de la existencia de un cierto patrón geográfico en la ocurrencia del ELA, encontramos evidencia de la presencia de aglomeraciones de casos de ELA, todas ellas situadas en zonas de agricultura intensiva”, explica Maria Antònia Barceló, investigadora principal de este trabajo.
El estudio reveló también que, en estas áreas de aglomeraciones de alto riesgo de ocurrencia del ELA, además de corresponder a zonas agrícolas, se encuentran infraestructuras viarias clave con una alta densidad de tráfico. “De hecho, los resultados del modelo multivariado, cuando se controlan por posibles confusores y se modelizan interacciones, sugieren que estas aglomeraciones podrían estar relacionadas con algunos de los factores ambientales, como los productos químicos de uso agrícola y algunos contaminantes atmosféricos consecuencia del tráfico, particularmente los óxidos de nitrógeno, cuya fuente son los vehículos diésel”, explica la investigadora. “Nuestros resultados nos permiten plantear la hipótesis de que la exposición a altos niveles de contaminantes atmosféricos como resultado del tráfico podría aumentar el riesgo de ocurrencia de la ELA asociado a vivir cerca de zonas agrícolas”, concluye.
En el artículo sobre el TDAH, publicado en Environmental Research, se analizan datos de una cohorte poblacional de la subcomarca de La Selva interior, Girona, en el período 2005-2012. En este estudio, los investigadores también hallaron un patrón geográfico norte-sur en la ocurrencia del TDAH, identificando dos aglomeraciones con un riesgo elevado de desarrollar TDAH.
“Los resultados del modelo multivariante sugieren que vivir a menos de 100m de una zona agrícola o de una calle residencial y/o vivir a menos de 300 m de una autopista o autovía o de uno de los polígonos industriales analizados estaba asociado con un mayor riesgo del TDAH”, indica el investigador Marc Saez.
En cuanto a los factores ambientales que podrían estar asociados a TDAH, los investigadores apuntan a “la exposición a pesticidas, compuestos organoclorados y contaminantes atmosféricos consecuencia del tráfico”.
Por Marta Montojo.- En una sociedad cuyo sector primario «se ha visto obligado a convertirse en un apéndice del industrial», la cultura rural está «más en peligro que el clima, el lince y el águila imperial» y, por tanto, «debería ser uno de los ejes en los que pivotara el pensamiento ecológico».
Así de contundente se ha expresado en entrevista con EFEverde el dos veces ganador del Premio Nacional de Medio Ambiente y uno de los referentes del ecologismo en España, Joaquín Araujo, con motivo de la conferencia sobre “Cultura rural y naturaleza” que hoy impartirá en Alcalá de Henares.
Aunque pasa la mayor parte de su tiempo inmerso en la natura extremeña, Araujo participa con vehemencia en la “defensa de la vida” desde el pensamiento y la divulgación ambiental, con ya medio siglo de lucha plasmada en artículos, charlas y apariciones en radio y televisión y más de cien librosescritos en solitario.
“He elegido salir de este mundo pero no como un misántropo, sino que, al contrario, colaboro con todo lo que me proponen”, afirma el naturalista, y señala que, desde su apoyo a 34 ongs, practica la “plurimilitancia”.
A su juicio, la solución a la actual crisis ecológica pasa por el “potenciamiento infinitamente mayor del que actualmente se hace” del sector primario, pues “la cultura rural sí es capaz de practicar una economía vivaz o circular si lo hace como se entiende cuando no se ve obligada a traicionarse a sí misma”, asevera.
Biomímesis
Cuestiona no obstante el concepto de “economía de la sostenibilidad o ecológica”, al
considerar que es “un gancho publicitario; que es bueno e importante pero insuficiente”, mientras “de lo que se trata es de una cierta biomímesis; de entender que lo que realmente funciona es lo que sabe hacer un bosque, por ejemplo”.
Señala que “la naturaleza logra la convivencia entre elementos variadísimos”, algo que el ser humano “no es capaz de reproducir” y por ello cultivar un huerto “es fundamental para entender lo que es la vida y aliarse todavía más con ella”.
Para Araujo, la fertilidad de la tierra es el “medidor de la salud” no ya ambiental, sino también social, económica e incluso mental de un país.
La revolución comienza por uno mismo
Recalca que para revertir la degradación y pérdida de biodiversidad “hay que cambiar de principios vitales y considerar que no debemos producir más sino producir menos, y que no se trata de acumulación de capital sino de conservar el capital natural”.
Por ello mantiene que “la revolución empieza con cambiarse a uno mismo, en lugar de intentar cambiar a los demás, y en vez de modificar a la naturaleza, aprender a convivir con ella”, pues sólo entonces “empezaremos a tener suficiente peso crítico para tomar medidas sociales, políticas, económicas y crear otra cultura”.
Ecofeminismo y animalismo
Araujo, que debatirá junto a las ecofeministas Alicia Puleo y Yayo Herrero en las jornadas de “cultura 18” de Radio 3 la semana próxima, aduce que “el ecologismo, el feminismo y el pacifismo son exactamente la misma cosa”, pese a que en la práctica la política ambiental incorpora “muy poco” esa perspectiva de género.
Con todo, contempla la situación “con cierto optimismo” y promete no rendirse nunca, sin ocultarse -matiza- “que los indicadores son altamente preocupantes” y que “los gestos de un número creciente de personas y de alguna que otra actividad política van en la dirección contraria”.
Agrega que, aun así, “hay movimientos esperanzadores” como el animalismo, que “está cosechando grandes triunfos” pues “cada vez hay más vegetarianos y más consumo ecológico”, si bien “hay que dotarlo de más seriedad ideológica y filosófica; tienen que pensar más y mejor”, algo que -recalca- también se aplica al ecologismo. Efeverde
Se supone que el glifosato es el herbicida perfecto, el de más amplio espectro y el más
inocuo y seguro de todos ellos para personas, animales o el medio ambiente.
Pero es mentira. La Organización Mundial de la Salud lo ha clasificado
como “un probable carcinógeno para los seres humanos”. La Agencia Europea de Sustancias y
Mezclas Químicas (ECHA) lo considera no cancerígeno pero sí una sustancia
tóxica para la vida acuática.
En muchas ciudades, el glifosato se echa en aceras y calles para
eliminar las malezas que crecen en cunetas y grietas del pavimento. En estos
casos, como la tierra no puede absorber el veneno, hasta un 24 % del herbicida puede
escurrir hasta el agua de drenaje. Otras veces se emplea
masivamente en carreteras para controlar la vegetación de las cunetas, cayendo
el herbicida directamente en sotos fluviales e incluso ríos.
El diputado de EQUO, Juantxo López de Uralde, presentó una
pregunta parlamentaria tras la publicación de un informe de la organización
Ecologistas en Acción sobre la presencia de glifosato en las aguas de los
ríos. La respuesta oficial del Ministerio confirma la presencia del glifosato en al menos el
30 % de los ríos españolesy en el 5% de las subterráneas. Pero
dicen las autoridades que no nos preocupemos, que son cantidades muy pequeñas.Y añaden:“No existen
masas de agua en riesgo o que no alcanzan el buen estado como consecuencia de
la presencia de glifosato”.
El partido verde califica de “tendenciosa” la respuesta del
Gobierno, especialmente teniendo en cuenta los datos ofrecidos sobre las
diferentes cuencas analizadas. Mientras que el informe de la organización
ecologista presenta los datos por concentración, los datos del Gobierno se refieren
únicamente a promedios anuales. Esto significa que en lugar de
presentar los datos más desfavorables, lógico al tratarse de un contaminante,
se presentan valores medios en los que las
altas concentraciones de tóxicos quedan diluidas.
Por ejemplo, explica EQUO, mientras que para la cuenca del Júcar
el informe de Ecologistas habla de concentraciones
de 0,13 a 3,6 microgramos por litro, los datos del Gobierno
solo reflejan una media del 0,39 microgramos por litro, 10 veces menos que la
concentración máxima detectada.
Para EQUO, esta manera de presentar los datos distorsiona la
realidad. Y pone un ejemplo. Seguramente los datos medios de la contaminación
por el pesticida lindano en
España sean muy bajos, pero las mediciones en el embalse de Oiola (Bizkaia) o
en el río Sabiñánigo (Huesca) presentan parámetros muy altos de contaminación,
peligrosos para la salud humana.
Según Juantxo López de Uralde, “aunque pretenda enmascararlos presentándolos
como concentraciones medias, lo cierto es que los datos del Gobierno confirman
contaminación por glifosato en el 30% de los ríos españoles analizados. Estos
datos están en línea con otros informes que muestran la amplia presencia del
glifosato en el medioambiente”.
Así mismo, la respuesta del Gobierno señala que al no estar
incluido el glifosato en la lista de sustancias de la Directiva Marco del Agua
de la UE, no se aplica una norma de calidad ambiental a las masas de agua
superficiales, por lo que se considera que no están contaminadas por este
herbicida.
“Que esta sustancia no esté incluida en una lista, no significa
que no presente un riesgo para la salud humana. Probablemente porque estamos
hablando de un lobby muy poderoso cuya influencia impide su inclusión”, ha
declarado López de Uralde.